100 correos para Ana

Correos para Ana,  una adolescente en busca de su identidad

 

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Francisco Baena Calvo

 

 ana 1

Reportaje de fotos de la presentación en Luque

  • Autor: FRANCISCO BAENA CALVO

  • Estado: Público

  • N° de páginas: 217

  • Tamaño: 150×210

  • Interior: Blanco y negro

  • Maquetación: Pegado

  • Acabado portada: Brillo

  • ISBN eBook en PDF: 978-84-686-6831-4ISBN Acabado en rústica: 978-84-686-6830-7

    ISBN eBook en ePub: 978-84-686-6832-1

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Prólogo

Los jóvenes, esos seres inquietos e inquietantes con los que a veces no se sabe que hacer. Pasotas unas veces, rebeldes otras, confusos casi siempre. Difíciles de tratar por la familia y tan manipulables para el grupo de amigos o la pandilla. Disponen de los mejores medios educativos pero lo que aprenden no parece servirles para la vida, como si no respondiese a sus inquietudes básicas. Decía Juan Pablo II en la Encíclica Novo Millenio Ineunte que “A veces, cuando se mira a los jóvenes, con los problemas y las fragilidades que les caracterizan en la sociedad contemporánea, hay una tendencia al pesimismo”. No obstante, en el encuentro con ellos durante el Gran Jubileo captó “el mensaje de una juventud que expresa un deseo profundo, a pesar de posibles ambigüedades, de aquellos valores auténticos que tienen su plenitud en Cristo”. Ese es el anhelo que sintetiza Ana, la destinataria de los correos que le irán explicando y reconduciendo esos deseos.

Pese a su lejanía, todavía recuerdo mi adolescencia como un cúmulo de interrogantes, de experiencias, de sensaciones, de descubrimientos, de anhelos, todo tan interrelacionado que buscaba incesantemente en los libros pero no siempre hallaba la respuesta. ¡Ay si hubiese encontrado respuestas adecuadas a tantos interrogantes! Pero sobre todo… ¡Ay si todos aquellos interrogantes me hubiesen sido aclarados desde la dimensión religiosa! Pues bien, tenemos entre las manos uno de esos libros que son como faros orientadores en la oscuridad de cualquiera de las muchas dificultades, dudas, sombras con las que se topa un adolescente y a las que no siempre ni sabe responder él ni sabemos responder los mayores. El sufrimiento de los inocentes, el aborto, la violencia, el racismo, la injusticia, el terrorismo, la eutanasia, la muerte…O simplemente sucesos maravillosos que los deslumbran y los dejan tan a oscuras como antes. El enamoramiento, el amor, la felicidad, la amistad, la sexualidad y también sus consecuencias la tristeza, el miedo, el desánimo, la depresión. El mundo más allá de la adolescencia: el trabajo, la política, el tener, la igualdad de la mujer, la globalización, la muerte de los seres queridos, etc.

Y si decíamos al comienzo que los conocimientos académicos no parecen servirles para la vida, ahora hay que añadir que los adolescentes, pese a los años de catequesis de confirmación, no vuelven a la parroquia. No obstante los jóvenes siguen llenos de interrogantes respecto a Cristo y a la Iglesia de cuya respuesta dependerá el desarrollo de su propia vida como persona creyente. Como dijo Juan Pablo II, “Si a los jóvenes se les presenta a Cristo con su verdadero rostro, ellos lo experimentan como una respuesta convincente y son capaces de acoger el mensaje, incluso si es exigente y marcado por la Cruz

Ana, hija de una cultura laicista, se interroga sobre el sentido de la vida, de la religión. Le impacta la figura de Jesús de Nazaret pero no entiende la Iglesia. Los maestros de la sospecha han sembrado su mente de dudas razonables, pero que no dan respuesta a la identidad del ser humano. A lo largo de esos  cien correos a Ana se le va explicando, en un lenguaje sencillo y hermoso, claro y lleno de contenido, los supuestos fundamentales de la fe cristiana: La existencia de Dios, Jesús de Nazaret, su historicidad y su resurrección. La Iglesia en sus luces y sus sombras, su historia, sus papas y sus santos, su liturgia, las razones para permanecer en ella. Los pecados capitales, la oración, el infierno, los deberes humanos, la relación entre la fe y la razón, etc.

La dimensión evangelizadora de este libro es  incuestionable. A través de las respuestas a esas cuestiones fundamentales que surgen en la vida de los jóvenes, va transmitiendo la fe en la vida concreta propiciando el conocimiento del misterio de Cristo, del pecado y del perdón, y también del misterio de la Iglesia.

La primera vez que abres el libro corres el riesgo de engancharte a él, de no cerrarlo hasta llegar al último punto final. Desde la primera página hasta la última el interés de los temas que tratan Ana y el autor nos lleva a leerlas de un tirón, porque bien seas una persona adolescente o una persona adulta en cada página encuentras como un flash, una instantánea de las cuestiones fundamentales que van surgiendo en la vida de cada día. Después lo dejarás muy cerca, muy a mano porque cada día te plantea situaciones nuevas que necesitas aclarar. Tal vez la cuestión no sea totalmente nueva, pero sí las circunstancias en que las vives y volverás a releer aquella página que te lo aclara, que te ilumina, que te permite afrontar la situación.

