I  DOMINGO DE ADVIENTO. CICLO B

I  DOMINGO DE ADVIENTO. CICLO B

 

 

 

 MONICIÓN DE ENTRADA:  

Resuena hoy en medio de nosotros un anuncio lleno de esperanza: ¡El Señor viene! Viene a renovar nuestras vidas, viene a renovar el camino de la humanidad y conducirlo hacia su Reino.

Hoy, al comenzar el tiempo de Adviento, se nos llama a vivir con alegría ese anuncio gozoso y a responder a él. Para recibir al Señor hoy y todos los días, y para vivir un día para siempre en los cielos nuevos y la tierra nueva que él nos ofrece.

Comencemos ahora la celebración encendiendo el primer cirio de la corona de Adviento, que nos señala el camino hacia la fiesta de la Navidad.

Bendición de la corona de adviento:

La tierra, Señor, se alegra en estos días y tu Iglesia desborda de gozo ante tu Hijo, el Señor, que se avecina como luz esplendorosa, para iluminar a los que están en las tinieblas del egoísmo, del dolor y del pecado.

Llenos de esperanza en su venida hemos preparado con gran cariño esta corona; la hemos hecho con ramas verdes de nuestra tierra, para que nos acompañe en nuestra parroquia en este tiempo de preparación para la venida de tu Hijo en Navidad.

Te pedimos, Señor, que ir encendiendo estas velas nos ilumines a todos nosotros con ese esplendor de aquel que, por su luz del mundo, iluminarás todas las oscuridades.

El que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 

Encender la primera vela de la corona

Encendemos, Señor, esta luz, como aquel que enciende su lámpara para salir en la noche, al encuentro del amigo que ya viene.

En esta primera semana del Adviento queremos levantarnos para esperarte preparados, para recibirte con alegría.

Muchas sombras nos envuelven. Muchos halagos nos adormecen. Queremos estar despiertos y vigilantes, porque tú nos traes la luz más clara,

La paz más profunda, y la alegría más verdadera.

¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven, Señor Jesús!

ACTO PENITENCIAL  

1.-Ven, Señor, restáuranos y que brille tu rostro sobre nosotros. Señor, ten piedad.

2.-Ven, Señor, ven a visitar tu viña, la cepa que tu diestra plantó. Cristo, ten piedad.

3.-Ven, Señor, rasga el cielo y baja para darnos tu salvación. Señor, ten piedad.

    

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA (Is 63,16b-17;64,1.3b-8):

                El pueblo del Antiguo Testamento estaba desalentado, era como si le faltara la esperanza. Y acude a Dios para que baje a salvarlo. Al comenzar el adviento, nosotros que vivimos en el Nuevo Testamento, también decimos a Dios que venga y que nos salve.

  MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA (1 Cor 1,3-9): 

Escuchemos las palabras de San Pablo, que nos animan a vivir en la espera del Señor   

MONICIÓN AL EVANGELIO (Mc 13,33-37):

El Señor cuando venga quiere encontrarnos vigilantes. Porque no sabemos el momento de su venida. Porque no debe hallarnos dormidos.

     

PETICIONES:  Respondemos a cada petición: (Ven, Señor Jesús)

1.- Para que no alce la espada pueblo contra pueblo y todos vivan en justicia y solidaridad. Ven, Señor Jesús.

2.-Para que la Iglesia, para que todas las comunidades cristianas, sean luz en la noche del mundo e instruyan a los pueblos en los caminos del Señor. Ven, Señor Jesús.

3.-Para que los pobres, los enfermos y cuantos sufren encuentren ayuda y consuelo en la palabra y en el amor de los hermanos. Ven, Señor Jesús.

4.-Para que cuantos viven desanimados y desesperanzados encuentren sentido a sus vidas y se abran a la luz del Adviento. Ven, Señor Jesús.

5.-Para que todos nosotros encendamos nuestras lámparas y nos preparemos así a la venida de Cristo. Ven, Señor Jesús.

6.-Por los que no creen en Jesucristo pero buscan el camino de la verdad y del amor. Ven, Señor Jesús.

 

MONICIÓN A LAS OFRENDAS: 

«Señor, con el pan y el vino te presentamos nuestra vida.  Haz de nosotros un instrumento de tu paz. Donde hay odio, que yo ponga amor. Donde haya ofensas, que yo ponga perdón. Donde haya discordia, que yo ponga verdad.  Donde haya duda, que yo ponga fe. Donde haya desesperanza, que yo ponga esperanza.   Donde haya tinieblas, que yo ponga luz. Donde haya tristeza, que yo ponga alegría».

 MONICIÓN AL PADRE NUESTRO:

Jesús nos prometió el reino de Dios. Vamos a pedir al Padre que venga Jesucristo y nos dé ese reino. PADRE NUESTRO…         

INVITACIÓN A COMULGAR:

                «Ven, Señor Jesús», decimos ahora también cuando nos disponemos a recibir la comunión. El Señor va a visitarnos y nos va a dar su cuerpo y su sangre. Estamos en Adviento, porque Jesús va a venir con nosotros.

