UNA EXPERIENCIA DE PENTECOSTÉS

UNA EXPERIENCIA DE PENTECOSTÉS

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Hna. Beatriz Mumbua Mule

Monasterio de santa Ana – Montilla

 

¡Ven Espíritu Santo! Es el grito de toda la Iglesia en el día de hoy. ¡Ven Espíritu Santo! Es la palabra más aclamada por todos.

Hoy como nunca he vivido una experiencia muy distinta que otros tiempos. El día de Pentecostés experimento tanta alegría que nunca encuentro motivos para entristecerme. Y es que el Espíritu Santo es el dador de todos los dones siendo el principal de ellos la alegría.

Durante esta semana he estado preparándome para este día porque sentía una gran necesidad de recibir el Espíritu Santo dentro de mi alma. Sentía que mi vida no transcurría como Dios deseaba y para mi agradable sorpresa descubrí que lo que en verdad me faltaba era este Espíritu de Jesús que es como el aire para los seres vivientes. Es este el Espíritu que obró en la Virgen Inmaculada y movió a nuestra santa madre Beatriz a realizar su vocación en la Iglesia. Es también él el que conmueve los corazones de los hombres para realizar obras de misericordia.

¡Y que sorpresa! Recibir durante la vigilia el don de Piedad. Esta fue la respuesta a mi petición. Este don me ayudará a amar a Dios como Padre y a los hombres como hermanos. Sin duda dije al Señor: “Gracias por este don que tanto falta me hace en mi vida.” Y verdaderamente siento en mí la presencia del Espíritu Santo, algo que en otras ocasiones no lo he experimentado con tanta fuerza como hoy. Con la gracia de Dios, trabajaré sin descanso para conservar en mí este sagrado don del Padre y así podré agradarle con mi vida.