¡Ah!, cuantos padres y madres en conversación con nuestros hijos llegaremos a cuestiones que nos resultan difíciles de explicar, bien porque ni nosotros mismos lo tenemos claro, bien porque no nos resulta fácil explicarnos, y entonces recordaremos a Ana y ‘ese libro que lo explica tan bien’.

Mª Carmen Martínez Hernández

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INTRODUCCIÓN

El encuentro fue “casual”. Un sacerdote chateaba por Internet y apareció “Ana”, una joven en busca de su identidad.

Estos correos son el fruto de una reflexión serena y un deseo sincero para transmitir a los jóvenes las preguntas, las dudas, las inquietudes y las posibles “búsquedas” en clave cristiana.

En la sociedad, los jóvenes son el exponente más claro de ella misma. Ellos son el reflejo más fiel de la sociedad en que viven, tanto en lo negativo como en lo positivo.

En un mundo fragmentado y tan cambiante, con grandes fisuras a nivel cultural y social, brota una pregunta fundamental. ¿Dónde cimentar y fundamentar nuestra propia identidad en este tiempo para no sentirnos perdidos y “barcos sin brújula perdidos en el mar”?

En una sociedad tan competitiva y tan “brutalmente cambiante”, muchos fundamentan su existencia en el dinero y en el consumo. Otros fundamentan su vida en la ciencia como la única vía del conocimiento capaz de dar respuesta eficaz al hombre y una construcción sapiencial al margen de la superstición y del retroceso, aunque asistamos a manifestaciones cada vez más “pseudo científicas” que atentan contra todo nivel no verificable y empírico, dejando al margen grandes dimensiones humanas.

Otros, como el autor de este libro, y aquí está mi propuesta, estoy convencido que hay una sola “piedra angular” que sea capaz de armonizar todos los elementos y dar una cohesión equilibrada a los jóvenes de hoy, sin riesgo a perder nada de si mismos y alcanzar pautas sublimes de perfección y de santidad. La dimensión religiosa.

La dimensión religiosa “religa” al hombre con Dios, el único dador de sentido global último a la vida y da respuesta convincente a la propia existencia, a la historia y a la realidad.

La dimensión religiosa jamás rechaza nada de cuanto bueno hay en la realidad y en el hombre mismo, armoniza la fe y la razón con una alianza no exenta de conflictos pero que las convierte en dos alas en favor de la libertad y de la verdad, da razones para vivir en medio de una cultura cada vez más cambiante y más fugaz, remite nuestra existencia más allá de ella misma dando soporte al ansia de felicidad y de eternidad que tenemos todos los humanos…

La propuesta de la dimensión religiosa que propone esta obra es una persona, Jesús de Nazaret, muerto y resucitado, verdadero hombre y verdadero Dios, que nos revela el verdadero rostro del Dios vivo…En definitiva, el Cristianismo es un encuentro vital con Jesús de Nazaret, el Dios con nosotros, que da razón última a nuestra vida, al conjunto de la Realidad y al curso de la Historia.

                                                      El autor 

 

 

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1º CORREO: ANA  RECHAZA  LA VIOLENCIA

            

Ana, gracias por tus grandes esfuerzos por encontrarte a ti misma sin miedos y sin mentiras. ¡Gracias!

¡Qué bueno lo tuyo cuando el otro día tuviste el gran acierto de soñar despierta! ¡A veces, nuestra vida es proporcional a nuestros sueños!

¿No crees que las grandes transformaciones sociales empezaron en el sueño de alguien que creyó firmemente en él?    ¡Quisiera soñar contigo y ponerme a soñar despierto! ¡Quiero compartir contigo mi sueño!

Sueño que llegará el día en que los carros del combate se harán arados y los corazones insolidarios de los hombres se abrirán en beneficio de la paz y de la justicia.

Sueño que el Primer mundo abrirá las puertas de su egoísmo para mirar al Tercer Mundo con benevolencia y misericordia, y se pueda perdonar la deuda externa de los países pobres para que los países pobres puedan invertir sus recursos en su propio desarrollo.

Sueño que los pobres de la tierra encontrarán en nosotros las palabras que necesitan para sumergirse en las moradas del amor, ese dinamismo placentero y animoso que da sentido más auténtico al mundo y a la vida del hombre.

Sueño que se promueva en todos los países una auténtica cultura de la solidaridad que tenga como objetivo la promoción de la justicia y la paz, la educación y la convivencia, el respeto y la educación para todos.

Sueño que algún día los muros que destrozan la igualdad se rompan por encanto y desaparezcan la injusticia y el hambre, todo ello arropado por la vena de la solidaridad.

Sueño que haya miles de voces que griten en nuestro pequeño planeta Tierra: ¡Basta ya, hagamos del mundo la tierra de todos! ¡Basta ya de discriminaciones y marginaciones por causa de la hambruna, la desigualdad y la injusticia!

