GRACIAS, SEÑOR

Graciatelefonos, Dios de los mil nombres, por el teléfono e internet que nos hacen sentir muy cerca de las personas que están lejos, que nos hacen palpar en segundos que la distancia no está en los kilómetros sino en unas miradas con rabia y unos labios mudos.

Gracias, Señor, que nos haces sentir en el día la grandeza de los inventos humanos a favor del progreso y de la calidad de vida.

Hoy, Señor, cogiendo el teléfono, y usando Internet, he comprendido que el hombre es grande porque participa de Ti, verdadero creador de todo lo que existe.