JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO.CICLO C

JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO.CICLO C  

 

 

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MONICIÓN DE ENTRADA:

Hoy celebra la Iglesia la solemnidad de Jesucristo, rey del Universo. Es como la fiesta que corona todo el año litúrgico. Es una fiesta para celebrar que Jesucristo es el Señor. En él reconocemos al primogénito de entre los muertos; a la cabeza de la humanidad y de la Iglesia. En él todo ha sido llamada a la plenitud, y por él todas las cosas serán consumadas cuando Dios sea “todo en todos”.

   Vamos a celebrar la eucaristía en esta hermosa festividad de Jesucristo, nuestro rey.

ACTO PENITENCIAL.

1.- Buen Pastor, que buscas a la oveja perdida. SEÑOR, TEN PIEDAD.

2.-Señor de la vida, primer resucitado de entre los muertos. CRISTO, TEN PIEDAD.

3.-Rey glorioso, que volverás para darnos posesión de tu Reino. SEÑOR, TEN PIEDAD.

 

 MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA (2 Sam 5, 1-3):

   El libro de Samuel nos habla de la unción de David como rey. El más famoso de los reyes de Israel encarnaba la figura de un Mesías Rey.

  MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA (Col 1, 12-20):

   San Pablo entona un himno a Cristo, principio y fin de la creación, a cuyo reino nos ha trasladado el Padre.

  MONICIÓN AL EVANGELIO (Lc  23, 35-43):

   Cristo es rey de un modo radicalmente diverso de los reyes del mundo. No pretende salvarse a sí mismo, sino a los demás, como al ladrón; quiere salvar. Es un reino de perdón y de paz, que logra la reconciliación a base de la propia sangre.

PETICIONES:  RESPONDEMOS (VENGA A NOSOTROS TU REINO, SEÑOR)

1.-Para que la Iglesia sea sacramento del reino con la palabra y la vida de todos sus fieles. Oremos.

2.-Para que el Papa apaciente como pastor universal la fe, la esperanza y el amor de todos sus hermanos. Oremos.

3.-Para que Cristo congregue a los hombres de todas las naciones y los lleva a la salvación. Oremos.

4.-Para que los hombres de todos los pueblos se reúnan en la fraternidad, la justicia y la paz. Oremos.

5.-Para que los marginados, los desterrados, los enfermos, los encarcelados, los que sufren hambre y sed, encuentren el reino de justicia y amor. Oremos.

6.-Para que Jesucristo, rey del Universo, quebrante las armas de la guerra y traiga la paz a los pueblos. Oremos.

7.-Para que nosotros reconozcamos siempre a Jesucristo como rey y pastor de nuestras vidas. Oremos.

 MONICIÓN A LAS OFRENDAS:  

 Señor, con el pan y el vino queremos ofrecerte nuestra vida y decirte: a quienes somos cobardes, danos tu valentía; a quienes somos hipócritas, danos tu sinceridad de vida;  a quienes somos egoístas y envidiosos, danos tu entrega. SEÑOR, HAZNOS OFRENDAS DE AMOR Y DE CONVERSIÓN.

        PADRE NUESTRO

 Jesús, rey y pastor nuestro, préstanos hoy tu corazón y tus labios, para que pidamos al Padre con tus mismas palabras el reino que tú nos prometes: PADRE NUESTRO…

  

MEDITACIÓN

  1. Una sonrisa no cuesta nada y vale mucho.

  2. Una sonrisa enriquece a quien la recibe, sin empobrecer a quien la da.

  3. una sonrisa dura solo un instante, pero sus efectos perduran para siempre.

  4. Una sonrisa, nadie es tan rico que no precise de ella, ni tan pobre que no merezca una.

  5. Una sonrisa lleva la felicidad a todos y a todas partes.

  6. Una sonrisa es símbolo de amistad, de buena voluntad; es un aliento para los desanimados, reposo para los cansados, rayo de sol para los amargados y resurrección para los desesperados.

  7. Una sonrisa no se compra ni se presta.

  8. Una sonrisa, no hay nadie que precise más de una sonrisa como aquel que no sabe sonreír.

  9. Sonríe porque Cristo ha resucitado.

 

PAUTAS DE HOMILÍA

INICIO.   

1.-Celebramos el último domingo del año litúrgico: la fiesta de “Jesucristo, Rey del Universo”, culminación de todas las fiestas del Señor a lo largo de todo el año.

*Esta solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, fue instituida por el Papa Pío XI el 11 de Diciembre del año 1925.

2.-La fiesta de Cristo Rey nos invita a poner a Cristo en la entretela de nuestra historia, en el corazón de todo lo que sentimos, somos y vivimos. El mismo Jesucristo reinará al final del tiempo.

DESARROLLO:

1.-En la primera lectura, el profeta Daniel narra una de sus visiones. Después de haber contemplado el triunfo y la ruina de las cuatro bestias, símbolo de cuatro reyes, nos habla de un quinto personaje. Ese quinto rey, el definitivo, reinará sobre cielos y tierras, tiene figura de hombre.

