III DOMINGO DE ADVIENTO. CICLO A.

III DOMINGO DE ADVIENTO. CICLO A

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MONICIÓN DE ENTRADA:  

     El adviento sigue adelante. De nuevo es domingo.  Y estamos aquí reunidos en la esperanza y la alegría.

                Hoy, tercer domingo de Adviento, a nosotros, aquí reunidos, que aguardamos la venida de Cristo, el apóstol San Pablo nos exhorta, diciendo: “Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres, porque el Señor está cerca”. El Señor está cerca. Va a venir a salvarnos, a darnos la paz, a decirnos que Dios nos ama. Y estamos muy contentos.

                De nuevo vamos a celebrar la eucaristía, la misa de los cristianos. En ella nos unimos a todos cuantos creen en Jesús y le aman. Con esta alegría comencemos nuestra celebración.

 

 ACTO PENITENCIAL:

S.-Ven, Señor, restáuranos y que brille tu rostro sobre nosotros. Ayúdanos a construir una sociedad donde no haya derroche.  Señor, ten piedad.Señor, ten piedad.

S.-Ven, Señor, ven a visitar tu viña, la cepa que tu diestra plantó. Conviértenos y aniquila la prepotencia que tenemos unos sobre otros. Cristo, ten piedad.

S.-Ven, Señor, rasga el cielo y baja para darnos tu salvación. Aniquila las riñas que obstaculizan las buenas relaciones de unos con otros.  Señor, ten piedad.

 

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA (Is 35,1-6a-10):

             Hoy, la profecía de Isaías nos llenará de alegría. Y, de igual modo como sacó al pueblo de Israel del miedo y el desánimo ante el retorno del exilio, también nosotros oiremos decir: ¡No temáis! Mirad a vuestro Dios.

  MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA (Sant 5, 7-10): 

                 En la segunda lectura, Santiago exhorta a mantenernos firmes y a saber esperar la venida del Señor.       

MONICIÓN AL EVANGELIO (Mt 11, 2-11):

                En el evangelio, oiremos el gran elogio que Jesús hace de Juan Bautista, que le preparó el camino. Pongámonos de pie y aclamemos a Jesucristo, el Mesías que esperamos y que ahora nos sale al encuentro en su palabra proclamada.

 

PETICIONES: (Respondemos: Escucha, Señor, nuestra oración).

 1.- Por la Iglesia de Jesucristo. Que ella sea instrumento de felicidad y de alegría para todos los hombres. Oremos.

2.- Por los que sufren y viven tristes, por los hambrientos y los marginados de la tierra, para que el Señor les consuele y les dé abundancia de sus dones. Oremos.

3.- Por los huérfanos, las viudas, los hombres solos. Que el Señor cambie nuestra tristeza en gozo y abra el corazón de los cristianos a la solidaridad y al amor. Oremos.

4.- Por nosotros, para que sintamos la salvación de Dios y que nos convierta en este tiempo del adviento.

5.-por aquellos que lloran sin fe y se desesperan ante la muerte; que el Señor les revele la luz del Evangelio y les dé la esperanza de la resurrección. Oremos.

 

  MONICIÓN A LAS OFRENDAS: 

1.- Señor, te ofrecemos el pan y el vino, fruto de la tierra, y con ellos nuestra vida. Modélala según tu proyecto de salvación.

  2.- Señor, te ofrecemos esta guitarra, expresión de la alegría y de la fiesta. Haz que podamos hacer de la vida el mejor sacrificio a tu grandeza.

   

INVITACIÓN A COMULGAR:      

El pan de la eucaristía fue un día trigo disperso en los montes. El vino de la eucaristía fue un día uvas separadas. Hoy se han unido y son el cuerpo y la sangre del Señor. Que esta eucaristía nos reúna a todos los cristianos dispersos por todos los confines de la tierra. Jesús, estamos alegres porque nos has invitado a tu cena. Aquí estamos contentos para participar de ti.

 

   MEDITACIÓN

1.-Gracias, Señor, porque podemos ser fuertes. Gracias, Señor, porque podemos ser sinceros.

Gracias, Señor, porque somos alegres.

2.-Gracias, Señor, por la vida que nos das.

Gracias, Señor, porque nos quieres libres. Gracias, Señor, porque nos das responsabilidades.

3.-Gracias, Señor, porque somos capaces de tener amigos. Gracias, Señor, porque así podemos hacer un mundo de hombres y mujeres hermanos.

 

Pautas de la Homilía.

 

INICIO.  

1.-El  Adviento es  un tiempo privilegiado de gracia para recordar, para esperar y para celebrar las venidas del Señor Jesús.

2.- Hoy, en este Tercer Domingo de Adviento, se nos invita y se nos anuncia a “estar siempre alegres en el Señor”.

3.-Y suplicamos verdaderamente al Señor que derrame sobre nosotros, en este tiempo del Adviento, las virtudes de la fe y la vigilancia, la humildad, la alegría y el amor.

DESARROLLO:   

1.-En la primera lectura hemos leído un trozo del profeta Isaías, uno de los grandes protagonistas del Adviento:

*Asolado constantemente por la guerra, el pueblo de Dios ha conocido todas las formas de la derrota.

*El profeta invita a todas las gentes, desalentadas y heridas, a ponerse en camino para hallar al Dios salvador.

*Gracias a ese “PONERSE EN CAMINO” el pueblo revivirá el Éxodo del pueblo hebreo hacia la tierra prometida, atravesando el desierto.

*Y anuncia una gran promesa: una vez que hayan terminado todas las pruebas, la vida se afirmará en su plenitud y llegará el tiempo de la Alegría y la Felicidad.

2.-En la segunda lectura hemos leído un trozo de la Carta a Santiago:

*Santiago nos recuerda que dentro de la Iglesia los pequeños y los pobres deben ser importantes.

*Y grita la venida de ese GRAN DÍA en reinará la justicia verdadera.

*Esa mirada hacia el futuro debe de ayudarnos a los creyentes a volver nuestro rostro con confianza a Dios, viviendo unidos en la caridad ., y a suplicar la PACIENCIA Y LA FORTALEZA.

3.-El evangelio de San Mateos nos invita a mirar con gran entusiasmo hacia Juan Bautista, uno de los grandes protagonistas del Adviento, junto con el profeta Isaías y la Virgen María.

*Juan Bautista ha sido apresado en la cárcel de Maqueronte, y desde allí pregunta, por medio de unos discípulos, si Jesús era el Mesías o no.

*Jesús no responde a Juan Bautista con una demostración, sencillamente afirma que la promesa hecha por Dios está en camino de cumplirse.

*SE nos invita fundamentalmente a “trabajar por extender el Reino de Dios” y a testimoniar nuestra fe desde la autenticidad y la verdad, poniendo nuestra confianza en Jesucristo como el verdadero salvador de nuestra vida.

 FINAL:

     1.-Pedimos al Señor que venga pronto a nosotros para que le descubramos en el rostro del que sufre y nos transforme radicalmente desde sus entrañas de misericordia.                      

2.-Supliquemos la alegría del corazón para hacer nuestro el mensaje del Evangelio y poner nuestra confianza plena en el Señor.                                                                          

3.-Aprendamos de la Virgen María, la mujer del Adviento, que, especialmente en el Cántico del Magnificat, glorifica al Señor que “ha mirado su pequeñez y su humildad”.