FESTIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA. CICLO C.

FESTIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA. CICLO C.

Juan Bautista (Leonardo)

MONICIÓN DE ENTRADA:  

    Nos hemos reunido aquí en la Parroquia porque nos ha convocado una misma voz: la voz del Señor Jesús que, cada domingo, nos llama a esta reunión de oración para que escuchemos su palabra y celebremos la eucaristía que nos abre a la comunión con su amor.

               El que nos ayuda a ser cristianos es Jesucristo. Por eso nos ha vuelto a invitar hoy para darnos su palabra y su fortaleza.

 Celebramos este domingo –día 24– la fiesta de San Juan Bautista. La liturgia correspondiente al Precursor, sustituye a la correspondiente del Domingo XII del tiempo ordinario. La Iglesia ha dado siempre una gran importancia a la figura de Juan. Es el último gran profeta del Antiguo Testamento.

             

ACTO PENITENCIAL.

1.- Señor, que te has hecho nuestro hermano. Señor ten piedad.

2.- Cristo, que quieres que estemos cerca de ti. Cristo, ten piedad.

3.- Señor, que has hecho de nosotros una sola familia. Señor ten piedad.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA : (Is 9,1-6)    

  Hacia finales del exilio, en Babilonia, un profeta se plantea una pregunta: ¿Quién es el verdadero “siervo de Dios capaz de realizar su obra en la tierra?. Al principio piensa que es el rey Ciro, pero pronto se dará cuenta de que el rey persa no es más que un instrumento utilizado por el Señor, pero no es el “verdadero elegido”.                                                                                          Los cristianos lo reconocemos en Jesucristo.

  MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA ( Hch 13, 22-26)

        San Pablo quiere hacer entender que toda la historia de Israel, la historia pasada, conduce a Jesús, al que Juan Bautista anunció.                      ¡Si, Juan Bautista llamó a un bautismo de conversión, que preparaba la salvación definitiva, y que supo desaparecer ante Jesucristo, que venía a responder totalmente a la espera de Israel!

MONICIÓN AL EVANGELIO (Lc 1, 57-66.80)

       Siguiendo el evangelio de San Lucas, reconocemos que en la vida del matrimonio Zacarías e Isabel, Dios se ha hecho “gran misericordia”.                  

Juan Bautista, desde el principio, será un instrumento válido e inspirado para transmitir el perdón de Dios para con su pueblo, como su nombre indica, y la llegada del verdadero Salvador, de quien será su Precursor.

PETICIONES:

1) Por la Iglesia, para que sea una señal del amor de Cristo a todos. ROGUEMOS AL  SEÑOR.

2) Por los que gobiernan las naciones; para que trabajen por la paz, fruto de la justicia.     ROGUEMOS AL SEÑOR.

3) Por el papa, para que anuncie el amor y la solidaridad a todos los pueblos. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4) Por el pueblo judío, en el seno del cual nacieron Juan Bautista y Jesús, para que sepa encontrar caminos de paz y concordia . ROGUEMOS AL SEÑOR.

5) Por los pobres, los enfermos, los que tienen hambre, los perseguidos, para que puedan  experimentar la recompensa de Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR.

6) Por los misioneros y misioneras repartidos en los cinco continentes.  ROGUEMOS AL SEÑOR.

7) Por nosotros, para que amemos a Dios con todo nuestro corazón y al prójimo como a nosotros mismos, a imitación de Juan Bautista ROGUEMOS AL SEÑOR.

8) Por todos nosotros, para que sepamos anunciar, como Juan Bautista, a Jesucristo, el verdadero Salvador, con palabras y obras auténticas. ROGUEMOS AL SEÑOR.

 

OFRENDAS:

 Cristo no tiene manos, tiene sólo nuestras manos para construir un mundo nuevo donde habite la justicia. Cristo no tiene pies, tiene sólo nuestros pies para poner en marcha a los oprimidos por el camino de la libertad. Cristo no tiene labios, tiene sólo nuestros labios para proclamar el evangelio a todas las personas. Cristo no tiene medios, tiene sólo nuestra acción para lograr que todos los hombres sean hermanos.  

MONICIÓN A LA COMUNIÓN.

Vosotros los que estáis vivos y amáis a vuestros hermanos, venid a mi mesa. Vosotros los que trabajáis por la paz, venid a mi mesa. Vosotros los que dedicáis la vida a servid a los necesitados, venid a mi mesa.

