VII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.  CICLO C.

 VII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.  CICLO C.

 

 

MONICIÓN DE ENTRADA:  

    Lo mejor que pueden decir de nosotros los cristianos es que nos queremos y nos ayudamos. Si consiguiéramos esto, estaríamos seguros de que amamos a Dios y Dios permanece con nosotros.

           Cada domingo nos reunimos aquí para celebrar la eucaristía. En ella aprendemos a amar a Dios y a amarnos unos a otros, como nos manda Jesús.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA : (1 Sam 26, 2.7-9.12-13)

     La generosidad con que David perdonó a su enemigo mortal Saúl  es un ejemplo de la compasión y misericordia de Dios.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA ( 1 Cor 15, 45-49):

  Desde pequeños hay en nosotros una lucha entre el hombre terreno, que se busca a sí mismo por encima de todo y se rebela contra Dios, como Adán, y el hombre espiritual, que ama a Dios y a los demásJesucristo es el  nuevo Adán primicia de la nueva humanidad.

MONICIÓN AL EVANGELIO (Lc 6, 27-38)

   El cristiano ama con un amor universal, sin fronteras ni preferencias de personas. Es como el de Jesús, un amor que no espera recompensas.

 

 PETICIONES:

1. Por la Iglesia, que peregrina hacia el cielo, para que sea signo de caridad. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.-Por todos aquellos que anuncian, con esperanza y firmeza, la venida del Señor. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.-Por los que gobiernan, por todos los que trabajan por lograr la paz, fruto de la  justicia; para que colaboren con su tarea en la construcción de un mundo nuevo según el proyecto de Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4. por los enfermos, los pobres y desamparados, para que el Señor sea su firme esperanza,     ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Por los que no saben perdonar, porque nunca han sido amados; para que descubran también la fuerza del amor. ROGUEMOS LA SEÑOR.

6.-Por nosotros, aquí reunidos; para que aprendamos amar al que nos quiere mar y hacer el bien a todos, sin esperar nada. ROGUEMOS AL SEÑOR.

 

OFRENDAS:

  «Señor, con el pan y el vino te presentamos nuestra vida. Haz de nosotros un instrumento de tu paz. Donde hay odio, que yo ponga amor. Donde haya ofensas, que yo ponga perdón. Donde haya discordia, que yo ponga verdad. Donde haya duda, que yo ponga fe. Donde haya desesperanza, que yo ponga esperanza.   Donde haya tinieblas, que yo ponga luz. Donde haya tristeza, que yo ponga alegría».

 

MEDITACIÓN

1.-Dios mío, Guíame de la falsedad a la verdad. Guíame de la oscuridad a la luz.

Guíame de la muerte a la inmortalidad.

2.- Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no  decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.

 3.- Señor, Si me das fortuna, no me quites la razón. Si me das éxito, no me quites la humildad. Si me das humildad, no me quites la dignidad.  

 4.- Ayúdame  siempre a ver la otra cara de la medalla, Y no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.  

 5.- Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y a no juzgarme como a los demás. No me dejes caer en el orgullo, si triunfo, ni en la desesperación, si fracaso.

6.- Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo.

 7.- Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.

 8.- Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso. Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme. y si la gente me ofende, dame valor para perdonar.

  9.- ¡Señor…si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí! 

 

Pautas de la Homilía.

 

INICIO.:

 1.-Celebramos el domingo Séptimo  del tiempo ordinario.  

 2.-Somos creyentes en el Señor, pero de verdad creemos, vivimos y damos testimonio de nuestra fe.                               

*Cuentan que  Diógenes era un  filósofo griego que recorría las calles de Atenas con una lámpara encendida en pleno día para buscar un hombre; si hoy buscaran a un creyente comprometido y auténtico entre nosotros lo hallarían entre nosotros.                     

 3.-las palabras claves que se repiten en las lecturas de hoy son dos: amor y perdón. Fáciles de pronunciar pero difíciles de cumplir.

 

DESARROLLO:

 1.-El libro de Samuel que hemos proclamado nos destaca un episodio que subraya la voluntad pacífica de David, continuamente enfrentado a sus enemigos.

*El rey Saúl ha decidido destruir y asesinar al joven David, al que percibe como un posible rival.

*Sin embargo, David responde al odio del rey con respeto y perdón.                             

2.-San Pablo describe, en la segunda lectura, el lento crecimiento espiritual del creyente.

*La misericordia de Dios siempre prevalece sobre la miseria del hombre.  

*La transformación final en ser viviente, a imagen de Dios, sólo puede venir de la irrupción del mismo Señor en su vida.

*El anuncio de la transformación definitiva de toda la humanidad culmina en Jesucristo, el nuevo Adán, que nos salva con su obediencia, en contraposición al viejo Adán que ocasionó la perdición con su desobediencia.  

3:-Continuamos leyendo el evangelio de san Lucas, nuestro evangelista en este Ciclo C.

*Jesús nos enseña en qué consiste la nueva vida, fundamentada en la generosidad y en la gratuidad de Dios

*Los ideales del Evangelio son arduos y difíciles: amar a nuestros enemigos, hacer el bien a los que nos odian, bendecir a los que nos maldicen, oran por aquellos que nos injurian…

*Lo que el Señor quiere es que limpiemos el corazón de todo rencor, y cultivemos una serena mansedumbre tratando a los demás como quisiera que ellos nos trataran, al estilo de Jesús.

*El ideal cristiano trasciende todos los mecanismos psicológicos y nos envuelve en el amor eterno de Dios, manifestado en Jesucristo.

*El ideal cristiano debe superar todo egoísmo humano y todo rencor. Solamente así será posible comprender la generosidad de Dios.

 FINAL:              

 1.-Que esta Eucaristía rompa todos nuestros mecanismos de defensa y todo rencor hacia los otros, intentando imitar la mansedumbre de Jesús.  

2.-Que María nos enseñe a abrirnos a la acción del Espíritu Santo, verdadero artífice de la fe y de la vida cristiana.           

 3.-Que saboreemos permanentemente el perdón y la misericordia de Dios, hecho oblación en esta Eucaristía.