I Domingo de Adviento. Ciclo A

I  DOMINGO DE ADVIENTO. CICLO A

 

 

Juan Bautista (Leonardo)

 

MONICIÓN DE ENTRADA:  

El adviento es: aceptación, entrega, gratificación, oración, compromiso, esperanza, servicio, alegría; es decir, “si”, la primera palabra de Dios fue: “hágase, sea, sí….. y todo empezó a realizarse.

     Hoy comenzamos un nuevo ciclo litúrgico, ciclo A.  Recibamos en procesión solemne el nuevo leccionario que durante este año litúrgico vamos a escuchar.

 

ACTO PENITENCIAL  

 1.- Tú que viniste para ser el Salvador de todos los hombres. SEÑOR, TEN PIEDAD.

         2.-Tú volverás un día para llevarnos contigo. CRISTO, TEN PIEDAD.

         3.-Tú que estás siempre con nosotros y nos perdonas. SEÑOR, TEN PIEDAD.

 

    

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA (Is 2, 1-5):

      En esta Lectura de Isaías, escucharemos un hermoso mensaje. Es un anuncio de esperanza, es la gran noticia del adviento. Cuando pesa el cansancio, cuando se impone la violencia y la injusticia, y el mundo se está destruyendo con cataclismo continuos, nos dice el profeta: mirad a lo alto y veréis una luz que orientará nuestros pasos.

 

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA (Rom 13, 11-14):    

Escuchemos ahora la llamada de San Pablo, que nos invita a no desaprovechar este tiempo que Dios nos da. San Pablo nos asegura que “nuestra salvación está más cerca”, que “el día se echa encima”, es el día del Señor, el día de la salvación, el día de la dicha. Por eso no podemos vivir entretenidos en mil cosas, embotados por la diversión y el consumo.   

 

MONICIÓN AL EVANGELIO (Mt 24, 37-44):

        Jesús ha venido a despertarnos. En todas sus palabras hay una palabra: “velad”. Hay que tener siempre la lámpara encendida. En cualquier momento puede venir el ladrón, pero no un ladrón vulgar. Este ladrón no viene para robar, sino para ofrecer y regalar. Es ladrón de corazones. Velad, porque llega el Esposo deseado, el Hijo del Hombre. Velad porque el Reino de Dios se acerca. Es la gracia que llama a tu puerta. Es Dios que te visita.

     

PETICIONES:  Respondemos a cada petición: (Ven, Señor Jesús)

        1.- Para que no alce la espada pueblo contra pueblo y todos vivan en justicia y solidaridad. VEN, SEÑOR JESUS.

         2.-Para que la Iglesia, para que todas las comunidades cristianas, sean luz en la noche del mundo e instruyan a los pueblos en los caminos del Señor. VEN, SEÑOR JESUS.

         3.-Para que los pobres, los enfermos y cuantos sufren encuentren ayuda y consuelo en la palabra y en el amor de los hermanos. VEN, SEÑOR JESUS.

         4.-Para que cuantos viven desanimados y desesperanzados encuentren sentido a sus vidas y se abran a la luz del Adviento. VEN, SEÑOR JESUS.

         5.-Para que todos nosotros encendamos nuestras lámparas y nos preparemos así a la venida de Cristo. VEN, SEÑOR JESUS.

 

MONICIÓN A LAS OFRENDAS: 

        -PAN Y VINO: Señor, con el pan y el vino te presentamos nuestra vida.  Haz de nosotros un instrumento de tu paz.

         – RELOJ: Este reloj marcha la hora de la venida de Cristo. Que todos nuestro tiempo sea para Ti, Señor.

         – ARMA ROTA, Haz posible, Señor, que la violencia y toda clase de guerra llegue a su fin.

 

  MONICIÓN AL PADRE NUESTRO:

 La palabra más gratificante,  que más nos llena y no nos cansa de decirla es PADRE.

        Decimos padre y se disipan nuestros miedos….., ya nunca estaremos solos, y que dulce resulta llamarte padre al saber que es inagotable tu amor.

        Ya no hay lugar para las castas ni para los racismos, ni patriotismos. Tu sientas a todos en la misma mesa de la creación y de tu reino.

        Y porque sabemos que nos escuchas y que sabes bien lo que queremos y necesitamos, nos atrevemos a decir: PADRENUESTRO.

