XXXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO C

XXXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO C  

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MONICIÓN DE ENTRADA:

                 Cuando profesamos nuestra fe recitando el credo, decimos: “Creo en la Iglesia que es una, Santa, Católica y Apostólica”.

    ¡Si, verdaderamente somos la Iglesia de Cristo que peregrina a la Casa del Padre y nos reunimos para celebrar la Eucaristía en el nombre del Señor¡

    Cada Eucaristía es una prolongación de la entrega de Cristo por cada uno de nosotros, una prolongación del Misterio de la Encarnación.

    Hoy se celebra el día de la Iglesia Diocesana. Una oportunidad para tomar conciencia de la pertenencia a la Iglesia apostólica que camina en Córdoba, en comunión con su Obispo, en claves de santidad y fidelidad al Evangelio.

ACTO PENITENCIAL:

   Oh, Dios Padre Nuestro y Dios de nuestros padres: que nuestra oración llegue hasta Ti. Ya lo ves, Señor, no somos ni audaces ni endurecidos, ni te diremos: Somos inocentes, no tenemos pecado.

   Señor, lo confesamos, hemos pecado: hemos sido rebeldes a tu voluntad, hemos cometido abusos de confianza, hemos blasfemado, hemos incitado al mal, hemos condenado al inocente, hemos sido orgullosos, hemos actuado con violencia, hemos afirmado cosas falsas, hemos engañado, hemos despreciado cosas respetables, hemos desobedecido, hemos sido perversos, hemos cometido injusticias, hemos oprimido al prójimo, hemos endurecido nuestro corazón, hemos abandonado tus mandamientos.

   Señor, nosotros te hemos desconocido y hemos pecado. PERDON SEÑOR.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA (Mal 4, 1-2a)

   El profeta Malaquías compara el día de la venida definitiva del Señor con un futuro ardiente. A los justos los iluminará un sol de justicia.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA (2 Tes 3,7-12):

   La esperanza de la resurrección tiene que traducirse para el cristiano en el trabajo diario, que pueda servir de ejemplo y de testimonio de la fe en Jesucristo resucitado.

MONICIÓN AL EVANGELIO (Lc 21,5-19):

   Jesús anuncia el último día con cruces, persecuciones y malestar. Los cristianos han de llegar a la gloria a través de la cruz.

     PETICIONES:  RESPONDEMOS (ESCÚCHANOS, SEÑOR)

  1. Por la Iglesia diocesana de Córdoba, que peregrina hacia el cielo, para que sea signo de caridad. Oremos.

  2. Por todos aquellos que anuncian, con esperanza y firmeza, la venida del Señor. Oremos.

  3. Por los que gobiernan, por todos los que trabajan por lograr la paz, fruto de la  justicia; para que colaboren con su tarea en la construcción de un mundo nuevo según el proyecto de Dios. Oremos.

  4. Por los enfermos, los pobres y desamparados, para que el Señor sea su firme esperanza.  Oremos.  

  5. Por nosotros, aquí reunidos; para que sepamos llevar a todos la esperanza alegre de la venida del Señor. Oremos.

6.- Por aquellos que caminan por el camino del mal, para que el Señor cambie su actitud. Oremos.          

 7.- Por la Iglesia diocesana de Córdoba, para que crezcamos en la fe, esperanza y caridad. Oremos.

   MONICIÓN A LAS OFRENDAS:  

Pan: Señor, éste es el pan que nos sirva de alimento. Tómalo tú y transfórmalo en pan del       cielo.

Vino: Señor, este vino significa la alegría de vivir en amistad. Tómalo y transfórmalo en        el vino de tu eucaristía.

Biblia: Señor, esta Biblia es la Palabra de Dios. Que ella nos alimente siempre.

Velas: Señor, estas velas van a iluminar tu altar. Que ellas sean expresión de nuestra vida         como luz del evangelio a través de nuestro testimonio.

PADRE NUESTRO

        Queremos decirte con el Padre nuestro que contra el frío del egoísmo nos des el fuego de la caridad, contra el frío de la codicia nos des el fuego de la generosidad, contra el frío de la indiferencia nos des el fuego de la solidaridad, contra el frío de la soledad nos des el fuego de la acogida, contra el frío de la duda nos des el fuego de la verdad, contra el frío del desencanto nos des el fuego de la ilusión, contra el frío del hombre nos des el fuego de amor.