 *Ese Hijo del hombre llega sobre las nubes del cielo y es el Rey del Universo. Es Dios que se acerca a nuestra naturaleza y se hace uno más entre nosotros.       *Esta visión se hace realidad plenamente en Jesús de Nazaret, reconocido como el “Hijo del hombre” por la comunidad cristiana.

  2.-En la segunda lectura se ha proclamado un trozo del libro del Apocalipsis, el último libro de la Biblia.

 *Toda la gloria y el poder pertenecen a Jesucristo, nuestro Rey y Señor. Él nos amó y nos ha liberado de la esclavitud del pecado por su sangre, nos ha convocado en un pueblo de sacerdotes, profetas y reyes.

 3.-El evangelio nos describe el encuentro de Jesús de Nazaret, apresado, y Poncio Pilato.

 *Los judíos habían decidido dar muerte a Jesús, y ayudados por la traición de Judas, consiguieron apresarle.

*En el diálogo con Pilato, Jesús se proclama Rey, pero no al estilo de este mundo.

 –Jesús es un rey que acoge al hombre y a la mujer tal cual es, y los transforma en hijos de Dios que vivirá para siempre.

*Jesús anunció el Reino. En el Evangelio podemos encontrar diez parábolas que nos hablan del Reino de Dios.

 *Jesús anuncia la venida del Reino de Dios: El proyecto de amor y de felicidad, el proyecto de salvación, prometido por los profetas, se hace presente a la humanidad, aunque plenamente se hará cuando todas las cosas sean reunidas. El Reino de Dios es un reino de verdad y de vida, de santidad y de gracia, de justicia, de amor y de paz.

*El Reino de Dios “no es de este mundo”, pero comienza aquí en este mundo, aunque todavía no ha llegado a su plenitud. Es el “ya pero todavía no”.

 *Los gestos para pertenecer a este reino serían entre otros:

-Servir a los demás, y no cimentar nuestra vida en el poder.

 –Trabajar y colaborar para que este mundo se cimente en los valores de la justicia, la paz y la fraternidad.

  -Reconocer el rostro de Cristo en el que sufre, sabiendo que “al atardecer de la vida nos examinarán del amor”

*Escucha este cuento de León Tolstoi: “”Érase una vez un zapatero remendón, llamado Martín. Vivía solo, era piadoso, leía todas las noches la Biblia. Una noche soñó que se le aparecía Cristo y le decía: “Martín, mañana voy a venir a visitarte. Asómate por la ventana para abrirme cuando venga”. Aunque se trataba de un sueño, Martín se impresionó. Por si fuera verdad, a la mañana siguiente, desde primera hora, estuvo pendiente, mirando a través de la ventana.

            Muy temprano vio un barrendero que estaba quitando la nieve de las entradas de las casas. Le llamó y le ofreció una taza de té caliente. Mientras el barrendero, tiritando, sorbía el té, Martín seguía mirando por la ventana. “¿Está usted esperando alguna visita”, le preguntó el barrendero? “No”, contestó Martín y le contó el sueño. “Siga usted mirando; tal vez venga. Adiós, y muchas gracias”. Al mediodía, todavía el frío era intenso. Vio pasar a una mujer con un niño en brazos llorando de frío. Les llamó y les dio la sopa bien caliente que tenía preparada para él. Seguía mirando por la ventana, y la mujer le preguntó: “¿Espera alguna vista?”. “No”, le contestó y le contó el sueño. “Siga usted mirando; tal vez venga. Adiós y muchas gracias”.

                        Atardecía el día de invierno; Martín seguía mirando por la ventana. Y vio una vendedora ambulante a la que un muchacho le había robado una manzana. En aquel momento la mujer había agarrado al muchacho. Martín salió corriendo, convenció a la mujer de que lo perdonara y al muchacho le reprendió de tal modo que pidió perdón a la mujer y se puso a vender con ella.

  Se hizo de noche. Martín cerró su casa y volvió de nuevo a la lectura del Evangelio. Mientras leía oyó una voz que le llamaba: “¡Martín, Martín!”. Levantó asustado la cabeza y vio al barrendero de la mañana que le sonreía y se iba. Volvió a la lectura, y otra vez oyó que le llamaban: “¡Martín, Martín!”. Y vio a la mujer con el niño en brazos, que le sonreían. Y vio a la verdulera y al ladronzuelo, que le sonreían. Martín se echó a llorar. Cristo le había visitado tres veces aquel día. “Porque cuando tuve hambre, me distéis de comer….”.

FINAL:

   1.-Supliquemos ayuda al Espíritu Santo para que nos ayude a ver en el rostro del enfermo, del hambriento, del que sufre, el rostro de Cristo.

2.-Miremos a la Virgen María, la mujer caritativa, que nos enseñe a crecer en caridad y en amor hacia el prójimo.

3.-Pidamos a Dios que nos conceda trabajar por la extensión del Reino de Dios y cimentar nuestra vida en la esperanza, la fe y la caridad, sabiendo que los valores del Reino de Dios son  la verdad, la santidad, la gracia, la justicia, el amor y la paz.