MEDITACIÓN. MADRE TERESA DE CALCUTA

1.-Da siempre  lo mejor de ti.. y lo mejor vendrá.

2.-A veces  las  personas  son  egoístas, ilógicas  e insensatas … Aún  así  perdónalas

3.- Si  eres  amable, las  personas pueden  acusarte   de egoísta  e  interesado … Aún  así  sé  gentil

4.- Si  eres un  vencedor, tendrás algunos  falsos  amigos  y algunos  enemigos  verdaderos … Aún  así  Vence

5.- Si  eres  honesto  y  franco, las  personas

pueden  engañarte … Aún  así  sé  honesto   y  franco .

6.- Lo  que  tardaste  años  para construir, alguien  puede destruirlo  de  una  hora para otra … Aún  así …Construye

7.- Si  tienes  paz  y  eres  feliz, as personas

pueden  sentir  envidia… Aún  así  … Sé  feliz .

8.- El  bien  que  hagas  hoy, puede  ser  olvidado  mañana … Aún así …   Haz  el  bien .

9.- Da  al  mundo  lo  mejor  de  tí, aunque  eso  pueda  nunca  ser  suficiente … Aún  así  da  lo  mejor  de  ti  mismo .

10.- Y recuerda  que,  al  fin  de  cuentas … es  entre  tú  y  DIOS … Nunca  fue  entre  tú  y  ellos …

Pautas de la Homilía.

 

INICIO.  

1.-Comenzamos el Adviento: un tiempo privilegiado de gracia para recordar, para esperar y para celebrar las venidas del Señor Jesús.

2.-Sólo será capaz de esperar la venida del Señor quién está vigilante y despierto: ¡Velad! ¡Vigilad!

3.-El Adviento es un tiempo para reavivar nuestra esperanza y nuestra fe en Dios.

DESARROLLO:  

Adviento es un tiempo de hambre y sed de Dios; es un tiempo de conversión.

1.-El profeta nos recuerda que el hombre siente un gran vacío que sólo será satisfecho por Dios: ¡Esta es el hambre de Dios!

“Tú Señor, eres nuestro Padre… ¡Ojalá rasgases los cielos y vinieras y se derritieran los montes en tu presencia!

*El profeta Isaías nos dice que Dios sale al encuentro del que practica la justicia:

*practicar la justicia, en el lenguaje bíblico, es practicar el bien y hacer en cada momento lo que es justo; en definitiva, cumplir la voluntad de Dios. ¡Esta es la llamada a la conversión!

*El profeta nos ayuda a contemplar nuestra vida como arcilla en las manos de Dios: “Tú eres nuestro Padre, nosotros la arcilla y tú el alfarero: Todos somos obra de tus manos”

2.-El salmo 79 nos llama a suplicar a Dios la salvación ante el mundo que levanta un muro de muerte frente a nosotros, consecuencia del egoísmo, del terrorismo, de la explotación, de la droga, del hambre…: “Señor, Dios nuestro, restauranos, que brille tu rostro y nos salve”

*Es el grito de la Iglesia que dirige a Dios desde la desesperanza, de la impotencia y del desánimo, pero que describe su gran confianza en la misericordia y en la bondad del Dios.

2.-San Pablo nos recuerda en la lectura que Dios Padre, por medio de su Hijo Jesucristo, se mantendrá fiel hasta el final del tiempo.

*Nos llama a participar en la vida divina de su Hijo Jesucristo.

*Su fidelidad es la única que romperá nuestra infidelidad y nuestro pecado.

3.-El evangelio nos llama con cierta urgencia a la espera atenta, a la vigilancia en alerta: “vigilad, pues no sabéis cuándo es el momento”

*El Señor nos ha confiado a cada uno de nosotros nuestra vida y nuestros ambientes para ejercitar la voluntad de Dios con alegría.

FINAL: 

1.-Pedimos al Señor que venga pronto a nosotros para que le descubramos en el rostro del que sufre y nos transforme radicalmente desde sus entrañas de misericordia.

2.-Despojémonos de nuestros pecados del hombre viejo, para revestirnos de la gran esperanza de la llegada del Señor Jesús.

3.-No olvidemos que el Adviento es tiempo para recordar: el Señor vino en Belén. El anunciado por los profetas, vino y acampó en nuestra tierra.

4.-No olvidemos que el Adviento es tiempo para celebrar: El Señor viene, y se hace encontradizo a nosotros, especialmente en la celebración de la Eucaristía.

5.-No olvidemos que el Adviento es tiempo para esperar: El Señor vendrá y se manifestará de manera definitiva al final del Tiempo.

6.-Aprendamos de la Virgen María, la mujer del Adviento, a cómo abrirnos con autenticidad  a las venidas del Señor.