XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO B.

XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO B.

 

MONICIÓN DE ENTRADA:  

               Nuestra reunión de creyentes es una expresión de fe. La fe nos reúne, y aquí se expresa y se alimenta.

   Pero nuestra fe debe continuamente crecer, robustecerse y penetrar toda nuestra vida. por eso podríamos iniciar la eucaristía con la sencilla oración que  los apóstoles dirigieron a Jesús: “Señor, auméntanos la fe”.

 

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA : (Is 50,5-10)

       La liberación definitiva sólo puede venir de un verdadero “siervo” de Dios, de alguien capaz de ponerse totalmente a su disposición. Únicamente éste será el verdadero triunfador porque romperá el círculo de la violencia aceptando sufrirla. Ésta lectura se cumple plenamente en Jesucristo.

 MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA ( Sant 2, 14-18):

      La verdadera fe se traduce en el servicio efectivo a los demás. Solamente una fe que actúa por la caridad será la que nos salvará.

MONICIÓN AL EVANGELIO (Mc 8,27-35):

   En el camino de Cesaréa de Filipo Jesús pregunta a sus discípulos dos preguntas y les presenta un itinerario de seguimiento.

Estas dos preguntas, ¿quién dice la gente que soy yo  y quién soy yo para vosotros, se repiten a cada cristiano en todo momento, también a nosotros.

Y se nos presenta el itinerario de seguimiento: El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, coja su cruz de cada día y se venga conmigo.

 

 PETICIONES:

1.- Para que la Iglesia sea hogar de misericordia para todas las personas. Roguemos al Señor

2.- Para que las comunidades de religiosos y religiosas sean para todos un ejemplo de entrega y fidelidad. Roguemos al Señor.

3.- Para que los que viven hundidos en el mal encuentren una mano amiga que les ayude a levantarse. Roguemos al Señor.

4.- Para que los que, movidos por su afán de poder, provocan las guerras y el hambre en   el mundo, se conviertan y aprendan a amar. Roguemos al Señor.

5.- Para que el Señor nos de la capacidad de negarnos a nosotros mismo, coger nuestra cruz de cada día y seguirle.  Roguemos al Señor.

6.-Para que el Señor nos aumente la fe, la esperanza y la caridad. Roguemos al Señor.

5.- Para que los fieles difuntos sean acogidos en la casa del Padre. Roguemos al Señor.

 

OFRENDAS:

Cristo no tiene manos, tiene sólo nuestras manos para construir un mundo nuevo donde habite la justicia. Cristo no tiene pies, tiene sólo nuestros pies para poner en marcha a los oprimidos por el camino de la libertad. Cristo no tiene labios, tiene sólo nuestros labios para proclamar el evangelio a todas las personas. Cristo no tiene medios, tiene sólo nuestra acción para lograr que todos los hombres sean hermanos. 

 

MEDITACIÓN

1.-Gracias, Señor, porque podemos ser fuertes. Gracias, Señor, porque podemos ser sinceros.

Gracias, Señor, porque somos alegres.

2.-Gracias, Señor, por la vida que nos das.

Gracias, Señor, porque nos quieres libres.

Gracias, Señor, porque nos das responsabilidades.

3.-Gracias, Señor, porque somos capaces de tener amigos.

 Gracias, Señor, porque así podemos hacer un mundo de hombres y mujeres hermanos.

 

 Pautas de la Homilía.

 

INICIO.:

*Cada Eucaristía es fuente y culmen  de toda la vida cristiana.

*En ella se nos da una prenda de la vida eterna y recibimos a Cristo.

En cada Eucaristía se hace presente el sacrificio que Cristo ha ofrecido al Padre, una vez para siempre, sobre la cruz, a favor de la humanidad.

DESARROLLO:

1.-Primera lectura:

*¿Quién será el verdadero liberador del pueblo?: ésta es la pregunta que se plantea un profeta durante el destierro de Babilonia.

*Por un momento se pensó que podría ser Ciro, rey persa, del que se espera la liberación del cautiverio en Caldea.

*Pronto se da cuenta que la liberación definitiva no será la obra de un guerrero o un político. La liberación definitiva sólo puede venir de un verdadero “siervo” de Dios, de alguien capaz de ponerse totalmente a su disposición, a pesar de las dificultades.

*El siervo romperá el circulo de la violencia aceptando sufrirla.

Esta lectura se cumple plenamente en Jesucristo, muerto en la cruz para salvarnos y que se entrega por amor hasta el extremo.

2.-Segunda lectura:

*La verdadera fe se traduce en el servicio efectivo a los demás: La salvación es un don de Dios que ha de ser acogido creyendo en Él y las obras constituyen la respuesta positiva a ese don.

*la fe debe de ir siempre acompañada de buenas obras, de obras de caridad. Ataca falsa piedad, una religiosidad sin compromiso.

.-“enséñame tus obras y yo, por las obras, te probaré mi fe”

.-El verdadero seguidor de Cristo afirma su fe en Cristo cuando tiende su mano y su corazón en el que sufre, en el que lo necesita.

3.-Evangelio:

*Jesús y sus discípulos se dirigen a las aldeas de Cesarea de Filipo, una ciudad vecina al monte Hermón. 

*Por el camino Jesús pregunta a sus discípulos dos preguntas:

.-¿Quién dice la gente que soy yo?

.-Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? (una pregunta que aborda la propia experiencia personal y el valor de mi decisión hasta el seguimiento)

*Respuesta de Pedro: Tú eres el Cristo, el Mesías.

*Jesús presenta su itinerario: El Hijo del Hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado, ser ejecutado y resucitar al tercer día. (entender su vida de Hijo de Dios en clave de humillación y sufrimiento)

*Denuncia a Pedro: su propuesta y sus advertencias no son el camino de Dios, sino pensamientos y propuestas de los hombres.

*Jesús presenta un camino a sus seguidores: El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga… El que pierda su vida por el Evangelio, la salvará.

*Pablo VI en la encíclica Ecclesiam suam decía con contundencia: “La renovación de la Iglesia depende de su encuentro en profundidad con Jesucristo”

FINAL:

1.-Supliquemos con fuerza que nuestra fe vaya siempre acompañada de buenas obras.

2.-Abramos nuestro corazón al Espíritu Santo para que respondamos con decisión y con radicalidad a la pregunta ¿Quién dices tú que soy yo?, y nuestra respuesta sea una respuesta como la de Pedro.

3.-Aprendamos de la Virgen María y podamos vivir el itinerario propuesto por Jesús:

El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.