        MEDITACIÓN

1.-El día más bello…Hoy.

2.-El mejor destino…el Trabajo.

3.-Los mejores maestros…los hijos.

4.-El defecto más grande…el egoísmo.

5.-Lo más maravilloso…el amor.

6.-El sentimiento más vil…la envidia.

7.-La peor bancarrota…el desaliento.

8.-El regalo más hermoso…el perdón.

9.-El mejor predicador…el ejemplo.

10.-El mejor maestro…el dolor.

11.-El mejor libro…el mundo.

12.-El mejor gobierno…el dominio de si mismo.

13.-La mejor filosofía…estar en paz con la conciencia.

14.-La mejor ocupación…difundir la felicidad.

15.-El milagro más grande…Tú.

Pautas de la Homilía.

INICIO.:

1.-Celebramos el Domingo Duodécimo del Tiempo Ordinario.

*También la Iglesia celebra en este día la fiesta del nacimiento de San Juan Bautista, el hijo de Zacarías e Isabel, el último gran profeta del Antiguo Testamento y el que anuncia, y prepara, la venida del Salvador, Jesucristo.

2.-La liturgia de la Fiesta de San Juan Bautista sustituye a la de éste domingo XII del tiempo ordinario, subrayando la gran importancia de este personaje en la vida de Jesucristo y en la vida de la Iglesia.

*De hecho es el único santo que celebramos su nacimiento.

DESARROLLO:

1.-Hemos leído en la primera lectura un trozo del capítulo 9 del profeta Isaías:

*El profeta, estando en Babilonia, lugar del exilio para el pueblo de Israel, se pregunta: ¿Quién es el verdadero “Siervo de Dios”, capaz de realizar su obra en la tierra?

*En un principio, el profeta piensa que este “Siervo de Dios” es un extranjero, el rey Ciro, el rey persa que traerá la paz y permitirá a los israelitas volver a su tierra. Sin embargo, muy pronto se dará cuenta de que el rey Ciro no es más que un instrumento utilizado por Dios, pero no es el “verdadero elegido”.

*El profeta vislumbra y anuncia la venida del “Siervo de Dios”, capaz de conducir hacia Dios el corazón de su pueblo y ser luz para todos los pueblos.

*Nosotros, los cristianos, hemos identificado a Jesús con este “Siervo de Dios” esperado, anunciado por el profeta Juan Bautista, el último gran profeta del Antiguo Testamento, nexo de unión entre ambos testamentos.

2.-Hemos leído en la segundo lectura un trozo del capítulo 13 de los Hechos de los Apóstoles, el segundo tomo de la obra lucana:

*Durante sus viajes misioneros, San Pablo se dirige a los judíos y les quiere hacer entender que toda su historia de Israel, desde el principio, conduce a Jesucristo, anunciado por el propio Juan Bautista.

*Juan Bautista llamaba a la conversión por medio del “Bautismo” en el río Jordán y preparaba la salvación definitiva, manifestada plenamente en Jesucristo.

3.-En el Evangelio, San Lucas narra el nacimiento de San Juan Bautista, al que sus padres reconocieron desde el principio, como su nombre indica, “una gran misericordia de Dios para ellos y para el pueblo de Israel”.

*Juan Bautista es el precursor del Señor y es el mayor de los nacidos de mujer. Es el hombre del desierto, el buscador de los planes de Dios, que grita la conversión y la urgencia de un cambio de vida porque se acerca el Salvador, Jesucristo.

*Juan Bautista pone en el centro de su vida a Dios y se considera como un simple instrumento en las manos de Dios: él no es importante, aunque la gente se pregunte entusiasmada y asombrada, “¿Qué va a ser de este niño?”

*Jesús mismo subrayará de Juan su humildad y su gloria: “Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan Bautista, aunque el más pequeño en el Reino de los cielos es más grande que él” (Mt 11,11)

FINAL:

1.-Supliquemos la acción del Espíritu Santo para que como Juan Bautista anunciemos a Jesucristo como el Salvador y lo vivamos en nuestra vida.

2.-Aprendamos de Juan Bautista su humildad y su coherencia, viviendo intensamente la llamada permanente a la conversión.

3.-Reconozcamos por medio de San Juan Bautista y, como su nombre indica, “la gran misericordia que Dios tiene con nosotros”