Sueño que  nuestro corazón  sea el horno que queme nuestro egoísmo, nuestra falta de amor, nuestro olvido más manifiesto por las víctimas del mundo, nuestra vida consumista y anodina en beneficio del progreso y la igualdad…

Sueño que la antorcha que brilla en nuestras manos sea símbolo de decisión y compromiso, símbolo del que comparte las lágrimas, la memoria y el dinero.

Sueño que la pobreza, el hambre, la enfermedad y las diversas formas de exclusión que padecen millones de personas desaparezcan del horizonte del mundo y la dignidad de la persona humana se haga realidad en cada rincón de la tierra.

Sueño que la violencia, toda clase de violencia, se borre de la andadura de la tierra y aflore la paz, la única capaz de cimentar las civilizaciones en la belleza, el arte, la educación, la solidaridad, la fraternidad y  el progreso.

Sueño que los violentos, que siembran con sus golpes nuestro pequeño planeta de muerte y odio, abracen a sus víctimas y declaren un manifiesto a favor de la paz y renuncien a la carrera de armamentos que rompe todo intento de los países pobres para salir de su situación.

Sueño que cada uno de nosotros miremos al rostro de los que sufren y no “cerrarnos a nuestra propia carne”, dando paso a la solidaridad y a la colaboración con los desheredados del mundo.

Un amigo.

Correo del libro “100 CORREOS PARA ANA,  UNA CHICA EN BUSCA DE SU IDENTIDAD”,

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2º CORREO: ANA SE HA ENAMORADO

Me llenó de satisfacción tu correo electrónico. Me comentabas muchas cosas que me conmovieron. De entre las muchas me decías que habías conocido a un chico… ¡Y que te habías enamorado locamente de él!

Tú estás llamada a conquistar cada día mayores cotas de felicidad. Y ese proyecto gigante de realización sólo se hace posible en la medida en que asumas tu vida como un don y una conquista.

Tu relación con ese chico, al que tú consideras “especial”, necesita ser madurada y “rehecha” desde el conocimiento y la amistad mutuas. Ahora bien, el secreto de esa relación con él, al que estás empezando a conocer, debe ser, sin duda, la aceptación por sí mismo, por el “ser” y no por el “tener”.

Seguro que el enamoramiento que profesas a ese chico está llamado a crecer continuamente y a conquistar el amor en su totalidad desde una entrega cada día más auténtica. Por esta razón, esta relación debe ser “cocida”, como el pan en el horno, desde la confianza más integradora y la esperanza más cierta.

No olvides nunca que estás llamada a vivir la vida desde el amor y la confianza. Pero cuando ames ten conciencia de que tú misma has entrado en el dinamismo mágico que rompe el poder del egoísmo y la invasión del odio. El amor busca “amantes” para hacerlos partícipes de su fuerza y de su fuego. Y recuerda, a pesar de tus penumbras, que el amor brota del mismo Dios.

En la senda de tu vida, en ocasiones tortuosa y difícil, debes extraer de su esencia lo mejor. Seguro que te repetirás en cada minuto que tu vida sin ese chico sería anodina y monótona, vulgar y diferente, sin esperanza ni calor. Sin duda, que le repetirás en el silencio de tu corazón, sin palabras, mirándole a los ojos: “¡qué bueno es que existas!

Quiero comentarte que en tu seguimiento a Cristo debes encontrar razones para esperar, para confiar y para vivir. Desde Él has de preguntarte si estás llamada al matrimonio .

Haz tuya esta oración que rezó un joven cuando conoció a la que hoy es su mujer: “Señor, si tú quieres que ésta sea mi mujer dale la capacidad de amarme a mi más que a ella misma; Señor si tú quieres que yo sea su marido dame la capacidad de amarla más que a mi mismo; Señor, si quieres que seamos esposos danos la capacidad de amarte a Ti más que a nosotros mismos y desde Ti ser una bendición para los que nos rodean”.

Un amigo.

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3º CORREO: ANA Y LA  BELLEZA

Ana, me alegra bastante la atención que le tienes a Laura, tu amiga. ¡Comprendo lo mal que lo está pasando! Me has manifestado que tiene un gran complejo de inferioridad desde el accidente de tráfico que le ha desfigurado la cara y le han quedado secuelas en la pierna derecha.

Me comunicas que Laura tiene muchos valores pero que su “fealdad” le impide reconocerlos y le ha sumido en gran tristeza y dolor. Me preguntas con rebeldía manifiesta el porqué la sociedad es así, tan cruel y tan superficial.

Me agrada tu reacción ante algunos chicos y chicas de clase que han despreciado a Laura por su aspecto poco agraciado. ¡Fenomenal! ¡Qué bien que la hayas defendido!  Desgraciadamente, vivimos en un tiempo en que la apariencia y la imagen exterior de las personas parecen ser las claves que predominan sobre todas las demás dimensiones. ¡Parece que la belleza está en un buen rostro y un buen cuerpo con medidas perfectas!

