II DOMINGO DE ADVIENTO. CICLO B

II DOMINGO DE ADVIENTO. CICLO B

 

 

MONICIÓN DE ENTRADA:  

Hace muchos siglos, casi dos mil años, apareció en tierras de Palestina un personaje que removía las conciencias y llamaba a un cambio en el corazón y en el modo de vivir. Un personaje que se llamaba Juan y que bautizaba junto al río Jordán: Juan el Bautista.

Hoy, al cabo de tantos siglos, recordamos de nuevo a ese personaje y escuchamos su llamada en este tiempo de Adviento. En el Evangelio, él nos invitará a preparar el camino del Señor. Y nosotros responderemos a esa llamada.

Encender la Segunda vela de la corona

Encendemos, Señor, esta luz como aquel que enciende una lamparilla para salir al encuentro del amigo que llega.

En esta segunda semana de Adviento, queremos encender el fuego de la esperanza para prepararnos a recibirte con gozo y entusiasmo.

Tú sabes cuántas sombras nos envuelven, cuántas humillaciones nos oprimen. Pero nosotros queremos escuchar tu palabra que nos consuela y nos alienta.

Porque Tú eres, la voz más dulce, la paz más profunda, la alegría más verdadera.

 

   MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA (Is 40, 1-5.9-11):

         En el desierto surge un profeta que solo quiere consolar y encender la esperanza en el pueblo de Israel. Se hace eco de la misericordia de Dios para con su pueblo, y de su fuerza liberadora. Dios llega con fuerza. Dios llega con ternura.

  MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA (2 Pe 3,8-14): 

        Creemos en el Dios de la esperanza y de las promesas, pero estas se hacen esperar, así que, debemos ser pacientes, porque lo que esperamos, lo que se nos promete es algo tan importante como es la salvación del mundo; “un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia”

MONICIÓN AL EVANGELIO (Mc 1,1-8):

        En la historia de la salvación el desierto, el lugar donde Dios llama y se revela es más que un lugar geográfico un tiempo espiritual, en el que los hombres se disponen para el encuentro con Jesucristo. Es tiempo de conversión o cambio de vida, tiempo de oración y tiempo de prueba. Es el catecumenado o iniciación cristiana.

  PETICIONES: (Respondemos: Escucha, Señor, nuestra oración).

 

 1.- Por la Iglesia de Jesucristo. Que ella sea instrumento de felicidad y de alegría para todos los hombres. OREMOS.

 2.- Por los que sufren y viven tristes, por los hambrientos y los marginados de la tierra, para que el Señor les consuele y les dé abundancia de sus dones. OREMOS.

  3.- Por los huérfanos, las viudas, los hombres solos. Que el Señor cambie nuestra tristeza en gozo y abra el corazón de los cristianos a la solidaridad y al amor. OREMOS.

 4.- Por nosotros, para que sintamos la salvación de Dios y que nos convierta en este tiempo del Adviento. OREMOS.

 5.-por aquellos que lloran sin fe y se desesperan ante la muerte; que el Señor les revele la luz del Evangelio y les dé la esperanza de la resurrección. OREMOS.

 MONICIÓN A LAS OFRENDAS: 

   1.- Señor, te ofrecemos el pan y el vino, fruto de la tierra, y con ellos nuestra vida. Modélala según tu proyecto de salvación.

   2.- Señor, te ofrecemos esta guitarra, expresión de la alegría y de la fiesta. Haz que podamos hacer de la vida el mejor sacrificio a tu grandeza.

 MONICIÓN AL PADRE NUESTRO: 

Con el Padre nuestro queremos Padre de Jesús, querido Padre Dios, ponernos en tus manos y decirte que hagas de cada uno de nosotros lo que quieras.

   Queremos darte gracias por todo lo que somos. Queremos decirte que estamos dispuestos a cumplir tu voluntad y queremos pedirte que tu proyecto de salvación vaya adelante en toda la humanidad y en nosotros.

    Queremos decirte, querido Padre Dios, que nos hagas imagen de tu Hijo Jesús y nos ayudes a ponernos en tus manos con entera confianza.

