II DOMINGO DE ADVIENTO. CICLO A

II DOMINGO DE ADVIENTO. CICLO A

Juan Bautista (Leonardo)

 

 

 MONICIÓN DE ENTRADA:  

Hace muchos siglos, casi dos mil años, apareció en tierras de Palestina un personaje que removía las conciencias y llamaba a un cambio en el corazón y en el modo de vivir. Un personaje que se llamaba Juan y que bautizaba junto al río Jordán: Juan el Bautista.

          Hoy, al cabo de tantos siglos, recordamos de nuevo a ese personaje y escuchamos su llamada en este tiempo de Adviento. En el Evangelio, él nos invitará a preparar el camino del Señor. Y nosotros responderemos a esa llamada.  

 

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA (Is 11,1-10):

       El profeta Isaías denuncia con vigor al rey Acaz y anuncia que un día nacerá un heredero auténtico del trono de David, un verdadero rey fiel a Dios, que engendrará la verdadera paz fundada en la justicia y estará lleno del conocimiento de Dios. Será un Mesías lleno del Espíritu del Señor.

  MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA (Rom 15,4-9

   A través de la historia de su pueblo, Israel, San Pablo escucha la llamada de Dios que invita a vivir el amor misericordioso.

MONICIÓN AL EVANGELIO (Mt 3, 1-12):

El mensaje de Juan Bautista estremece a los que esperan al Mesías. El Mesías nacerá del Espíritu y requerirá la conversión del corazón. El Bautismo de Juan es la señal que lo anuncia, porque el verdadero Bautismo lo traerá el Mesías, Jesucristo.

 

PETICIONES: (Respondemos: Escucha, Señor, nuestra oración).

 1.- Por la Iglesia de Jesucristo. Que ella sea instrumento de felicidad y de alegría para todos los hombres. OREMOS.

 2.- Por los que sufren y viven tristes, por los hambrientos y los marginados de la tierra, para que el Señor les consuele y les dé abundancia de sus dones. OREMOS.

  3.- Por los huérfanos, las viudas, los hombres solos. Que el Señor cambie nuestra tristeza en gozo y abra el corazón de los cristianos a la solidaridad y al amor. OREMOS.

 4.- Por nosotros, para que sintamos la salvación de Dios y que nos convierta en este tiempo del adviento. OREMOS.

 5.-por aquellos que lloran sin fe y se desesperan ante la muerte; que el Señor les revele la luz del Evangelio y les dé la esperanza de la resurrección. OREMOS.

 

 MONICIÓN A LAS OFRENDAS: 

  1.- Señor, te ofrecemos el pan y el vino, fruto de la tierra, y con ellos nuestra vida. Modélala según tu proyecto de salvación.

 

   MONICIÓN AL PADRE NUESTRO:  

Con el Padre nuestro queremos Padre de Jesús, querido Padre Dios, ponernos en tus manos y decirte que hagas de cada uno de nosotros lo que quieras.

Queremos darte gracias por todo lo que somos. Queremos decirte que estamos dispuestos a cumplir tu voluntad y queremos pedirte que tu proyecto de salvación vaya adelante en toda la humanidad y en nosotros.

 

 

INVITACIÓN A COMULGAR:

         El pan de la eucaristía fue un día trigo disperso en los montes. El vino de la eucaristía fue un día uvas separadas. Hoy se han unido y son el cuerpo y la sangre del Señor. Que esta eucaristía nos reúna a todos los cristianos dispersos por todos los confines de la tierra. Jesús, estamos alegres porque nos has invitado a tu cena. Aquí estamos contentos para participar de ti.

 

   MEDITACIÓN

  1. Solo Dios da la vida, pero tú has de transmitirla y respetarla.
  2. Solo Dios puede dar la fe, pero tú puedes dar tu testimonio.
  3. Solo Dios puede dar la esperanza, pero tú puedes devolverla a los demás.
  4. Solo Dios puede el amor, pero tú puedes amar a tus hermanos.
  5. Solo Dios puede dar la paz, pero tú puedes sembrarla alrededor.
  6. Solo Dios puede dar la fuerza, pero tú puedes animar también.
  7. Solo Dios puede es el camino, pero tú puedes enseñárselo a otros.
  8. Solo Dios es la luz, pero tú puedes hacer que brille para todos.
  9. Solo Dios puede hacer lo imposible, pero tú puede hacer lo posible.
  10. Solo Dios se basta a sí mismo, pero prefiere contar contigo.

Pautas de la Homilía.

1.-Inicio:

            El Adviento nos invita a mirar al futuro y nos abre a la esperanza. “La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo” (CIC 1817)

            Y la esperanza lanza un grito de alegría porque sabe bien, en lo más profundo de su esencia, que “la salvación anunciada es la salvación que trae el Señor”.  Esa salvación proviene de Dios y no es solamente hechura de manos del hombre, aunque sabe bien que “la virtud de la esperanza corresponde al anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre” (CIC 1818).

            Por eso mismo, desde este sentido profundo de la esperanza misma, sabemos que la promesa es clara, “alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación”, pero que se nos exige esfuerzo de cambio personal, una profunda renovación y conversión.

2.-Desarrollo

        1.,-En la primera lectura hemos leído un trozo del profeta Isaías:
*En el siglo VIII a. C. el rey actúa con una política libre de escrúpulos  para salvar a sus pueblo de la amenazas exterior.

*El profeta Isaías le denuncia con vigor.

*Como oposición al rey Acaz, anuncia que un día nacerá un heredero auténtico  del trono de David, un verdadero rey de Israel, un verdadero rey fiel a Dios.

*Este “´Mesías” estará lleno del Espíritu del Señor, que engendrará la verdadera paz fundada en la justicia. Y este Mesías será Jesucristo, el fundamento de la fe cristiana.

2.-En la segunda, San Pablo escribe a los Romanos:

*San Pablo, a través de la historia ds Israel, escucha la llamada de Dios que invita a vivir según el amor misericordioso.

3.-hemos leído en el evangelio un trozo del evangelio de san Mateo:

            Juan diseña todo un programa para recibir al salvador y lo expresa en cinco sugerentes expresiones, dibujadas en las profecías de todos los profetas, especialmente de Isaías: “allanar los senderos”, “elevar los valles”, “abajar montes y colinas”, “enderezar lo torcido” e “igualar lo escabroso”.

            “Allanar los senderos” significa recuperar la fidelidad sin fisuras.

            “Elevar los valles” significa salir de nuestros sin-sentidos y la desconfianza.

            “Abajar montes y colinas” significa rebajar ambiciones y arrogancias.

            “Enderezar lo torcido” significa romper las ambigüedades en las que nos movemos.

            “Igualar lo escabroso” significa nivelar con justicia las desigualdades de nuestro mundo.

            Juan, el Precursor”, nos señala cómo debemos prepararnos para acoger la venida de Cristo desde una actitud coherente y confiada. .

3.- Final:

*¡Ojalá que nuestra oración suplique el don del amor y la misericordia de Dios como los suplica san Pablo.

*Que la orientación hacia el  retorno de Cristo y la consiguiente actitud de estar en camino hacia ese retorno final nos ayude a vivir con esperanza alegre este tiempo del Adviento.

*Que la predicación de Juan Bautista nos acerca a la conversión y nos revista de Cristo.