 

¡Me gustaría recordarte el mensaje de la película “La Bella y la Bestia”: la belleza está en el interior! ¡Qué maravilloso “universo visual” para comunicar tan magnífico mensaje!

Mientras en la sociedad en que vivimos se nos imponen cánones corporales de impresionante factura, la película ahonda en el progresivo encuentro entre una chica de aldea, imaginativa, amante de los cuentos, y un ser tremendo y horroroso, despreciable en su aspecto pero sensible en su interior, para llegar de una manera expresa a un amor entre ambos, provocando en el gran “ligón del pueblo” una envidia manifiesta al ser rechazado por esta chica, sintiéndose tremendamente vengativo hacia aquella chica cuando debido a su aspecto todas las chicas del pueblo suspiran por él. Lo que vale como un valor en alza en las demás chicas no vale para esta chica inteligente e imaginativa, creativa y sentimental, afectiva y tierna.

Ana, en esta sociedad, tan dada a elevar a los altares el lema “tanto tienes, tanto vales” y la sentencia “la belleza está en la fuerza, en el cuerpo, en lo externo”, esta película reclama una nueva lectura en las relaciones humanas y una nueva confianza para afirmar que “la verdadera esencia de las cosas es invisible a los ojos” (Saint-Exúpery), descubriendo en el laberinto interior, anclado en las dimensiones espirituales y psicológicas de cada uno de nosotros, se encuentra la esencia misma de la autoestima.

Un amigo.

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4º CORREO: ANA DESEA SER FELIZ

Ana, gracias por tu respuesta tan agradecida. Me conmovió vivamente tus palabras, que brotaban radicalmente del interior. ¡Verdaderamente sólo con el corazón se puede ver pues “lo esencial es invisible a los ojos” (Saint Exupery)!

Comprendo sinceramente tus deseos de ser feliz. Creo sinceramente que todos los humanos intentamos escalar esa “montaña difícil e invisible” donde poder comer el manjar exquisito de la felicidad. A decir verdad, la vida de cada hombre y cada mujer que venimos a este mundo podría resumirse en los esfuerzos para conseguir la felicidad. ¡La tuya no va a ser una excepción!

Quisiera contarte, sólo por si te sirve, ¡a veces los adolescentes miráis con recelo las experiencias de otros y comentáis que vuestra existencia es vuestra y nadie tiene derecho a reconducirla!, la historia de un conocido llamado Omar.

 

Omar había decidido conseguir unas cotas razonables de felicidad y quería comprenderse a si mismo como hombre auténtico y realizado…Había reflexionado sobre los motores existenciales de sus propias actuaciones y los impulsos más profundos de sus pensamientos, obras y palabras, la  razón más auténtica de sus motivaciones y el punto de partida de su peregrinar histórico.

 

Su experiencia vital le había hecho comprender que en  todas sus conquistas y posesiones había algo en él que le vaticinaba su ansia de felicidad, insatisfecha después de cada posesión.

Serenó su espíritu y supo que el punto de partida de la conducta humana es la necesidad (Maslow), pues el ser humano es incompleto que ansía mayores estadios de felicidad.

Sabía que sus necesidades fisiológicas estaban cubiertas pero se sentía necesitado de personas que le proporcionaran seguridad y realidades que le hicieran sentirse seguro (una casa, dinero, un puesto de trabajo…)

Poco después, se sintió rodeado de toda seguridad material pero reconoció que necesitaba sentirse querido, amado, aceptado e integrado en un grupo. Vislumbró que la soledad y el miedo a sentirse solo eran las verdades diarias para muchas personas de su alrededor.

Más tarde, luchó con todas sus fuerzas para ser alguien valorado y con prestigio en su grupo y en la sociedad. Sabía que aspiraba a que los demás confiaran en él y reconociera su valía…

Pero en el silencio de la noche, cuando los ruidos callaban y las sombras invadían lo cotidiano, comprendió que lo que verdaderamente anhelaba era alcanzar plenitud y sentirse único e irrepetible, auténtico y plenamente desarrollado, con capacidad de amar y sentirse amado.

Deseo con todo mi corazón que las necesidades vitales de Omar te ayuden a profundizar sobre ti misma y descubrir que lo que verdaderamente anhelamos cada uno de nosotros, aunque no lo manifestemos externamente, es el sentirnos amados, ya que somos, en nuestra más auténtica esencia, “animales con capacidad de amar y ser amados”.

Un amigo.

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5º CORREO:  ANA Y EL ABORTO

Ana, ¿cómo contestarte a tu correo electrónico sin entristecerte? Ya se que me comentas que Alicia se había enamorado de un chico. ¡Y locamente! Y me dices que sus padres no aceptaban esa relación… Se ha quedado embarazada y ha decidido abortar. ¿Cómo hacerte caer en la cuenta de que la decisión de tu amiga Alicia no es la adecuada y que atenta contra la dignidad humana y contra el valor fundamental de la persona, la vida?

 

Se aboga con cierta ligereza que la mujer es la dueña absoluta de su vida y que sólo a ella corresponde en conciencia si la vida del feto que lleva en sus entrañas tiene que seguir adelante o eliminarlo, sin que la sociedad misma ni el Estado tengan que pedirle responsabilidades por su decisión libre.

