III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.  CICLO C.

 III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.  CICLO C.

 

MONICIÓN DE ENTRADA:  

            Domingo tras domingo, Jesús nos invita a su casa, que es la nuestra. Nos invita porque quiere hablarnos. Y su palabra es importante para nosotros.

       Celebramos la Jornada Mundial de la Infancia Misionera y es una ocasión propicia para mirar a los niños y niñas de nuestras familias y Parroquias para que les ayudemos a potenciar su dimensión misionera en sus ambientes. 

              Hoy, también, tenemos presente en nuestra celebración la invitación a orar por la unidad de las Iglesias cristianas.

              Todas las Iglesias cristianas oramos en estos días para que lleguemos a unirnos bajo la guía del único pastor, que es Jesucristo.

 

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA : (Neh 8, 2-4a.5-6.8-10)

    Jesús iba todos los sábados a la sinanoga para escuchar la Palabra de Dios, como nosotros la escuchamos todos los domingos en la primera parte de la misa.

     Oiremos ahora la narración de una celebración de la Palabra muy solemne, que tuvo lugar después de la reconstrucción de Jerusalén.

 

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA ( 1 Cor 12, 12-30)

     El domingo pasado San Pablo hablaba a los cristianos de Corinto sobre los distintos dones que tiene cada uno de los miembros de la comunidad cristiana. Hoy seguiremos escuchando su reflexión sobre este importante tema.

     La escucha de la palabra de Dios, que es Cristo, nos compromete a formar con él un cuerpo, en el que cada cual tiene su función y su papel. Escuchemos a San Pablo.

 

MONICIÓN AL EVANGELIO (Lc 1, 1-4; 4,14-21):

    Preparémonos ahora para escuchar el evangelio.

    San Lucas  nos explicará en primer lugar por qué escribió él su libro.

     Nos narra en el Evangelio cómo  Jesús llega a Nazaret y explica cuál es su misión.

 

  PETICIONES:

1.- Oremos por todos los que creemos en Jesucristo, para que llegue el momento en que formemos una única comunidad bajo la guía de Jesucristo, el único Pastor. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.-Por los que no creen en Jesucristo, para que el Señor les conceda la gracia de la luz gozosa de la fe.  ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.-Por los pobres, para que la paz, la felicidad y el amor de Jesucristo lleguen a todos. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.-Por todos los niños y niñas cristianos, para que sean verdaderos amigos de Jesús y misioneros con sus amigos. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.-Por nuestra Parroquia y por todas las personas que la formamos. ROGUEMOS AL SEÑOR.

 

OFRENDAS:

 «Señor, con el pan y el vino te presentamos nuestra vida. Haz de nosotros un instrumento de tu paz. Donde hay odio, que yo ponga amor. Donde haya ofensas, que yo ponga perdón. Donde haya discordia, que yo ponga verdad.   Donde haya duda, que yo ponga fe. Donde haya desesperanza, que yo ponga esperanza.   Donde haya tinieblas, que yo ponga luz. Donde haya tristeza, que yo ponga alegría».

 

PADRE NUESTRO:

    He llamado a tu puerta, Señor, y queremos decirte PADRE NUESTRO. Padre Nuestro, Padre de Jesús, tu enviado.

Padre de de todas las personas, desde la aurora de los tiempos hasta su terminación.

QUEREMOS DECIRTE CON JESÚS LA ORACIÓN QUE NOS ENSEÑÓ.

MEDITACIÓN:

Sólo Dios da la vida, pero tú has de transmitirla y respetarla.

Sólo Dios puede dar la fe, pero tú puedes dar tu testimonio.

Sólo Dios puede dar la esperanza, pero tú puedes devolverla a los demás.

Sólo Dios puede el amor, pero tú puedes amar a tus hermanos.

Sólo Dios puede dar la paz, pero tú puedes sembrarla alrededor.

Sólo Dios puede dar la fuerza, pero tú puedes animar también.

Sólo Dios es el camino, pero tú puedes enseñárselo a otros.

Sólo Dios es la luz, pero tú puedes hacer que brille para todos.

Sólo Dios puede hacer lo imposible, pero tú puedes hacer lo posible.

Sólo Dios se basta a sí mismo, pero prefiere contar contigo.

Pautas de la Homilía.

 

INICIO:

*Cada Eucaristía es un don precioso para la Iglesia que necesita la presencia del Señor en medio de ella para mantenerse fuerte y confiada en medio del mundo.

*Somos convocados para escuchar su Palabra y participar en la “fracción del pan”

*En este III domingo del Tiempo Ordinario celebramos un gran acontecimiento: la oración por la Unidad de las Iglesias cristianas.

*También celebramos la Jornada de la Infancia Misionera. 

 

DESARROLLO:

 

1.-En la primera lectura de Nehemías: 

*El exilio condujo al pueblo judío a tomar conciencia de las ilusiones que hizo suyas durante mucho tiempo y que lo condujeron al destierro y al fracaso.

*De vuelta a su tierra gracias al rey persa Ciro, el pueblo decide colocar su vida bajo el signo de la Ley divina.

*Esdras, el escriba que ha reunido las antiguas tradiciones, proclama solemnemente la Ley y parece que comienza una vida nueva.

*Es el tiempo de la fiesta y el tiempo de no mirar hacia un pasado marcado por el pecado.

*También nosotros somos invitados a que la palabra sea nuestra brújula y nuestra orientación, sabiendo que la Palabra de Dios es Cristo Resucitado, presente siempre entre nosotros.

2.-En la segunda lectura:

*San Pablo intenta hacer comprender a los corintios en qué consiste la unidad profunda de la Iglesia, comunidad de Cristo.

*La Iglesia nos une en un solo “Cuerpo” por el bautismo y el don del Espíritu Santo.

*la Iglesia es el “Cuerpo Místico de Cristo” en el que todos tenemos una función.

3.-En el evangelio:

*El evangelio nos presenta la primera actuación pública de Jesús en Nazaret, el pueblo en el que se había criado.

*Concluye la lectura del profeta Isaías con un mensaje que define al mismo Jesucristo: “hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”

*Su misión, también la nuestra, será anunciar al buena noticia a los pobres y la libertad a los cautivos; proclama la vista a los ciegos y la salvación a los oprimidos.

FINAL:    

                                                     

1.-Supliquemos ayuda al Espíritu Santo para que nos enseñe a descubrir que el Reino de Dios está dentro de nosotros y que nos invite a transformar nuestro entorno y nuestro mundo en “Espacios ecológicos de amor”.                                                                                  

 2.-Que siempre seamos capaces de trabajar por la unidad de los cristianos y de las Iglesias cristianas, y pidamos con anhelo y gran deseo la unión de las Iglesias en torno a una misma fe, una misma Eucaristía, un mismo Bautismo y un mismo cayado de Pedro.

3.-Que el Señor nos conceda la gracias de ayudar a la infancia a redescubrir su dimensión misionera y puedan anunciar a Jesús con palabras y obras. 

4.-Miremos a la Virgen María, la mujer caritativa, que nos enseñe a crecer en caridad y en amor hacia el prójimo.