             

MEDITACIÓN

  1. Señor.

  2. Enséñanos a mirar al cielo.

  3. Enséñanos a gustar las cosas de arriba.

  4. Enséñanos a guardar tus palabras.

  5. Enséñanos anunciar tu mensaje.

  6. Enséñanos a sentir tu presencia viva.

  7. Enséñanos a reunirnos con los hermanos.

  8. Enséñanos a extender tu reino.

  9. Enséñanos a no vivir cruzados de brazos.

  10. Enséñanos a rastrear tu presencia.

  11. Enséñanos a escuchar a tu Espíritu.

  12. Enséñanos a recorrer tus caminos.

  13. Enséñanos a esperar tu venida gloriosa.

  • Pautas de la Homilia

INICIO.   

Celebramos el penúltimo domingo del tiempo ordinario. El domingo que viene celebraremos el domingo de Cristo, Rey del Universo. . Las Lecturas nos presentan en este penúltimo domingo, con rasgos apocalípticos, acerca del final.                                                                           

*Celebramos el día de la Iglesia diocesana, una oportunidad para tomar conciencia de nuestra pertenencia a la Iglesia en Córdoba que peregrina hacia la Casa del Padre.                                  

 2.-Somos creyentes en el Señor, pero de verdad creemos, vivimos y damos testimonio de nuestra fe.                                                                                                                                                         

 *Cuentan que  Diógenes era un  filósofo griego que recorría las calles de Atenas con una lámpara encendida en pleno día para buscar un hombre; si hoy buscaran a un creyente comprometido y auténtico entre nosotros lo hallarían.

DESARROLLO:

         1.-La primera lectura, el profeta Malaquías alienta y anima al pueblo de Israel para mirar con confianza al futuro: el futuro definitivo será el triunfo de Dios.                         

 *A la vuelta del exilio, los judíos habían esperado encontrar la paz y la felicidad definitivas. Por esta razón, la realidad los decepciona, ya que tienen que continuar viviendo bajo la dominación persa.                                                                                                                                                       

*En medio de una crisis profunda, el profeta Malaquías lanza entonces una fuerte llamada a la renovación espiritual.                                                                                                                            

   *El profeta subraya que el pueblo debe continuar mirando al futuro con confianza porque el DÍA DEL SEÑOR  vendrá, procurará la salvación de los justos y la destrucción de todos los impíos.                                                                                         

2.-En la segunda lectura, San Pablo en la segunda  Carta a los Tesalonicenses incide en el día final, “el día del Señor llegará como un ladrón en la noche”, y anima a la esperanza, y al testimonio cristiano: “vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas…todos sois hijos de la luz e hijos del día”                                                                                                                                                      

 *La espera del retorno del Señor, que se creía cercana, provocó en algunos cristianos de la comunidad de Tesalónica una actitud de pasividad peligrosa.                                                            

 *San Pablo denuncia esta actitud y advierte que la certeza de la salvación final que esperamos debe dar sentido a la actividad cotidiana.                                                           

3.El evangelio de San Lucas nos lanza una mensaje importante: tener confianza y confiar siempre en el triunfo de Dios como la realidad última.                                                                         *Ante la admiración de los discípulos ante un monumento de piedra, el Templo de Jerusalén, símbolo de duración, Jesús responde hablando de crisis.                                                              

*La llegada del Reino de Dios hace estallar desde el interior todas las realidades humanas, invitando al hombre a situarse a otro nivel.                                                                                      

 *Jesús invita a sus discípulos a no tener miedo y a confiar siempre desde una actitud perseverante.                                                                                                       

FINAL:

 *Miremos a la Virgen María para que en ella aprendamos a vivir el evangelio de su Hijo.  

 *Descubramos a los ojos de Dios nuestros talentos (dones) y demos  frutos buenos de amor, que siempre permanezcan.                                                                                                                    

 *Pidamos especialmente por la Iglesia diocesana de Córdoba que en comunión con su Obispo, sucesor de los Apóstoles, peregrinamos en esta tierra. Pidamos al Espíritu mayor coherencia, renovación espiritual, comunión, testimonio y entrega.