 

Algunos reclaman que una despenalización amplia del aborto con una legislación permisiva favorable crearía un marco respetuoso para la libertad de conciencia y para la convivencia pacífica de las diversas opciones personales al tiempo que se acabaría con la discriminación producida por las legislaciones represivas, que dejan a las clases menos favorecidas en situaciones de inferioridad, y se acabaría con los abortos clandestinos, contados por miles en todos los países. Sin embargo, otros  afirman que quizá la prohibición legal del aborto sea uno de los caminos más eficaces para proteger la vida no nacida para que no sean eliminadas sin su consentimiento y se cierra la puerta a posibles amenazas contra la vida de otros colectivos como los ancianos, los deficientes mentales y personas con taras físicas.

Algunos colectivos sociales afirman la no pena de muerte partiendo del principio que nadie, ni siquiera el Estado, tiene derecho a eliminar la vida humana, aunque haya por medio asesinatos y grandes desgastes sociales, pero no hay reparo en que esa defensa no se amplíe hacia el no nacido, precisamente hoy, cuando la comunidad científica subraya que hay continuidad biológica entre el feto en las primeras semanas de vida y el niño nacido.

 

Ana, creo que el aborto no es la solución más razonable para la liberación de la mujer, ni un avance hacia la gestación de una sociedad más justa y solidaria, porque “la vida debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción; y desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida” (CiC, 2270).

En definitiva, la sociedad entera debe respetar, valorar, proteger y no eliminar la vida. Con la misma contundencia que se debe rechazar el aborto hay que rechazar otras situaciones que atentan a la vida como la guerra, la pena de muerte, el maltrato a las mujeres, la tortura, la violencia, el injusto reparto de la riqueza, el paro, la carrera de armamentos,… y la misma sociedad debe de tomar medidas eficaces en asuntos de política familiar, vivienda, sanidad, trabajo y educación, … que hagan desaparecer situaciones que llevan a muchas mujeres a la práctica del aborto.

Un amigo.

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6º CORREO: ANA Y LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS

Ana, he notado sinceridad en tus palabras y cierta preocupación. Me comentabas en tu correo electrónico que has observado, cuando fuiste con tu amiga Irene a tomar una copas a la Cafetería, a unos niños de una familia que gritaban, exigían a sus padres con golpes en las mesas y escandalizando a todos los que estaban allí.

 

La educación de los niños se ha convertido en uno de las cuestiones más importantes para la gestación del diseño de cualquier sociedad. Siempre ha sido una honda preocupación en todas las culturas, quizá porque en ellos se vean a los adultos del mañana.

Las preguntas de muchos padres y educadores hoy, también las tuyas, son: ¿Cómo educar a los hijos? ¿Qué comportamiento hay que tener con ellos para “asegurar” en el futuro un adulto honrado y feliz, abierto a los demás y los grandes valores humanos?

Muchos piensan que el drama del niño hoy radica en que ha caigo en las redes de sus propios deseos y apetencias, y los padres han sucumbido a estas apetencias, rompiendo en ocasiones la exigencia del razonamiento y el respeto a los demás.                                                                                      Muchos piensan que el niño hoy es víctima de la falta de valores morales que hay en la sociedad y en su entorno, que impiden que los padres puedan educarlos en unos esquemas éticos válidos.

Muchos piensan que los niños han caído en las garras de la televisión y ésta se ha convertido en el gran punto de referencia para ellos, tanto en su conducta como en manera de pensar y relacionarse.         Muchos piensan que los padres valoran muy mucho que el niño aprenda todo en la vida que sea “útil” en el futuro para su calificación profesional pero queda para un muy segundo término la formación espiritual, religiosa, la educación en su relación con los demás, etc.

Personalmente pienso que la educación de los niños es una tarea difícil y requiere un lento aprendizaje, pero si los padres no combinan la autoridad con el respeto, la formación espiritual con la exigencia en sus tareas escolares, el difícil equilibrio entre la tendencia a satisfacer los propios deseos del niño con la responsabilidad y la palabra dada de los padres sin retrocesos a causa de los chantajes del niño a base de llantos y lamentos,  la exigencia de respetar a los demás para vivir satisfactoriamente en la sociedad reduciendo la tendencia del niño a hacer lo que quiera y lo que le plazca…, entonces creo que seguirá la queja tan extendida que lamentamos tan poca educación, tan poca vergüenza, tan poco respeto en los niños de hoy y, sobre todo, en los adolescentes que potencian bastante todo lo que en el niño es sólo un balbuceo.

 

Un amigo

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7º CORREO: ANA Y  EL SUFRIMIENTO DE LOS INOCENTES

Ana, gracias por existir y por tu sinceridad. Tu último correo electrónico me ha dejado pensativo y enormemente sorprendido. Tus preguntas, tan hirientes y tan auténticas, brotan de tu interior en forma de estupor y sobrecogimiento: ¿Por qué Dios permite el mal? ¿Por qué los inocentes y menos favorecidos sufren? ¿Es posible creer en un Dios bueno y misericordioso cuando vemos tantas desgracias y desastres en nuestro mundo?….

