CAMINANDO HACIA LA NAVIDAD

CAMINANDO HACIA LA  NAVIDAD

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Paso a paso vamos caminando hacia la Natividad del Señor.  Hoy, tercer domingo de Adviento, inauguramos la tercera semana, una nueva oportunidad que nos brinda el Señor en esta espera gozosa del Salvador. Vendrá, sí y no tardará; iluminará lo escondida, lo oscuro y lo torcido se enderezará.

Y en este domingo llamado “Gaudete” o alegría, se nos invita a estar alegres en el Señor. A estar alegres porque el Señor está cerca. Cuando venga, todo será renovado y todo restallará de alegría porque su venida nos traerá la Buena Noticia, fiesta de gozo y salvación para todos aquellos que le escuchan y le acogen.

Y esta alegría que viene del Señor es inexplicable pues no hay razón humana para estar siempre alegres. Es más, esta alegría nada tiene que ver con las razones de este mundo, ni con la alegría de ese mundo.

Si un día, sin saber cómo ni por qué, no puedes contener lágrimas de alegría, es que el Espíritu del Señor aletea en ti. Si alguna vez, en medio del dolor y a pesar del sufrimiento, te embarga una alegría inexplicable, no hay duda que el Espíritu del Señor alienta en ti. Si vives en la espera, pero el Señor se retrasa, y no pierdes la ilusión del Adviento, esperando contra toda esperanza, es que la fuerza del Espíritu del Señor permanece en ti porque la alegría es uno de los frutos del Espíritu Santo.

A lo largo de esta semana, hagamos un esfuerzo más y  prepararemos nuestros corazones junto con María, la mujer del Adviento, aquello que esperó con alegría desbordante a su hijo con inefable amor de madre. Abrámonos a su gracia para que él nos ilumine y lo descubramos en cada acontecimiento de nuestra vida diaria y contagiemos esta alegría y esperanza a los demás porque tenemos la certeza que ya viene nuestro Salvador.