XVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO C.

XVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO C.

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MONICIÓN DE ENTRADA:  

Domingo tras domingo, Jesús nos invita a su casa, que es la nuestra. Nos invita porque quiere hablarnos. Y su palabra es importante para nosotros.

     Vivamos esta eucaristía con espíritu de fe, sintiendo la presencia del Espíritu del Señor en medio de nosotros.

ACTO PENITENCIAL  

1.- Conviértenos a ti, Señor ten piedad.

2.-Muéstranos tu salvación. Cristo, ten piedad.

3.-Reúnenos contigo. Señor, ten piedad.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA (Qo 1,2; 2,21-23)      

 El libro de Eclesiastés refleja los sentimientos de un hombre desengañado después de haber perseguido la riqueza y el poder. Denuncia también las ilusiones de un pueblo sediento de seguridad, pero que siempre la ha buscado en el éxito terreno. El autor se interroga sobre el sentido de la existencia y su búsqueda de la felicidad en una nueva dirección: la espiritual.       

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA (Col 3, 1-5. 9-11):

  San Pablo invita a los cristianos de Colosas a buscar una vida plena a través de una reorientación del deseo del hombre que pasa por la renuncia de su propio mundo y orientarse hacia Dios a través de una verdadera muerte interior. Sólo así Dios nos recreará a su imagen como verdaderos hijos de Dios.

MONICIÓN AL EVANGELIO (Lc 12, 13-21):

Jesús advierte a sus oyentes que pongan el centro de su interés en lo esencial y que no confundan la vida con la riqueza. ¡Si, Jesús no niega los problemas de la justicia y del derecho. Nos invita a entrar en una nueva perspectiva, la de la “riqueza a los ojos de Dios”!

  PETICIONES:

  1. Por la Iglesia universal, para que viviendo en plenitud el Evangelio de Jesús, lo comunique y extienda al mundo entero. ROGUEMOS AL SEÑOR.
  2. Por todos los que creemos en Cristo, para que sean auténticos servidores del Evangelio según el Espíritu de Cristo. ROGUEMOS AL SEÑOR.
  3. Por todos los jóvenes, para que descubran la alegría de vivir  la fe en Jesucristo. ROGUEMOS AL SEÑOR.
  4. Por el fruto de la Palabra de Dios, para que nos renueve en la vida cristiana y haga más visible el espíritu de familia entre los que formamos Iglesia. ROGUEMOS AL SEÑOR.
  5. Para que el Señor nos conceda aquello que más necesitamos y nos conviene. ROGUEMOS AL SEÑOR.

6.-Por todos nosotros. Para que nuestra vida sea una verdadera luz en medio de nuestra sociedad y seamos fragancia de Cristo en medio de nuestros ambientes desde la fe, la esperanza y la caridad. ROGUEMOS AL SEÑOR.

MONICIÓN A LAS OFRENDAS:

 Ofertorio es ofrenda. No es lo mismo dar que darse. Jesús se dio, y los efectos saludables de este darse los disfrutamos nosotros. ¿CUAL ES TU DONACIÓN DE HOY?.

 INVITACIÓN A COMULGAR:

              Jesús dice: “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí no podéis hacer nada”.   Venid. El Señor nos llama a su convite. En la comunión nos unimos con él para dar fruto abundante.

 

  MEDITACIÓN:

1.- La vida sin amor no vale nada;

La justicia sin amor   te hace duro.

+La inteligencia sin amor te hace hipócrita;

la fe sin amor te hace fanático.

 2.- Sed bondadosos, generosos, comprensivos.

+Que todos los que se acerquen a vosotros sean mejores y más felices.

 3.-Sed la expresión viva de la bondad de Dios,  bondad en la cara, bondad en los ojos, bondad en la sonrisa, bondad en vuestro saludo, cordial y afectuoso.

 

Pautas de la Homilía.

INICIO.

1.-Celebramos hoy el Domingo XVIII del tiempo Ordinario.

*El Misterio salvífico de la Iglesia se manifiesta en la comunidad que se reúne no en su nombre, sino en el nombre del Dios Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

* Toda la Iglesia universal, en comunión con el Papa, se hace presente en cada Iglesia particular.