Quisiera decirte que esas preguntas no son nuevas en la historia humana. En todas las épocas de la humanidad se han planteado pero se recrudecen vivamente ante el sufrimiento de los inocentes.

No siempre estas preguntas han sido planteadas desde personas al margen de la dimensión religiosa. Muchas veces han brotado desde personas creyentes que han querido encontrar una respuesta capaz de aunar sus preguntas con la fe en Dios… Y hoy, más que nunca, cuando el mundo de la filosofía y la cultura dominante, en muchos frentes, lanzan la idea de que el concepto de Dios está agotado, muchos creyentes sinceros quieren saber qué respaldo teológico tiene la queja contra Dios en el proyecto salvífico y en el devenir histórico, cargado de tanto catástrofe natural y tantas situaciones que llevan a millones de personas al sufrimiento más atroz.

Es cierto, mi querida Ana, que el sufrimiento deja casi sin argumentos convincentes muchos discursos teológicos; pero no por eso en situaciones límites de dolor y de sufrimiento, muchos hombres y mujeres han reclamado con más intensidad la existencia de un Dios que pueda hacer más llevaderos su llanto y su lamento, al tiempo que hagan válidas sus propias quejas y sus rebeldías más intensas.

 

Hay creyentes que lanzan un gemido hacia Dios y le preguntan el porqué de tanto sufrimiento y tanta desgracia, pero jamás conciben una “historia sin Dios” porque entonces su queja no tiene remitente y su sufrimiento se ciega en su propio centro.

¡Ana, conozco personas “cosidas” por el sufrimiento y sólo les mueve en la vida la esperanza de que su existencia será  agradable a los ojos de Dios, aunque no pasa ni un solo día que no pregunten si vale la pena tanto sufrimiento!

¡Conozco gente que aún en la pena más fuerte y en sus dolores más ardientes no desesperan jamás y miran día y noche al cielo, encontrando una palabra de fuego y una pizca de consuelo!…

Si puedes abrir tu corazón herido, te diría que la respuesta cristiana al sufrimiento es la resurrección de los muertos… La resurrección de los muertos es concebido como un acto reinvindicador final de Dios que sale al encuentro del hombre, sobre todo maltratado por la vida y las circunstancias.

 

La esperanza final de la resurrección, fundamentada en la experiencia pascual de Jesucristo, y la confianza de que el triunfo es de Dios alienta a muchos creyentes a no caer en la desesperanza y a trabajar para transformar las estructuras a favor del hombre y a trabajar para ayudar a las víctimas, aunque tiemble su interior con lágrimas fuertes.

Un amigo.

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8º CORREO: ANA Y EL SENTIDO DE SU VIDA

Ana, he notado en tus palabras una nota de desesperanza y de decaimiento.

En tu espejo interior encontrarás deseos e ilusiones que has deseado desde siempre y que, aunque camines miles de vidas y miles de años, jamás podrás ver satisfechos del todo.

A medida que pasen los años, hallarás que el mayor don es la misma vida. Es el mayor regalo que en ocasiones no te pertenece a ti del todo y que tu mayor tarea es encontrar la felicidad en los pequeños momentos.

¡Tienes que hacer de tu vida algo extraordinario y no solamente buscar momentos extraordinarios!

El secreto mismo de la felicidad y de una vida con sentido está en aceptar el momento en toda su conflictividad y radicalidad. ¡Sólo tu mismo puedes decidir qué hacer con el tiempo y la vida que se ha dado!

Intenta mirar dentro de ti mismo, en las paredes interiores del alma y de tu yo interior, y allí, en ese lugar secreto sin espacio ni tiempo, descubre la luz eterna que permanece encendida cuando las demás se apagan.

Muchos hombres y mujeres han relacionado necesariamente la felicidad y el sentido de la vida al tener.

Muchos hombres y mujeres intentaron encontrar el secreto mismo de la vida pero se engañaron a si mismo y fracasaron en el intento…. Sólo unos pocos, sabios y maestros, supieron descubrir el tesoro oculto, que en ocasiones solamente es reconocido por los sencillos y los niños.

¡Te has parado a reconocer la importancia de tus ojos y lo que ves con ellos!

¡Te has detenido a contemplar una puesta de sol mientras agradeces toda entera  que puedes moverte, que estás vivo, que tienes una familia, que tienes amigos,…!

¡Intenta vivir sin temores y sin miedos, sabiendo que has venido a la existencia para ser feliz y hacer felices a los demás!

¡Intenta hacer lo posible por hacer el bien y optar siempre por la bondad, haciendo todo lo que esté a tu alcance para protegerte de ti misma y de tus oscuridades!

Tú eres una persona irrepetible y Dios sonríe contigo porque tu vida siempre quiere alcanzar las mayores cotas de felicidad y de sentido.

Un amigo.