   MEDITACIÓN

REGALA una sonrisa cada día. Con ella te sentirás feliz tú y quien la reciba 

SUEÑA aunque tus pies toquen la tierra

 LLORA cuando una nostalgia o tristeza te lo pida. Una lágrima no es debilidad, ayuda a recuperar una sonrisa.

 PERDONA  tus propios tropiezos y los de los demás. Lo importante es darte y dar la posibilidad de pararse y volver a caminar.

 INTENTA todo lo que sientas latir en tu corazón y en tu alma. Confiado que te hará feliz.

 VALORA los que pequeños como los grandes regalos que te de la vida. Juntos llenarán tu corazón de felicidad.

 GUARDA cada enseñanza recibida, cada afecto compartido como tesoro que por siempre te harán sentir vivo.

 DESCARTA aquello que pueda hacerte daño o sepas que no tiene sentido.

 RESCATA todo lo que te permita crecer y ser feliz en familia y con amigos.

COMPARTE con todos los que te rodean, lo mejor de ti y sentir que vale la pena creer, soñar y vivir por un mundo mejor.

 

Pautas de la Homilía.

INICIO

1.-El Adviento es el anuncio de espera porque el Señor está cerca: nos invita a mirar al futuro y nos abre a la esperanza. “La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos no en nuestras fuerzas sino en los auxilios de la gracia del Espíritu Santo” (CIC 1817)

2.-El Adviento es un tiempo para esperar, para celebrar y para recordar. En este tiempo lanzamos un grito de alegría desde lo profundo de nuestra existencia porque sabemos que “la salvación anunciada es la salvación que nos trae el Señor”, que nos exige un esfuerzo de cambio personal, una profunda renovación y conversión.

3.-En este segundo domingo de Adviento, y el tercero, la figura de Juan el Bautista es el eje central del evangelio: desde la austeridad, la justicia y la honradez, Juan anuncia la llegada de Dios. Y les pide cambiar sus vidas, mejorar sus caminos y pedir perdón por sus pecados.

DESARROLLO:  

1.-En la primera lectura, el profeta Isaías recuerda que Dios no había olvidado a su pueblo en medio del destierro de Babilonia, y le comunica un canto de consolación: “Consolad, consolad a mi pueblo”

*le promete un retorno gozoso en el que el Señor se pondrá al frente de su pueblo como Buen Pastor.

*El Señor viene cargado de bienes, él mismo viene con el deseo de perdonar y de olvidar.

2.-San Pedro nos invita a ser santos e irreprochables ante el Señor.

3.-La voz de Juan el Bautista resuena en el desierto, lo mismo que resonó la voz de Moisés. El nuevo éxodo que a anunciaba Isaías comienza a realizarse.

+En este nuevo tránsito será el mismo Dios que se hace uno de nosotros por el sí de una mujer, María.

+La respuesta que Dios exige del hombre se sintetiza magistralmente en toda la predicación del precursor, Juan Bautista. Juan pide a la gente que cambie radicalmente en su interior y “prepare el camino del Señor”

+Juan diseña todo un programa para recibir al Salvador:

a)“allanar los senderos”, es decir, recuperar la fidelidad al Señor.

b)“elevar los valles”, es decir, salir de nuestras desconfianzas.

c)“abajar los montes y colinas”, es decir, rebajar las ambiciones personales.

d)“enderezar lo torcido”, es decir, romper las ambigüedades de nuestra vida.

e)“Igualar lo escabroso”, es decir, nivelar con justicia las desigualdades de nuestro mundo.

+Juan nos señala cómo debemos prepararnos para acoger la venida del Señor desde una actitud coherente y confiada.

FINAL: 

1.-Que la orientación hacia el retorno de Cristo y la actitud de estar en camino hacia su retorno final nos ayude a vivir con esperanza alegre este tiempo del Adviento.

2.-Que esta Eucaristía reafirme las actitudes esenciales para vivir con autenticidad el Adviento: la humildad, la pobreza,  el deseo de Dios, la esperanza, la vigilancia, la fe, la alegría y la caridad.

3.- Que María, la mujer del Adviento, icono de la Iglesia y de la Humanidad, nos ayude a buscar, a encontrar, y seguir con fidelidad a su Hijo Jesús.