XXVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A.  

XXVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A.  

 

MONICIÓN DE ENTRADA:

              Bienvenidos todos a la Eucaristía en el día del Domingo, día del Señor. En cada momento podemos comprobar cómo el ser humano no puede bastarse a sí mismo, cómo necesita la ayuda y el aliento de los demás para realizarse en plenitud. Casi ningún proyecto puede llevarse a cabo en solitario.

        En el plano de la fe ocurre exactamente igual. Somos seres sociales, no islas; por eso, en comunidad obtenemos la dimensión correcta de nuestras manifestaciones de fe. S e reza en grupo, en comunidad reunida se da la talla del ser cristiano. Jesús proclamó que “donde dos o tres se reúnen en su nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Su presencia la hacemos efectiva cuando nos congregamos, nos reunimos, hacemos grupo, comunidad o familia en la fe.

        La Iglesia la formamos todos los que, convocados por Jesús, participamos de su Espíritu, aceptamos la fe en El, estamos animados de la misma esperanza en su persona y vivimos el amor como vínculo de unidad y distintivo de nuestro ser de creyentes.

   

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA (Is 5,1-7):

         En el siglo VIII antes de Cristo, Isaías, alto personaje de la corte real de Jerusalén, reacciona contra la inmoralidad reinante. Ve en el desprecio de la Ley la fuente de la degradación de un pueblo que corre hacia su perdición, y anuncia la ruina futura. Utilizando una imagen muy significativa en un país de viñedos, denuncia la traición de la nación elegida, incapaz de dar fruto que Dios espera de ella: ser testigo de la revelación divina ante los hombres.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA (Flp 4,6-9):

         San Pablo describe cómo debe ser la comunidad cristiana que quiera responder realmente a la espera del Señor. Se trata de una comunidad volcada en el futuro y que vive en la acción de gracias y en la fe. Una comunidad que busca todo lo que es noble y puro y por eso da el fruto que Dios espera de ella.

        MONICIÓN AL EVANGELIO (Mt 21,33-43):

         Habían pasado siglos. Y otra vez en Jerusalén, rodeado de la gente, que lo escuchaba atentamente, alguien con una fuerza enorme en su palabra volvía a contar el poema de la viña. Esta vez la canción era mucho más dramática y más interesante. Vamos a escucharla también nosotros con devoción, sabiendo que Dios espera una fe que actúa por la caridad, el fruto eficaz que agrada a Dios.   

PETICIONES:  

        1.- Por el Papa, los obispos y los sacerdotes, para que el Espíritu Santo anime y bendiga su acción en servicio de la fe. ROGUEMOS AL SEÑOR.

         2.-Para que la Iglesia se haga presente, por medio de nosotros, allí donde más urge su acción liberadora y para que los hombres se abran a la Buena Noticia de Jesús. ROGUEMOS AL SEÑOR.

         3.-Por los seglares cristianos para que sepan dar testimonio de su fe y construyan la Iglesia en sus ambientes. ROGUEMOS AL SEÑOR.

        4.-Por todos los que en la Parroquia realizan un servicio: catequistas, educadores de la fe, colaboradores en la liturgia, miembros de Cáritas, mantenedores de la limpieza, en definitiva, jóvenes, niños, adultos que colaboran en la marcha viva de la Parroquia para que hallen fuerza y ánimo en su tarea. ROGUEMOS AL SEÑOR.

         5.-Para que nuestra comunidad Parroquial sepa dar respuesta evangélica a las situaciones diversas de los hombres y sea sembradora de justicia, de paz y amor, sobre todo, entre los más necesitados. ROGUEMOS AL SEÑOR.

        6.-Por todos los enfermos y necesitados de nuestra Parroquia para que se sientan acogidos y valorados. ROGUEMOS AL SEÑOR.

MONICIÓN A LAS OFRENDAS:  

 Acepta, Señor, nuestros dones, en ellos se realiza un admirable intercambio. Y que nosotros, merezcamos recibirte a ti mismo.

                                                          PADRE NUESTRO:

             Jesús predicó el reino de Dios. Dios reinaría. Y en la creación crecerían las mejores flores: la justicia, la paz y el amor. El nos dijo que trabajaríamos por el Reino de Dios. Y nos enseñó a reinar por la venida del Reino. Por eso ahora vamos a tomar en nuestros labios las mismas palabras de Jesús, para decir al Padre: Padre Nuestro….

   MEDITACIÓN: Gandhi.

1.-Dios mío, Guíame de la falsedad a la verdad. Guíame de la oscuridad a la luz.

Guíame de la muerte a la inmortalidad.

2.- Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no  decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.

 3.- Señor, Si me das fortuna, no me quites la razón. Si me das éxito, no me quites la humildad. Si me das humildad, no me quites la dignidad.

 4.- Ayúdame  siempre a ver la otra cara de la medalla, Y no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.

 5.- Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y a no juzgarme como a los demás. No me dejes caer en el orgullo, si triunfo, ni en la desesperación, si fracaso.

6.- Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo.

 7.- Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.

 8.- Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso. Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme. y si la gente me ofende, dame valor para perdonar.

  9.- ¡Señor…si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí!

Pautas de la Homilía.

INICIO.

 *Nos reunimos en el nombre del Señor como Pueblo redimido en Cristo.

*Somos invitados a celebrar la fe sabiendo que Dios nos ha elegido del mundo para que vayamos y demos fruto, y nuestro fruto permanezca. 

                  

DESARROLLO:  

1.-El profeta Isaías y el evangelio de San Mateo usan la imagen de la viña para resaltar la relación de Dios con su pueblo:

*la viña: la casa de Israel que Dios plantó y preparó para que diera fruto.

*Dios: fue fiel y deseaba frutos de amor, pero encontró infidelidades y pecado.

Envió profetas y a su propio Hijo.

-La historia de Israel es la historia relatada por el profeta Isaías y por el propio Jesús en el evangelio. (también la de nuestra propia vida)                                                             

 * Israel devolvió a Dios desprecio y rebeldía a cambio del inmenso amor que había recibido. Como tú y como yo hemos pagado con indiferencia la ternura infinita del Señor. Y en lugar de frutos de santidad, hemos dado hojas y ramas secas.

-¿Qué frutos damos nosotros en nuestra vida diario como cristianos?

2-San Pablo nos exhorta a poner por obra todo el evangelio y tener en cuenta todo lo verdadero, lo noble, lo justo, lo puro y amable, todo lo que es virtud o mérito.

-La manera más plena de vivir lo cristiano.

3.- la viña del Señor es la Iglesia, llamada a ser sacramento universal de salvación. Su misión es, como señalaba la “Lumen Gentium”, anunciar y establecer el Reino de Dios, cuyo germen se encuentra ya en este mundo.

FINAL:

*Miremos a la Virgen María para que en ella aprendamos a vivir el evangelio de su Hijo.

*Pidamos dar frutos buenos (todo lo verdadero, lo noble, lo justo, lo puro, lo amable..) y que siempre permanezcan.

*Sintámonos la viña del Señor, la Iglesia, que vive y celebra el amor de Dios en su vida, sabiendo que nuestra historia es una historia de amor: Dios ha salido a nuestro encuentro y nos “atrae con correas de amor”