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9º CORREO: ANA Y  LA RELIGIÓN

Ana, ¡qué bueno que hayas escrito! ¡Parece que entre nosotros se ha generado una amistad contagiosa en la cual verdaderamente yo mismo me veo reflejado en mis búsquedas y en mis preguntas, en mis respuestas y en mis pasos vacilantes, en mis retrocesos y en mis avances existenciales!

 

En tu última entrega te noté confusa y aturdida. Habéis hecho un trabajo acerca de la situación actual de las Religiones y has descubierto, con tu primo Ignacio, que “no vale la pena tener religión”.                                                                                                                                                                          La Religión permanece en la vida de los hombres y de los pueblos en sus más diversas modalidades, frente al pronóstico de los ateos más influyentes en la configuración de la cultura europea, que vaticinaban su final.

La gran contribución social de la Religión en una cultura fragmentada, contradictoria y ambigua como la nuestra radica en “dar sentido último a la propia existencia, al conjunto de la realidad y al curso de la historia” (Martín Velasco).

Desde la Religión la vida en su conjunto cobra una cierta consistencia y una unidad fundamental desde Dios, que da sentido último a la realidad, convirtiéndose en la profundidad última de la misma existencia.                                                                                                                                                                                                                         Para la persona religiosa su mismo existir en este mundo no es meramente el “fruto azaroso” de una noche de placer de sus padres sino que es alguien querido por Dios en lo más profundo de su esencia y que viene a este mundo para realizar una misión de realización y de servicio.

Para la persona religiosa el conjunto de la realidad no es meramente la consecuencia de una explosión enorme y su posterior desarrollo hasta hoy, sino que, desde Dios, encuentra su soporte último en Éste, que despeja la incógnita fundamental filosófica ¿por qué existe el ser y no la nada?. Desde Dios el conjunto de la realidad aparece como una creación en la que podemos vislumbrar la huella eterna de Éste.

Para la persona religiosa el curso de la historia, tan ambigua en sus contornos y tan contradictoria en sus hazañas, tan poco exigente con la justicia de aquellos que más sufren y menos privilegiados, camina hacia el punto Omega, hacia el encuentro con Dios. De ahí que para el creyente, la historia tiene un dinamismo de futuro en su propia impulso, que hace siempre peregrino el presente y desaconsejable la instalación en lo presente como lo único definitivo.

En definitiva, la dimensión religiosa está en la propia búsqueda de todo hombre y la negación de la misma, e incluso su rechazo, por parte de los hombres de cada generación e incluso por los diseñadores de la sociedad en cada momento histórico, no hace otra cosa que generar más incertidumbre y más frustraciones en la gente, lanzándose hacia nuevas manifestaciones religiosas, en ocasiones de raíz patológica y muchas veces sectaria.

Un amigo.

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10º CORREO: ANA Y LOS CABEZAS RAPADAS (I)       

 

Ana, siento pena del incidente que me comentas acerca de la paliza que le han dado al vecino de enfrente de tu casa un grupo de jóvenes “cabezas rapadas” simplemente por ser gay. ¡A veces da miedo la inseguridad ciudadana y la falta de tolerancia en un país democrático, como el nuestro!                                                                                                                                                                                                  Los cabezas rapadas se han convertido en una de las manifestaciones más preocupantes, socialmente hablando, de los subgrupos juveniles no sólo en España sino también en toda Europa. De hecho, siendo grupos minoritarios provocan pánico y miedo en muchos ciudadanos.

Los cabezas rapadas, jóvenes afiliados en tendencias de extrema derecha, cuya reivindicación más sobresaliente es la legitimación de la violencia como solución a los problemas y la defensa “a ultranza” del racismo y el rechazo a personas de color, a los emigrantes y a los homosexuales, entre otros.

Los cabezas rapadas añoran tiempos pasados, las dictaduras del nazismo y el fascismo, aunque ellos no lo han vivido, quizá porque la falta de memoria histórica de estas épocas han eclipsado las masacres y el asesinato de millones de seres humanos en nombre de la patria.

Los cabezas rapadas, más allá de su afiliación política, brotan, en mi opinión, como un reclamo de protagonismo juvenil en una sociedad donde las amenazas sociales son cada vez más profundas: la falta de perspectivas laborales, la caída de las ideologías que mantuvieron despiertos a generaciones varias después de la Segunda Guerra Mundial, la falta de autoridad moral de los padres y educadores en la vida de muchos jóvenes de hoy, el recelo de ver a los emigrantes como unos enemigos para la estabilidad económica y social de los trabajadores, el futuro tan incierto para los jóvenes en una sociedad cada vez más competitiva y liberal, etc.

 

Hoy las cabezas rapadas hacen caso omiso de los ideales de tolerancia e igualdad, añoran otros tiempos sin una suficiente crítica histórica, exigen la violencia como estrategia reivindicativa y de presión, y nacen de una juventud insatisfecha, frustrada, sin alicientes de futuro.

      Un amigo.

Correo del libro “100 CORREOS PARA ANA,  UNA CHICA EN BUSCA DE SU IDENTIDAD”,

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11º CORREO: ANA Y LOS CABEZAS RAPADAS (II)

El correo anterior me dejó insatisfecho. La rabia contenida que sentía interiormente no se manifestó en mis palabras. ¡Ana, a veces las palabras son pobres para expresar la cantidad de matices y de sentimientos! ¡Qué pobreza de palabras para comunicar lo que siento!