 

INVITACIÓN A COMULGAR:

“Ven, Señor Jesús”, decimos ahora también cuando nos disponemos a recibir la comunión. El Señor va a visitarnos y nos va a dar su cuerpo y su sangre. Estamos en adviento, porque Jesús va a venir con nosotros.

 

   MEDITACIÓN

Ven Jesús

Tu que sabes lo que es ser hombre y vivir.

Ven, estamos apretados en los asientos del estadio

Y los hombres “no son de verdad”.

Ven, estamos apresados entre los barrotes del deseo

Y el corazón no tiene sitio.

Ven, estamos cargados con demasiados problemas

Y ya no tenemos fiesta.

Ven, que los hombre mueren solos

Que los ancianos estorban,

Que los hijos cansan,

Que los compromisos no interesan,

Que la tierra nos ahoga

Que los dieses nos aplastan,

Que estamos sin Dios y sin alma.

Ven, Jesús, Ven

Porque tu sabes lo que es ser persona

Sabes lo que es un hermano,

Sabes lo que es un amigo,

Sabes lo que es un hijo de Dios.

Tu llevas la frente alta,

Tu corazón va a ritmo,

Tus manos están a la obra.

Ven, Jesús, tu sabes lo que es ser hombre y vivir.

 

Pautas de la Homilía.

INICIO.  

1.-Comenzamos el Adviento: un tiempo privilegiado de gracia para recordar, para esperar y para celebrar las venidas del Señor Jesús.

2.-Sólo será capaz de esperar la venida del Señor quién está vigilante y despierto: ¡Velad! ¡Vigilad!

3.-El Adviento es un tiempo para reavivar nuestra esperanza y nuestra fe en Dios.

DESARROLLO:  

Adviento es un tiempo de hambre y sed de Dios; es un tiempo de conversión.

1.-Hemos leído en la primera lectura un trozo del profeta Isaías:

*En el siglo VII antes de Cristo el reino de Judá está amenazado por las coalición que forman Siria e Israel, quienes intentan arrastrarle a entrar en lucha contra Asiria.

*Se vive en el interior de Judá un ambiente general de crisis moral y religiosa.

*En este momento tan crítico brota una pregunta: ¿Es posible creer en las promesas divinas que hablan de la gloria que tendrá la descendencia de David?

*El profeta lanza un grito de esperanza y de confianza: Jesuralén ha sido llamada a ser el centro del mundo y resplandecerá sobre las naciones.

*El fin de nuestro destino será la paz y el triunfo del pueblo de Dios.

2.-San Pablo en la carta a los Romanos es consciente de que el fin de los tiempos no llegará sino al final de una larga historia.

*Sin embargo, el proyecto de Dios se realiza ya en el corazón del hombre, cuando dejamos las actividades de las tinieblas y nos revestimos con las armas de la luz.

*El camino verdadero debe de ser “vestirnos del Señor Jesucristo y abandonar el hombre viejo”.

3.-El evangelio nos llama con cierta urgencia a la espera atenta, a la vigilancia en alerta: “vigilad, pues no sabéis cuándo es el momento”

*El Señor nos ha confiado a cada uno de nosotros nuestra vida y nuestros ambientes para ejercitar la voluntad de Dios con alegría.

*A imagen del Diluvio, la venida de Cristo va a transformar el orden establecido de las cosas.

*La venida de Cristo es un “advenimiento” que provoca unas nuevas relaciones de amor entre Dios y nosotros, entre nosotros y los demás.

*Entrar en el Adviento es entrar en estado de esperanza, es velar para esperar la irrupción de Dios en la existencia.

 

FINAL:

1.-Pedimos al Señor que venga pronto a nosotros para que le descubramos en el rostro del que sufre y nos transforme radicalmente desde sus entrañas de misericordia.

2.-Despojémonos de nuestros pecados del hombre viejo, para revestirnos de la gran esperanza de la llegada del Señor Jesús.

3.-No olvidemos que el Adviento es tiempo para recordar: el Señor vino en Belén. El anunciado por los profetas, vino y acampó en nuestra tierra.

4.-No olvidemos que el Adviento es tiempo para celebrar: El Señor viene, y se hace encontradizo a nosotros, especialmente en la celebración de la Eucaristía.

5.-No olvidemos que el Adviento es tiempo para esperar: El Señor vendrá y se manifestará de manera definitiva al final del Tiempo.

6.-Aprendamos de la Virgen María, la mujer del Adviento, a cómo abrirnos con autenticidad  a las venidas del Señor.