ESPECIAL ADVIENTO-2019.


 




                                      I.- QUE LLEGA EL ADVIENTO.

 
    El Año litúrgico empieza con el Tiempo de Adviento: tiempo estupendo en el que se despierta en los corazones la espera de la vuelta de Cristo y la memoria de su primera venida, cuando se despojó de su gloria divina para asumir nuestra carne mortal (Benedicto XVI. Mensaje de Adviento 2011)
     El Adviento es un tiempo especial de gracia y de una invitación a reconocer las “Venidas del Señor”.
      a) El Adviento es un tiempo para “RECORDAR”: El Señor vino y “acampó entre nosotros”. Cuando nosotros hoy celebramos el Adviento y centramos nuestra mirada en la espera y la preparación de la venida de Jesús, quiere decir que miramos hacia atrás, hacia aquel acontecimiento transcendental y lo queremos revivir con toda la intensidad.
     En Adviento nos preparamos para celebrar este hecho decisivo: Dios se ha hecho hombre, Dios ha venido a vivir nuestra misma vida, Dios ha entrado en nuestra historia y ha abierto un camino de liberación, Dios ha hecho suya nuestra debilidad. Para poder celebrar intensamente este hecho decisivo, lo que la Navidad significa, tenemos que despertar en nosotros una actitud de espera, de deseo de la venida del Señor.
       b) El Adviento es un tiempo para “CELEBRAR”: El Señor viene en la Iglesia por medio del Espíritu Santo.
      c) El Adviento es un tiempo para “ESPERAR”: El Señor vendrá al final de los tiempos en el que Dios será todo en todos.
 


II.-ADVIENTO ES TIEMPO DE ESPERANZA.

 

     El Adviento nos invita a mirar al futuro y nos abre a la esperanza. “La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo” (CIC 1817)

    El Dios de los cristianos es el Dios de la esperanza… esperamos aquello que nos ha prometido. San Pablo (Carta a los Romanos 8, 24-25) dice: ‘Ahora bien, cuando se ve lo que se espera, ya no es esperanza, ¿a caso se puede esperar lo que ya se ve? En cambio, si esperamos lo que no vemos, lo esperamos con constancia’. Y Pablo concluye: ‘solamente en la esperanza estamos salvados’.
   La pregunta que surge es ¿de donde brota la esperanza cristiana? La respuesta es: De las promesas de Dios. El Dios de Jesús es el Dios de las promesas. Y ¿dónde encontramos esas promesas? En las Sagradas Escrituras.      Uno de los grandes regalos donde todos podemos anclar la vida es en la Escritura. La Palabra de Dios es palabra segura, palabra que no falla. Es la garantía de un Dios que se compromete por escrito lo que ha de cumplir.
     La esperanza lanza un grito de alegría porque sabe bien, en lo más profundo de su esencia, que “la salvación anunciada es la salvación que trae el Señor”. Esa salvación proviene de Dios y no es solamente hechura de manos del hombre, aunque sabe bien que “la virtud de la esperanza corresponde al anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre” (CIC 1818).
   Por eso mismo, desde este sentido profundo de la esperanza misma, sabemos que la promesa es clara, “alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación”, pero que se nos exige esfuerzo de cambio personal, una profunda renovación y conversión.

III.-CONSEJOS Y ACTITUDES PARA VIVIR EN EL ADVIENTO.

1.-Paciencia
2.-Comprensión
3.-Fe
 
4.-Vigilancia
5.-Humildad
6.-Pobreza
 
7.-Esperanza
8.-Oración
9.-Paz
 
10.-Felicidad
11.-Alegría
12.-El amor
 
    
a.-Nadie desea un Salvador ni espera su venida si no siente necesidad de ser   salvado. 
(HUMILDAD Y POBREZA)
 
          El humilde es capaz de comprender el secreto de Dios porque busca desde su misma indigencia, mientras que el “sabio y el inteligente” busca desde su prepotencia y su orgullo.
          El humilde es capaz de “vivir en verdad” y pide sin exigir nada como un “mendigo” necesitado de lo más urgente, que sólo Dios mismo puede dárselo.
          El humilde sabe “de quién se ha fiado” y sabe que en medio de su vida Dios mismo ha hecho una opción preferente por su causa, a pesar de que en muchos frentes la vida misma lo arrincona en su cuneta.
          Jesús mismo nos hace ver, con su talante y con su actitud, que valorar al humilde conlleva tener en su interior la honradez de miras que le hace “no juzgar por apariencias, ni sentenciar de oídas”.
          Hagamos que en cada situación que nos encontremos anhelemos la venida de Cristo desde un talante humilde y sencillo, sabiendo que Dios mismo se hace “mendigo” de nuestra pequeñez y debilidad.
 
b) Hay que tener hambre y sed de Cristo y de todo lo que Cristo supone, como es el Reino de Dios en la tierra. (DESEO Y ESPERANZA).
 
