XXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B

XXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO B.

 

MONICIÓN DE ENTRADA:  

                “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”, dice el Señor. Él, Jesús, el  Señor, está aquí. Cada vez que nos reunimos los cristianos, él está entre nosotros. Y nosotros, sin verlo, estamos convencidos de su presencia. Y compartimos esa alegría con todos los hermanos y hermanas que nos encontramos en esta iglesia.

Ahora vamos a celebrar la Eucaristía. La presencia de Jesús se hará aún más fuerte, en la Palabra que escucharemos, y en el pan y el vino que recibiremos como alimento de vida eterna.

 

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA : (Is 35,4-7a)

       A mediados del siglo VIII antes de Cristo, el reino de Israel ha caído bajo el dominio de Asiria. Es la destrucción y la deportación.

        El profeta Isaías anuncia que Dios vendrá a revivir a los suyos y se vengará de sus enemigos. Ese día los ciegos verán y los cojos andarán.

 MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA ( Sant 2, 1-3):

        Santiago afirma que Dios no hace distinciones ni acepción de personas. Dios ha escogido a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del Reino. ¡Dios se complace en el sencillo y en el pobre!

MONICIÓN AL EVANGELIO (Mc 7,31-37):

      San Marcos nos presenta la curación del sordo que apenas puede hablar. El mensaje evangélico tiene una dimensión catequética: Jesús inicia en todo el que cree una acción liberadora y un  proceso de recuperación del oído y de la lengua para poder entrar en comunión con Dios y los hombres, y para ser testigos.

 

  PETICIONES:

1.- Por los que viven sin Dios, por los que sienten la insatisfacción de una vida cerrada al amor de Dios, para que abran sus labios y sus oídos al Dios que se manifiesta en Jesucristo. Roguemos al Señor.

2.- Por la Iglesia, por todos los creyentes, para que seamos testigos de la misericordia de Dios. Roguemos al Señor.

3.- Para que en las relaciones humanas se destierren la intolerancia, la intransigencia, el egoísmo y la soberbia. Roguemos al Señor.

4.- Por los enfermos, los afligidos, los que están solos, para que sientan la cercanía de Jesucristo, sanador y consolador.. Roguemos al Señor.

6.- Por los miembros de nuestra Parroquia y por el año pastoral que se avecina. Para que el Señor nos llene de ilusión, comunión, fortaleza y conversión. Roguemos al Señor.

8.-Para que el Señor haga suscitar en su Iglesia vocaciones sacerdotales, religiosas y seglares. Roguemos al Señor.

9.- Para que el Señor nos conceda la lluvia que tanto necesitamos. Roguemos al Señor.

 

 OFRENDAS:

Con las ofrendas queremos ofrecerte, Señor, nuestra parroquia, sabiendo que una comunidad dice mucho cuando es de Jesús y anuncia a   Jesús.

 MEDITACIÓN

PADRE

Me pongo en tus manos, haz de mí lo que quieras. Sea lo que sea te doy las gracias.

Estoy dispuesto a doto..

Lo acepto todo, con tal que tu voluntad se cumpla en mí y en todas tus criaturas.-

No deseo nada más padres.

Te confío mi alma, te la doy….. con todo el amor de que soy capaz.

Porque te amo y necesito darme…..

Ponerme en tus manos sin medida, con una infinita confianza……

Porque tú eres mi Padre…..

 

Pautas de la Homilía.

 

INICIO.:

1.- Cada Eucaristía es una prolongación de la entrega de Cristo por cada uno de nosotros, una prolongación del Misterio de la Encarnación.

2.- El Reino de Dios se hace presente entre nosotros gracias a Jesús de Nazaret, el Cristo. 

DESARROLLO:

1.-El profeta Isaías, en el siglo VII antes de Cristo, vive una situación desesperada:

*Asiria ha destruido y ha deportado a los mejores hijos de Israel, ha saqueado el país y ha mutilado a sus mejores hijos.

*Anuncia la sanación de Dios, que vendrá a vengarse de sus enemigos y curar a los enfermos, a los ciegos y a los cojos.

*Proclama que no tengan miedo ni se acobarden. A veces el miedo nos acobarda y nos paraliza: ¿a qué tenemos miedo? (al futuro, a la enfermedad, a la muerte, al fracaso, a la traición, al abandono, a la prueba….)

2.-El Salmo 145 enlaza con la alabanza de los grandes creyentes, especialmente a María, a Dios: “Alaba alma mía al Señor”

*La oración es un trato de amistad con Dios, sentirnos en su presencia y que nos lleve a amar y servir más a Él y los demás…

3.-Santiago subraya algo fundamental: “no juntéis la fe en nuestro Señor Jesucristo con la acepción de personas”

*Cuando una comunidad no se cimenta en Dios aflora: la soberbia, la riqueza, la honra, la división de clases, los distintos tipos de personas……

*No valoremos a las personas por lo que tienen, sino por lo que son: la dignidad y la decencia no la dan las cosas ni nuestras casas ni nuestras ropas, sino las actitudes y las disposiciones. (El Señor no mira la apariencia sino el corazón)

4.-El evangelio de San Marcos nos presenta la curación del sordomudo en las regiones limítrofes de Palestina: Tiro y Sidón.

*Los milagros en Jesús nunca son fines en sí mismo sino “signos”

*El sordomudo era, en la sociedad de Jesús, el prototipo de la persona cerrada, incomunicada, que sufría esta deficiencia como castigo de sus pecados o de los de su familia.

*Vivimos gran sobreabundancia de comunicación en nuestra sociedad, pero el hombre actual es menos capaz de oír a Dios, de oírse a sí mismo y de oír a los demás….Nunca ha habido tanta soledad…

*El hombre actual no quiere mirar hacia dentro y descubrir el cerrojo que motiva en ocasiones su propia sordera y ceguera: el egoísmo, la soberbia,… el pecado.

*Hoy se da hay un  fenómeno en la Iglesia: la sordera espiritual y los católicos mudos en nuestras parroquias y comunidades. (a diferencia del celo de los santos)

*La comunidad cristiana primera veía en este milagro de Jesús un signo del Bautismo y de la Confirmación: Jesús impone las manos, recupera el oído y la lengua para poder entrar en comunión con Dios y con los hombres, y para ser testigos, agregándolo a la comunidad.

*Sin duda que todos somos ese sordomudo que necesita la sanación del Señor. “Lo que Jesús obró un día por una persona en el plano físico indica lo que Él quiere hacer cada día por cada persona en el plano espiritual” (Raniero Cantalamesa)

 FINAL:

1.-Que el Señor rompa nuestros miedos para que más le amemos y le sirvamos a imitación de María.

2.-Que resuene en nosotros las palabras liberadoras del “Effetá, ábrete” para escuchar la Palabra de Dios y anunciarla en nuestros ambientes.

3.-Que esta Eucaristía, memorial del sacrificio de Cristo, nos restablezca en la Escucha con Dios, consigo mismos y con los demás, a imitación de la gran orante, María.