DESARROLLO:

1.-Hemos escuchado en la Primera Lectura un trozo del libro del Eclesiastés:

*El autor bíblico, inspirado por el Espíritu Santo, transmite sentimientos de fatiga y desengaño después de haber perseguido la riqueza y el poder.

*El autor, Qohelet, se pregunta en lo más profundo de su corazón sobre el sentido último de la existencia, reconociendo la vaciedad y la vanidad de sus intentos anteriores en busca de la felicidad.

*Reconoce vivamente que solamente en el Señor, en la búsqueda espiritual de Dios como el único absoluto, encontrará la felicidad y la paz en su interior.

*También hoy a nosotros se nos invita a depositar toda nuestra confianza y todo nuestro empeño en la búsqueda de Dios.

2.-En la segunda lectura hemos leído un trozo de la Carta de San Pablo a los Colosenses:

*San Pablo nos invita, como invitaba a los cristianos de Colosas, a “buscar los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra”.

*San Pablo nos recuerda que la vida plena sólo puede lograrse a través de una reorientación del deseo del hombre, es decir, “darle muerte a todo lo terreno que hay en nosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría”.

*En esta orientación espiritual, renunciando al “hombre viejo”, al “hombre del pecado”, Dios nos recreará a su imagen y semejanza, apareciendo las obras buenas y la manifestación plena del amor.

*Reconozcamos en Cristo a nuestro Salvador que nos llama a la fraternidad universal y a “despojarnos de la vieja condición humana, con su obras”

3.-Hemos escuchado un trozo del evangelio de San Lucas, nuestro evangelista en este ciclo C:

*Un hombre se acerca a Jesús para plantearle una cuestión que le preocupa.

*Sin embargo, Jesús no reniega el derecho del hombre a reclamar lo que es suyo, sino a invitarle a entrar en otra dimensión más profunda, espiritual y psicológica: que su vida no depende de su riqueza y de sus bienes.

*Hoy también a nosotros se nos pregunta con insistencia, como Jesús hizo con aquel hombre: ¿qué sistema de valores tenemos en la vida?, ¿qué papel ocupa en cada uno de nosotros lo material y la riqueza?

*Jesús, con esta advertencia, rechaza lo que en el mundo se presenta como “el valor por excelencia: el dinero, la riqueza”, e invita a sus oyentes a entrar en una nueva perspectiva: “ser rico a los ojos de Dios.

*¿Cómo podemos ser “ricos a los ojos de Dios”?:

En el año 1966, Madre Teresa de Calcuta escribía a las Hermanas de su Congregación unas recetas que pueden ayudarnos a  responder a esta pregunta: “Hablar de sí tan poco como sea posible, ocuparse de sus propios asuntos, evitar la curiosidad, no querer arreglar los asuntos de los demás, aceptar las contradicciones con buen humor, pasar por alto las faltas de otros, aceptar el reproche aún cuando sea inocente, ceder a la voluntad de los demás, aceptar los insultos e injurias, aceptar ser desatendido y menospreciado, ser gentil y dulce aún cuando provoquen a uno, no buscar ser admirado y amado, no escudarse nunca tras la propia dignidad, ceder en las discusiones aún cuando uno tenga razón, elegir siempre lo más difícil…”

FINAL:

1.-Supliquemos al Espíritu Santo que nos ayude a eliminar de nuestra vida la codicia y la ambición, que en la mayoría de las ocasiones nos ciegan .

2.-Pidamos insistentemente que el Señor nos ayude a buscarlo con toda nuestro corazón y tomemos en serio nuestra vida espiritual como el mejor camino de la búsqueda de la felicidad.

3.-Miremos a la Virgen María para que nos enseñe a abrirnos con disponibilidad a la acción del Espíritu Santo para ser testigos de Cristo. Y como decía San Juan Crisóstomo, recuerda que “Dios no tiene necesidad de oro, sino de almas de oro”.  Almas de oro que cabalguen por la senda del servicio y los caminos del bien, que sepan amar con intensidad a los otros y a Dios con todas sus fuerzas. Así seremos “ricos a los ojos de Dios”