II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A

II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A

Juan Bautista (Leonardo)

 

MONICIÓN DE ENTRADA:  

      Hoy es día del Señor. Es el día que recuerda que Jesús ha resucitado. Por eso, desde el comienzo del Cristianismo, en este día se suelen reunir los cristianos para cantar y celebrar a Jesucristo.                                                                      Aquí estamos nosotros. Jesús nos ha invitado, y hemos venido a participar en su cena.   Hoy celebramos la Jornada Mundial de las Migraciones.                                                                                                                                                    Con la alegría de saber que somos hijos del mismo Padre, que ha hecho de nosotros hermanos, celebremos la misa.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA : (Is 49, 5-6)

Durante su exilio en Babilonia, los judíos sueñan con su liberación y el regreso a su tierra. El profeta les anuncia esta liberación.                                                                                                                                                                                 El profeta recuerda que el Mesías no será un rey guerrero, sino alguien que genere con su actitud una renovación interior en sus hermanos, como “un siervo” traspasado por el amor y la voluntad de Dios.

  MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA ( 1 Cor 11,1-3)

San Pablo se presenta a la comunidad de Corinto como apóstol de Jesucristo. Esta es la razón única que presenta para intervenir en las cuestiones de una comunidad que depende en definitiva del Señor.

MONICIÓN AL EVANGELIO (Jn 1,29-34):

Juan, el Bautista, se considera sólo el Precursor de otro, del “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Juan ve en Jesús este cordero y testifica que el Espíritu está con él: es el “Elegido” de Dios.

  PETICIONES:

  1. Para que la llamada de Dios alcance a todos los hombres y mujeres en el mundo entero. ROGUEMOS AL SEÑOR.

  2. Para que la Iglesia dé siempre testimonio de apertura, de espíritu dialogante, de servicio a los pobres. ROGUEMOS AL SEÑOR.

  3. Para que aumenten entre nosotros las vocaciones sacerdotales y religiosas. ROGUEMOS AL SEÑOR.

  4. Para quetodos nosotros renovamos con intensidad y con autenticidad, las promesas del Bautismo.. ROGUEMOS AL SEÑOR.

  5. Para que la unión de las Iglesias cristianas en torno a una misma fe, un mismo Bautismo, una misma Eucaristía y a un mismo cayado de Pedro, se haga realidad.. ROGUEMOS AL SEÑOR.

  6. Para que los que participamos en la Eucaristía nos sintamos siempre llamados a la  conversión. ROGUEMOS AL SEÑOR.

  7. Para que seamos como cristianos luz y sal de la tierra, unidos muy estrechamente a Jesucristo desde el Espíritu Santo. ROGUEMOS AL SEÑOR.

  8. Para que los esposos cumplan la voluntad de Dios, vivan en concordia y sean siempre fieles a su mutuo amor. ROGUEMOS AL SEÑOR.

  9. Para que el Señor conceda la misericordia a todos los pueblos de la tierra para afrontar con eficacia las corrientes migratorias en el mundo. ROBUEMOS AL SEÑOR.

OFRENDAS:

Señor, te ofrecemos el pan y el vino, fruto de la tierra, y con ellos nuestra vida. Modélala según tu proyecto de salvación.

PADRE NUESTRO:

Con el Padre nuestro queremos pedirte Señor, que venga tu reino. Y nosotros construyamos con esperanza un mundo mejor, más justo y más humano.   

 MEDITACIÓN

1.-La vida es una oportunidad, aprovéchala.

2.-La vida es una belleza, admírala.

3.-La vida es un sueño, hazlo realidad.

4.-La vida es un reto, afróntalo.

5.-La vida es un deber, cúmplelo.

6.-La vida es un juego, juégalo.

7.-La vida es preciosa, cuídala.

8.-La vida es riqueza, consérvala.

9.-La vida es amor, gózala.

10.-La vida es un misterio, desvélalo.

11.-La vida es tristeza, supérala.

12.-La vida es himno, cántalo.

13.-La vida es combate, acéptalo.

14.-La vida es tragedia, domínala.

15.-La vida es una aventura, arrástrala.

16.-La vida es felicidad, merécela.

17.-La vida es vida, defiéndela.

Pautas de la Homilía.

INICIO.:

1.-Somos convocados para celebrar la Eucaristía, un don para el mundo. 

*Cristo mismo se nos hace presente de muchas maneras: en la comunidad que se reúne en su nombre, en la proclamación de la Palabra y en la Consagración Eucarística.

2.-Somos la Iglesia redimida y salvada en el Sacrificio de Cristo.

3.-El domingo pasado contemplábamos el Bautismo de Jesús por Juan Bautista en el río Jordán.

DESARROLLO:

1.-Hemos leído en la primera lectura un trozo del profeta Isaías:

*Durante su exilio en Babilonia, los judíos sueñan con su liberación y el regreso a su país.

*El profeta les anuncia esta liberación.

*Está convencido de que salvación no vendrá a través de la figura de un rey guerrero sino de alguien que tendrá los rasgos de “siervo”, una persona enteramente traspasada por la voluntad de Dios.

*Este “Siervo”, que asumirá los pecados y los males del mundo, traerá la salvación para todo el mundo.

*Los cristianos reconocemos que esta profecía se cumple en Jesucristo, “El Cordero de Dios que quita el pecado el mundo”.

2.-En la segunda lectura hemos leído un trozo de la primera carta de San Pablo a los Corintios:

*San Pablo se presenta a los cristianos de Corinto como “apóstol de Jesucristo”.

*En Jesucristo tiene que descansar toda la vida de la fe: solamente es el Señor que nos introduce en la divina realidad trinitaria.

*San Pablo desea la gracia y la paz a todos los miembros de la comunidad en nombre de Jesucristo.

3.-En el Evangelio hemos proclamado un trozo del evangelio de san Juan:

*Juan Bautista sólo se considera precursor de otro que considera más importante que él: “El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”

*La figura del Mesías se vincula a la figura del Cordero Pascual, señal de la liberación.

*Juan ve en Jesús de Nazaret este Cordero y testifica que el Espíritu está con él: es el “Elegido de Dios”.

* El evangelista Juan está pensando en el cordero pascual, en el cordero de los sacrificios, cuando llama a Jesús de Nazaret cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Cristo murió por nuestros pecados,.

FINAL:  

1.-Supliquemos la venida del Espíritu Santo para que podamos unirnos a Jesucristo, “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”     

2.-Hagamos una progresiva transformación de nuestra vida abriéndonos a Jesucristo, y siendo fieles a nuestra vocación cristiana.

3.-Pidamos por todos los inmigrantes y por todos los refugiados en esta hora.

4.-Pidamos insistentemente en esta semana por la unión de los cristianos y por la unión de las Iglesias en torno a una misma fe, a un mismo bautismo, a una misma Eucaristía y a un mismo cayado de Pedro.  

5.-Miremos a la Virgen María que nos enseña la manera de integrar todo el Evangelio en nuestra vida y responder a la iniciativa de Dios: “Hágase en mí según tu Palabra”