XIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO C.

XIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.  CICLO C.

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MONICIÓN DE ENTRADA:  

  Venimos aquí porque queremos comportarnos fraternalmente, revestidos de misericordia y comprensión, sin pretender ser más que los otros, a imitación de Cristo, que, siendo el único Santo, quiso asemejarse en todo a nosotros.

       MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA : (Sab 18,6-9)

           El autor bíblico relee los grandes acontecimientos de la historia de Israel, especialmente el Éxodo, y reconoce que el mundo tiene un sentido, que está orientado por Dios según un plan de salvación.

 MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA ( Heb 11, 1-2.8-19):

              El autor bíblico intenta convencer que el verdadero sentido del caminar de los antepasados del pueblo de Dios es fundamentalmente la contemplación de la ciudad del mismo Dios, que ellos solamente han vislumbrado en el pasado, y que ha sido dada a conocer plenamente por Cristo.

  MONICIÓN AL EVANGELIO (Lc 12, 32-48)

        Jesús nos advierte que la disposición de aquellos a los que el Padre ofrece el Reino se caracteriza por el desprendimiento y su confianza en la Providencia, esperando para recibirle.

PETICIONES:

  1. Por la Iglesia, que peregrina hacia el cielo, para que sea signo de caridad. ROGUEMOS AL SEÑOR.
  2. Por todos aquellos que anuncian, con esperanza y firmeza, la venida del Señor. ROGUEMOS AL SEÑOR.
  3.     3. Por los que gobiernan, por todos los que trabajan por lograr la paz, fruto de la justicia; para que colaboren con su tarea en la construcción de un mundo nuevo según el proyecto de Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR.
  4.    Por los enfermos, los pobres y desamparados, para que el Señor sea su firme esperanza,     ROGUEMOS AL SEÑOR.
  5.        Por nosotros, aquí reunidos; para que sepamos llevar a todos la esperanza alegre de la venida del Señor. ROGUEMOS AL SEÑOR.

         6.- Por nosotros para que el Señor nos conceda crecer en la esperanza, la fe y la caridad, y nos aumente al confianza en la Providencia y el don del desprendimiento. ROGUEMOS AL SEÑOR.

 

OFRENDAS:

Señor, con el pan y el vino te presentamos nuestra vida. Haz de nosotros un instrumento de tu paz. Donde hay odio, que yo ponga amor. Donde haya ofensas, que yo ponga perdón. Donde haya discordia, que yo ponga verdad.

         MEDITACIÓN

1.-Sólo Dios da la vida, pero tú has de transmitirla y respetarla.

2.- Sólo Dios puede dar la fe, pero tú puedes dar tu testimonio.

3.-Sólo Dios puede dar la esperanza, pero tú puedes devolverla a los demás.

4.-Sólo Dios puede el amor, pero tú puedes amar a tus hermanos.

5.- Sólo Dios puede dar la paz, pero tú puedes sembrarla alrededor.

6.-Sólo Dios puede dar la fuerza, pero tú puedes animar también.

7.-Sólo Dios es el camino, pero tú puedes enseñárselo a otros.

8.-Sólo Dios es la luz, pero tú puedes hacer que brille para todos.

9.-Sólo Dios puede hacer lo imposible, pero tú puedes hacer lo posible.

10.-Sólo Dios se basta a sí mismo, pero prefiere contar contigo.

Pautas de la Homilía.

INICIO.:

1.-Cada Eucaristía es una prolongación de la entrega de Cristo por cada uno de nosotros, una prolongación del Misterio de la Encarnación.

3.-Cada Eucaristía es una donación de Cristo mismo a su Iglesia. Se nos dirá en el Evangelio que “dónde está tu tesoro, allí también estará tu corazón”. Y bien sabemos que nuestro tesoro debe ser Cristo, muerto y resucitado”.

DESARROLLO:

1.-Hemos leído en la primera lectura un trozo del libro de la Sabiduría:

*El autor bíblico, que vivió en el siglo I antes de Cristo, intenta releer los grandes acontecimientos de la historia de su pueblo, Israel, y comprende que el mundo tiene un sentido que está orientado por Dios según un plan de salvación.

*Al recordar el éxodo de Egipto explica que esta liberación era al mismo tiempo el acceso a una forma de vida superior que refleja la gloria de Dios.

*Gracias a la aceptación de la ley, esta liberación señala el acceso a la verdadera sabiduría.

*Se nos invita, también a nosotros hoy, a la luz de Cristo, reconocer que nuestra historia tiene un sentido último, la recapitulación y la comunión de todas las cosas en Cristo, sabiendo que todo pertenece un plan de salvación. ¡Y esta mirada debe de provocar en nosotros esperanza!

2.-Hemos leído en la segunda lectura un trozo de la Carta a los Hebreos:

*Algunos cristianos sienten nostalgia de los antiguos sacrificios judíos y de su ceremonial.

*El autor bíblico intenta hacerles comprender el verdadero sentido del caminar de los antepasados del pueblo de Dios.

*Los creyentes estaban orientados hacia una realidad que sólo vislumbraban y que no es otra cosa que la ciudad del mismo Dios: Abrahám, Isaac, Jacob, Sara…

*No es bueno mirar al pasado, dado que la verdadera realidad, dada a conocer plenamente en Cristo, se halla en el futuro: “La fe es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve”.

*Hoy nosotros, alentados por esos grandes testigos creyentes del pasado, somos invitados a confiar en el Señor y a mirar al futuro con esperanza y confianza.     3.-Hemos leído en el evangelio un trozo del Evangelio de San Lucas:

*La disposición de aquellos a los que el Padre ofrece el Reino  se caracteriza por su desprendimiento y su confianza en la Providencia.

*La llamada al seguimiento de Jesús implica la generosidad y el desprendimiento, no poniendo la confianza en los bienes, sino en el Señor.

*Se nos invita a una espera confiada y atenta: el Señor llega a lo hora que menos pensemos y nosotros  tenemos que esperar  su venida vigilantes. Una espera activa

*Jesús nos presenta una parábola, que en el fondo es una invitación a mantener viva la esperanza.

 FINAL:                                                         

1.-No olvidemos que, como decía el Evangelio, “al que se le ha dado mucho, mucho se le pedirá”. Y a nosotros se nos hado el mayor don, el don de la fe.

2.-Supliquemos al Espíritu Santo que nos conceda sus siete dones para vivir nuestra fe en el Señor desde el desprendimiento y confianza en la Providencia, a imitación de la Virgen María.