XIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO B.

XIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO B.

MONICIÓN DE ENTRADA:  

   Cada domingo nos reunimos aquí para celebrar la eucaristía. En ella aprendemos a amar a Dios y a amarnos unos a otros, como nos manda Jesús. El texto del evangelio que después vamos a leer nos presentará a Jesús como el verdadero “pan de vida”

 Jesús, pan vida, dará la inmortalidad a quien se alimente de él, a quien interiorice su Palabra y asimile su vida en la fe.

    Comencemos nuestra misa con alegría, porque Jesús está en medio de nosotros.

    

   MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA : (1 Re 19,4-8)

           En medio de la desesperación y el cansancio, Elías recibe la ayuda de Dios. La hogaza que recibe es el “pan del cielo”, el agua recuerda a la recibida como don por Israel al salir de Egipto.

    Alimentado por un misterioso pan, Elías pudo coronar la montaña en la que Dios se había manifestado a Moisés, el monte Horeb.

 MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA ( Ef 4, 30-5,2):

              San Pablo nos recuerda que los cristianos han recibido la marca del Espíritu escapando así al mundo antiguo, marcado por las pasiones del hombre.

   Los cristianos estamos llamados a imitar a Dios y a “hacer del amor la norma de nuestras vidas”. Sólo así responderemos al don de Cristo.

  MONICIÓN AL EVANGELIO (Jn 6, 41-52)

        Jesús evita discusiones inútiles con los judíos acerca de su origen divino y les ayuda a reflexionar sobre su dureza de corazón, enunciando las condiciones necesarias para creer en él: ser atraídos por el Padre, la docilidad y la escucha de su Palabra. 

 

  PETICIONES:

1.- Por la Iglesia, que peregrina hacia el cielo, para que sea signo de caridad. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.-Por todos aquellos que anuncian, con esperanza y firmeza, la venida del Señor. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3. Por los que gobiernan, por todos los que trabajan por lograr la paz, fruto de la  justicia; para que colaboren con su tarea en la construcción de un mundo nuevo según el proyecto de Dios. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Por los enfermos, los pobres y desamparados, para que el Señor sea su firme esperanza,     ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.-Por nosotros, aquí reunidos; para que sepamos llevar a todos la esperanza alegre de la venida del Señor. ROGUEMOS AL SEÑOR.

 6.- Por aquellos que caminan por el camino del mal, para que el Señor cambie su actitud. ROGUEMOS AL SEÑOR.

7.-Por la Paz en el mundo, especialmente en Oriente Próximo. ROGUEMOS AL SEÑOR.

 

OFRENDAS:

 

“Señor, con el pan y el vino te presentamos nuestra vida. Haz de nosotros un instrumento de tu paz. Donde hay odio, que yo ponga amor. Donde haya ofensas, que yo ponga perdón. Donde haya discordia, que yo ponga verdad. Donde haya duda, que yo ponga fe. Donde haya desesperanza, que yo ponga esperanza.   Donde haya tinieblas, que yo ponga luz. Donde haya tristeza, que yo ponga alegría”.

 

MEDITACIÓN: 

Te alabamos y te bendecimos, Dios de nuestros padres,
porque en la travesía azarosa del duro desierto de la vida,
nos brindas el maná y la bebida del cuerpo y la sangre de Cristo
que es el pan de vida en el sacramento de la Eucaristía.

No permitas, Señor, que nuestras viejas rutinas encadenen
la novedad sorprendente de tu Espíritu y la fuerza de tu palabra;
y ayúdanos a superar los momentos de cansancio en la fe.

Atrae hacia ti, Señor, nuestros corazones para que creamos
con estabilidad y firmeza en tu Hijo y enviado, Jesucristo,
y para que, después de seguirlo fielmente día a día,
alcancemos la vida que él nos promete para siempre.

Amén.

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada domingo,

San Pablo, España, 1993, p. 361)

 

Pautas de la Homilía.

 

INICIO.:

2.-Cada Eucaristía es una prolongación de la entrega de Cristo por cada uno de nosotros, una prolongación del Misterio de la Encarnación.

3.-Cada Eucaristía hay que enmarcarla en el dinamismo del amor de Dios a la humanidad.

4.-La Eucaristía es el culmen de la vida cristiana

DESARROLLO:

1.-En Israel se evoca a menudo la memoria de Elías, el gran profeta, que, en el siglo IX antes de Cristo, había mantenido la fe de los judíos a en un momento en que el pueblo había estado a punto de caer en el paganismo ambiental.

*Israel estaba dominado por la reina Jezabel, que adoraba al dios Baal. Jezabel perseguía al profeta, que afirmaba con contundencia que sólo Yahvé era el Dios verdadero.

*El profeta Elías era perseguido y estaba escondido por las montañas, para defenderse de quienes no le perdonaban su fidelidad a Yahvéh.

*Dios le animó al profeta cuando éste fue tentado por la desesperación, el cansancio y el hastío.

*El alimento que Elías comió es figura de otro alimento, el Pan de Vida: a Elías Dios le mandó un ángel con un pan; a nosotros nos envía a su Hijo…

La Iglesia nos dice que ese pan, traído por el ángel, era una figura de la Eucaristía, verdadero pan del cielo.

2.-San Pablo escribe a la comunidad de Éfeso:

*los cristianos han recibido la marca del Espíritu escapando así al mundo antiguo, marcado por las pasiones del hombre: “Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda maldad”

*Después de haber descubierto la gratuidad del perdón y del amor divinos, deben imitar a Dios y vivir en el amor: “Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros, como Dios os perdonó en Cristo”

*Nos impulsa a hacer “del amor la norma de nuestra vida, a imitación de Cristo”

3.-El evangelio de San Juan recalca la idea de que Jesús es el verdadero pan, el verdadero maná del cielo.

*Nadie puede ser ir a Jesús si no es atraído por el Padre y tenga gran docilidad  a Dios y a su Palabra.

*Contemplamos al Dios mismo que se ofrece como alimento.

*En este texto se entrecruzan tres realidades: el pan, la fe  y la vida (comer, creer y vencer a la muerte): Jesús, pan vida, dará la inmortalidad a quien se alimente de él, a quien interiorice su Palabra y asimile su vida en la fe.

*Después de la Resurrección, Cristo realiza la verdadera multiplicación no de los panes, sino del Pan. Desde entonces, este signo de la Resurrección encuentra una eficacia y dimensión universales a través de nuestras Eucaristías.

 

 FINAL:                                                         

 1.-Supliquemos la ayuda de Dios para afrontar nuestra vida desde Él.

2.-Abramos nuestro corazón a Jesucristo, el verdadero Pan de vida, que se entrega incondicionalmente en cada Eucaristía que celebramos.

3.-Contemplemos a la Virgen María que nos enseña cómo “interiorizar la Palabra de Dios” y asimilar nuestra vida desde la fe.