XXXII Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C

XXXII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO C 

 

A02jesusyelmay

 

 

MONICIÓN DE ENTRADA:

           La fiesta más importante del Cristianismo es la Pascua, donde se celebra la resurrección del Señor. Verdaderamente la resurrección de Jesús es lo que da sentido a nuestra vida de fe, esperanza y amor.

   Nosotros somos felices porque Jesús ha resucitado. Y porque su resurrección es la gran esperanza que nos aguarda también a nosotros. Por eso, una vez más, vamos a celebrar la eucaristía.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA (2 Mac 7,1-2.9-14)

   La vida es lo más grande que tenemos. Y sólo hemos de estar dispuestos a entregarla para que Dios nos la devuelva como vida que no se termina. Del mismo modo que hicieron los 7 hermanos de que nos habla la Biblia.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA (2 Tes 15, 3.5)

   San Pablo nos dice que el cristiano, que en el Bautismo muere con Cristo para resucitar con él, deberá pedir continuamente la esperanza y las fuerzas que necesita para vivir con fidelidad el Bautismo.

  MONICIÓN AL EVANGELIO (Lc 20, 27-38)

   El evangelio nos explica que si Cristo no hubiera resucitado, nuestra fe no valdría para nada. En la resurrección de Jesús se basa la esperanza de nuestra propia resurrección.

    

     PETICIONES:  

1.- Por el Papa Francisco, y por nuestro Obispo Demetrio. Padre, escúchanos.

2.- Por nuestra diócesis de Córdoba y por todos los que la formamos. Padre, escúchanos.

3.- Por los jóvenes que se preparan para el sacerdocio. Padre, escúchanos.

4.- Por los pobres y por todos los que viven en la tristeza y en el dolor. Padre, escúchanos

5.- Por los que tienen en sus manos el poder económico y político. Padre, escúchanos.

6.- Por los ricos que se desentienden de los pobres, y por todos los que permanecen   insensibles ante el dolor de los demás, para que sean convertidos. Padre, escúchanos.

7.- Por los que estamos aquí reunidos con ganas de ser más fieles al Evangelio. Padre,        escúchanos.

  MONICIÓN A LAS OFRENDAS:  

Señor, con el pan y el vino queremos ofrecerte nuestra vida y decirte: a quienes somos cobardes, danos tu valentía; a quienes somos hipócritas, danos tu sinceridad de vida; a quienes somos comodones, danos tu látigo; a quienes somos egoístas y envidiosos, danos tu entrega; a quienes somos insensibles, danos tu vivencia sobre tu Padre. SEÑOR, HAZNOS OFRENDAS DE AMOR Y DE CONVERSIÓN.

PADRE NUESTRO

Jesús préstanos hoy tu corazón y tus labios, para que pidamos al Padre con tus mismas palabras el reino que tú nos prometes: PADRE NUESTRO…

INVITACIÓN A COMULGAR

                 Jesús partió el pan, en un gesto de amor hacia sus discípulos. El Pastor dio su vida por sus ovejas. De este modo nos mostró el camino del dar y compartir.

MEDITACIÓN

  1. Solo Dios da la vida, pero tú has de transmitirla y respetarla.

  2. Solo Dios puede dar la fe, pero tú puedes dar tu testimonio.

  3. Solo Dios puede dar la esperanza, pero tú puedes devolverla a los demás.

  4. Solo Dios puede el amor, pero tú puedes amar a tus hermanos.

  5. Solo Dios puede dar la paz, pero tú puedes sembrarla alrededor.

  6. Solo Dios puede dar la fuerza, pero tú puedes animar también.

  7. Solo Dios puede es el camino, pero tú puedes enseñárselo a otros.

  8. Solo Dios es la luz, pero tú puedes hacer que brille para todos.

  9. Solo Dios puede hacer lo imposible, pero tú puede hacer lo posible.

  10. Solo Dios se basta a sí mismo, pero prefiere contar contigo.

Pautas de la Homilía.

  INICIO.   

*Cada Eucaristía es un don precioso para la Iglesia que necesita la presencia del Señor en medio de ella para mantenerse fuerte y confiada en medio del mundo.

*Somos convocados para escuchar su Palabra y participar en la “fracción del pan”    

DESARROLLO:

1.-Hemos escuchado en la primera lectura un trozo del segundo libro de los Macabeos:

*Escrito en el siglo II antes de Cristo, relata las persecuciones religiosas padecidas por los judíos en el reinado de los sucesores de Alejandro Magno.

*Se menciona explícitamente al fe en la resurrección de los justos: los mártires que han perdido la vida a causa de su amor por el Señor tendrán parte en las promesas de gloria hechas al pueblo de Dios.

*Los hermanos mártires macabeos, que prefieren morir antes de renunciar a sus creencias, son un ejemplo para nosotros en esta hora de coherencia y de fidelidad a una fe en Dios que nos abre las puertas de una resurrección a la vida eterna.

2.-En la segunda lectura seguimos leyendo la segunda carta de san Pablo a los Tesalonicenses:

*San Pablo nos enseña que Jesús es el gran consuelo para todos los momentos y la fuerza que nos ayude a seguir el camino que Él mismo nos ha marcado.

*San Pablo relata algunas enseñanzas sobre el retorno del Señor y la resurrección de los muertos.

*Se distancia de la idea, corriente en aquel momento, de que el fin del mundo estaba próximo.

*Insiste en el sentido de la fe en la victoria que Cristo da a la vida presente.

*La existencia está en tensión hacia su término glorioso: Cristo nos espera más allá de las dificultades del momento presente.

3.-Hemos proclamado el evangelio de san Lucas en la que nos cuenta una discusión espontánea entre Jesús y los Saduceos, que no creen en la resurrección de los muertos.

*Los saduceos, encargados de la administración del Templo, tenían una visión muy materialista de la vida y no admitían la idea de la resurrección.

*Jesús subraya la índole espiritual de la vida futura: después de la muerte, la humanidad cambia de estado físico y se libera de las ataduras terrestres.

*La vida que nos espera se sitúa en otra dimensión: la dimensión espiritual. No sabemos cómo será, pero tenemos la seguridad de que se trata de una VIDA PLENA EN DIOS, es decir, gozaremos de su AMOR PARA SIEMPRE.

*El garante de esta esperanza es el mismo Cristo, por eso esta esperanza en la vida eterna debe producir en el corazón del creyente sosiego, tranquilidad y alegría.

FINAL:

 1.-Supliquemos el don del Espíritu para vivir con la esperanza en la vida eterna y esta esperanza nos ayude a optar por el bien y por Jesucristo.

2.-Miremos a la Virgen para que nos enseñe a ser mejores cristianos y nuestra manera de vivir sea una opción decidida por la vida eterna, sabiéndonos peregrinos hacia la Casa del Padre.  

3.-Pidamos por la Iglesia diocesana de Córdoba, por el Obispo, sacerdotes, diáconos, religiosos y seglares. Que crezcamos en comunión y con deseos de evangelizar nuestra sociedad.