Luego, meditando el incidente de tu vecino, sentí que el lenguaje que podría expresar  mejor mi respuesta sería la poesía. ¡Si, el lenguaje del corazón es la poesía!

Te regalo este poema, hecho en la oscuridad de la noche.

 

CABEZAS RAPADAS

Nunca olvidaré la invasión de muerte,

de sombras y de fantasmas en este siglo,

nada más que en este siglo de avances,

en este siglo de inventos,

el sufrimiento que mana y corre por la historia,

la historia de llanto y desgracia.

¡Y vosotros, jóvenes encadenados por un poco de engaño,

jóvenes ilusionistas sin memoria ni recuerdos,

vais a decirnos que todo aquello fue mentira,

que los rostros de los niños, convertidos en humo,

convertidos en pasto, convertidos en nada fueron inventos;

que los corazones de los negros, de los judíos,

no fueron sumergidos en los baúles secretos de la tierra!

Nunca olvidaré la ola de intolerancia,

de cansancios y de desprecios en este tiempo,

no más allá de nuestros años de amores,

en este siglo de amnesia,

el correr sangre que sale y vuelve por la herida,

la herida abierta de las lágrimas.

¡Y vosotros, jóvenes comediantes por un plato de lentejas,

jóvenes invadidos sin amores y sonrisas,

vais a decirnos que todo aquello fue mentira,

que los tambores de la dictadura danzaron liberación;

que la creencia en un Dios bueno no se hizo pasto;

que los amores del viento huyeron a lo lejos, sin vanidades,

descuartizados por los verdugos de la violencia!

  Un amigo.

Correo del libro “100 CORREOS PARA ANA,  UNA CHICA EN BUSCA DE SU IDENTIDAD”,

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12º CORREO: ANA DESEA  “SER ELLA  MISMA”

Ana, hace unas semanas que no escribes. Todas las mañanas miraba con deseo para ver si llegaba tu correo electrónico. ¡Me he habituado a recibirlos y parece que el no encontrarlos genera una sensación extraña!

Me comentas con gran sinceridad que has tenido un tiempo “horrible”, lleno de combates y luchas con los “fantasmas interiores”, y que incluso te generaba miedo mirarte al espejo. ¡Qué difícil es a veces enfrentarte a uno mismo cuando todo se tambalea a tu alrededor como si estuvieras en  “arenas movedizas”!

Me has comunicado que te resulta difícil y, a veces, heroico, llevar la contraria a los demás, especialmente cuando estás en pandilla, sobre todo ante el “horrible Iván”, el cabecilla del grupo. ¡Te sientes extraña y a veces contrariada en tu propio centro, lo comprendo porque a todos nos pasa igual en muchos momentos!

 

Una de las grandes catarsis que el ser humano debe de vivir en su existencia es “ser uno mismo” más allá de las opiniones de los demás. La aprobación o desautorización de nuestras opiniones, actitudes, deseos, actitudes y conductas por parte del grupo es tan fuerte que, en la mayor parte de las ocasiones, se convierten en motores impulsores de nuestras vidas, para bien o para mal.

 

“Ser uno mismo” y mantener coherencia debe de ser el objetivo de toda vida realizada. Ya lo decía Gandhi: “¿Estás seguro de que no te empuja la sed de oro, de fama o de poder? ¿Estás verdaderamente seguro de que puedes permanecer a tu ideal y perseverar en él, aunque el mundo entero pretenda aplastarte? ¿Estás seguro de que sabes lo que quieres y que cumplirás con tu deber y nada más que tu deber, aunque se halle en juego tu vida? ¿Estás seguro de que continuarás la lucha mientras tengas vida, mientras tu corazón tenga fuerza para latir una vez más? Si es así, eres un verdadero reformador, un maestro, una bendición para la humanidad”.

Ana, el gran reto de los mejores hijos de cada generación debe ser vivir la coherencia más allá de las opiniones y ser uno mismo, desterrando lo superfluo y armarse de los grandes valores humanos (vg. La bondad, la justicia, la solidaridad, la misericordia, la mansedumbre, el amor, el perdón, etc), la riqueza del espíritu humano.

Miles de personas saborean la frustración por no sentir en sus vidas la aprobación de los demás, por otro lado tan efímera y cambiante.

Muchos seres humanos moldean su conciencia bajo “el qué dirán”, mientras los sabios nos dicen “que la verdadera sabiduría entra por el amor, el silencio y la mortificación. Grande sabiduría es saber callar y no mirar dichos ni hechos en vidas ajenas” (San Juan de la Cruz).

¡Ojalá seas tú misma, aunque todo el mundo pretenda aplastarte, y seas creativa en la dinámica histórica que te ha  tocado vivir!

Un amigo. 

Correo del libro “100 CORREOS PARA ANA,  UNA CHICA EN BUSCA DE SU IDENTIDAD”,

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