    El Adviento es un tiempo de esperanza y de conversión, y la razón fundamental de la esperanza es que Dios ama a nuestro mundo, y nos ama apasionadamente a cada uno de nosotros.     
   Ante ese amor desmedido de Dios para con nosotros, la respuesta debe ser la fe y la confianza del ser humano.
    Dios mismo nos indica el camino que debemos seguir. Dios mismo nos recuerda que el camino que debemos seguir debe cimentarse fundamentalmente en la paz y en la justicia, auténticos dones de arriba: ¡Oh, si hubieras obedecido a mis mandamientos! Tu paz sería como un río y tu justicia como las olas del mar.

 «Yo prefiero y preferiré siempre a los que sueñan, aunque se equivoquen, a los que esperan, aunque a veces falle su esperanza. A los que apuestan por la utopía, aunque luego se queden a medio camino. Apuesto por los que no se resignan a que el mundo sea como es, los que confían que el mundo puede y debe cambiar… los que creen que la felicidad vendrá tal vez mañana… tal vez esta misma noche… Prefiero a los que no hacen caso al pesimismo que todos arrastramos, y que no nos deja ver más allá de nuestras narices… Prefiero a los que, como niños, saben ver el cielo estrellado y nuevo cada noche… los que como los niños, creen en el Reino de los Cielos, porque sólo de los que esperan, será el Reino de la felicidad. Y así lo espero» (J.Luis Martín Descalzo).
 
c) Hay que esperar con VIGILANCIA Y FE.
 
d) Hay que prepararnos para recibir algo grande y muy hermoso. La vida no sólo se alegra con las realidades positivas, sino con las esperanzas de estas realidades. Toda esperanza alegra el corazón. La esperanza posibilita la ilusión y el esfuerzo. (ALEGRÍA)

      Hoy, también a nosotros, se nos anuncia que Dios nos ha escogido y nos ama con todas sus fuerzas “pues yo, el Señor, tu Dios, te cojo de la diestra y te digo: No temas, que yo vengo a ayudarte. No temas, gusanillo de Jacob, larva insignificante de Israel; ya vengo yo en tu ayuda, dice el Señor: tu redentor es el Santo de Israel”.
     Hoy, en medio de tantos peligros y tantos “desiertos”, proclamar que Dios jamás nos abandona y que es nuestro “compañero incansable en el camino” reconforta nuestra alegría y nos fortalece en la esperanza, esa virtud que no se cansa de esperar y goza en su corazón de lo que aún no está.
 
e)Hay que acoger al Señor en el hermano que sufre y necesita de nosotros (CARIDAD).

      Jesús mismo, en el Evangelio, nos advierte que no basta decir “Señor, Señor, para entrar en el Reino de los cielos”, sino “el que haga la voluntad de mi Padre celestial”.
        La voluntad del Padre celestial pasa por hacer posible el dinamismo del amor… En el fondo, la voluntad del Padre pasa por amar a Dios con todas nuestras fuerzas y al prójimo como a nosotros mismos.
      ¡Cómo resuena en este momento, en esta sintonía evangélica, las palabras de San Juan de la Cruz: “Al final de los días nos examinarán del amor”!  
 
 

       La Iglesia se prepara en el Adviento permaneciendo vigilante y en oración. Por eso cuenta con tres modelos: El Profeta Isaías, Juan Bautista y María de Nazaret, la Madre del Señor. 



 IV.-EL PROFETA ISAÍAS: PRIMER MODELO DE ADVIENTO. 

 

      Sus profecías se cumplen plenamente en Cristo. Su mensaje es la invocación de una liberación, que viene del cielo y de la tierra, de Dios y de los hombres). 
          I.-Isaías es el gran heraldo del AT, de la venida del Señor, una venida de salvación y de paz, que nos trae el reino de Dios e inaugura los nuevos tiempos, las nuevas relaciones entre Dios y los hombres, las cuales se establecerán a partir del Mesías.
    Tenemos sed de luz, de armonía, de paz y de justicia… Nuestro mundo suplica, desde su hambre de plenitud, una salvación que le romper toda exclusión y toda corrupción, toda injusticia y toda maldad… 
      En el fondo deseamos un Salvador y pedimos, aún sin ser conscientes de ello, que la salvación venga más allá de nosotros mismos y de nuestra propia finitud.
      En todas nuestras expectativas y sueños siempre aflora el ideal de esa “Jerusalén celeste”, esa ciudad ideal de plenitud y que lleve al ser humano a alcanzar sus más bellas utopías… 
     En definitiva, todos los hombres y mujeres de todos los tiempos deseamos un cambio de orientación y un final del espiral de violencia y de mal. Es el grito de todos los grandes “profetas” de la historia de la humanidad y es el grito de todos nosotros que en medio de la mediocridad suspiramos una vida en plenitud.
 
