XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.  CICLO A

XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.  CICLO A

 

MONICIÓN DE ENTRADA:  

 Reunidos en torno a la mesa para celebrar juntos la Eucaristía, encontramos un planteamiento claro en la liturgia de hoy: ser signo y sacramento de salvación para el mundo. Esto lleva un compromiso que no podemos eludir: hacer más humana, más libre, y más justa la sociedad en que vivimos con el testimonio y la vida que vienen de la conversión profunda. Pedimos al Señor, que es: origen, guía y meta del universo que nos dé valentía para que esto se haga realidad en nosotros.

PETICIONES:

1.– Por el Papa, piedra que fundamenta la Iglesia, para que sea la fuerza del Espíritu quien constantemente le sostenga. OREMOS

2.– Por los gobernantes de todos los países de la tierra, para que se dejen guiar por la misericordia de Dios. OREMOS

3.– Por todos aquellos que reconocen a Cristo por vez primera, para que no dejen de ahondar en el misterio que nos trae. OREMOS

4.– Por los padres de familia, para que la fuerza del Espíritu les ayude y sean fundamento y ejemplo para sus hijos. OREMOS

5.– Por todos los que sufren y los necesitados, para que sean escuchados en su súplica. OREMOS

6. – Por todos los que hoy nos reunimos ante tu mesa, haz que, reconociéndote como Mesías, llevemos una vida ejemplar como los primeros apóstoles. OREMOS

OFRENDAS:

“Señor, con el pan y el vino te presentamos nuestra vida.  Haz de nosotros un instrumento de tu paz. Donde hay odio, que yo ponga amor.  Donde haya ofensas, que yo ponga perdón. Donde haya discordia, que yo ponga verdad. Donde haya duda, que yo ponga fe. Donde haya desesperanza, que yo ponga esperanza.   Donde haya tinieblas, que yo ponga luz. Donde haya tristeza, que yo ponga alegría”.

 

 MEDITACIÓN

Señor.

Enséñanos a mirar al cielo.

Enséñanos a gustar las cosas de arriba.

Enséñanos a guardar tus palabras.

Enséñanos anunciar tu mensaje.

Enséñanos a sentir tu presencia viva.

Enséñanos a reunirnos con los hermanos.

Enséñanos a extender tu reino.

Enséñanos a no vivir cruzados de brazos.

Enséñanos a rastrear tu presencia.

Enséñanos a escuchar a tu Espíritu.

Enséñanos a recorrer tus caminos.

Enséñanos a esperar tu venida gloriosa.