 II.-El profeta Isaías nos invita a mirar al futuro donde el triunfo de Dios será una realidad en plenitud. Ese triunfo es puro don de Dios y una creación nueva, simbolizada con la imagen del banquete.  
     Nos invita a la esperanza y a la contemplación del Misterio
          Frente a la exclusión a que nos tiene acostumbrado la sociedad humana, Dios mismo nos hace vivir una dimensión universal de la llamada a la salvación.
      Frente a los silencios y los recodos de nuestra existencia, Dios mismo nos recuerda que todo será descubierto y revelado con toda contundencia.
          Frente al dominio destructor de la muerte, Dios mismo nos advierte que ella misma será aniquilada para siempre.              
       Frente al sufrimiento y a las lágrimas en cada rincón de la tierra, Dios mismo nos manifiesta que serán enjugará las lágrimas de todos los rostros.

 V.- JUAN BAUTISTA: SEGUNDO MODELO DE ADVIENTO. 

 

 
    Se presenta como el precursor del Señor,
 que vendrá a bautizarnos en Espíritu y fuego.
 
I. La respuesta que Dios exige del mismo hombre se sintetiza magistralmente en toda la predicación del precursor, Juan Bautista. Juan pide a la gente que cambie radicalmente en su interior y debe de “preparar el camino al Señor”.
Juan, el Precursor”, nos señala cómo debemos prepararnos para acoger la venida de Cristo
 desde una actitud coherente y confiada.
 
*Para la insolidaridad, que es la base y el origen de la desigualdad,
se propone compartir (consejo a las multitudes: “el que tenga dos túnicas…)
   *Para la explotación, que engendra toda clase de odio entre los humanos,
se propone la supresión de cualquier espíritu de injusticia (Consejo a los recaudadores: “No exijáis más de lo establecido)
*Para controlar la violencia de quien detenta el poder político y militar, extorsión a nadie…)
se propone la no violencia y el evitar la injusticia que proviene de la insaciable ambición de poseer y dominar (consejo a los soldados paganos: “no hagáis


VI.-MARÍA DE NAZARET, TERCER MODELO DEL ADVIENTO.

        
     María es la gloria de Jerusalén y la alegría de Israel; en ella se cumple cuanto se había dicho de parte de Dios.         
      La larga preparación del Antiguo Testamento culmina en María, Madre de Dios y de todos los hombres. 
  En ella la humanidad, redimida del pecado y de la muerte, se abre al don de la vida nueva).
       María es icono de la Iglesia y de la Humanidad. María aparece como el perfecto contrapunto de Eva.                                                                                                
        María sentía necesidad de Dios, porque lo amaba con todas sus fuerzas. Pero era Dios mismo el que primero amaba a María misteriosamente.
      Además es la mujer del SILENCIO, la mujer de la escucha, pues solo en el silencio se puede escuchar, y ella supo escuchar la Palabra de Dios y realmente hacerla Carne, hacerla hombre. 
       María es la mujer de la ESPERANZA, la mujer que siempre esperó la liberación de su pueblo y que fue portadora de ella, la mujer que esperó al pie de la cruz, esperó la resurrección y el Espíritu Santo y llena de Él anunció la salvación del mundo.


 
UNOS APUNTES SOBRE EL ADVIENTO EN VIDEO
 


  UN RAMILLETE DE VIDEOS SOBRE EL ADVIENTO

 

 




Descubre 100 CORREOS PARA ANA

 


                                                         DESCUBRE  SEDUCIDOS POR EL CAMINO



 

                                                                    CONOCE LUCES EN LA NOCHE

 

                                                          El libro  LUCES EN LA NOCHE

 

 

                                                           CONOCE MIS LIBROS EN BUBOK

Canal de Francisco Baena Calvo.

CANAL DE FRANCISCO BAENA CALVO EN YOUTUBE

Me gustaría que te suscribieras a mi canal: 

Conoce mi página web: www.marinaveracruz.net