XXV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A.

XXV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A.

 

MONICIÓN DE ENTRADA:

Bienvenidos a la Eucaristía donde somos convocados por el Señor. Hoy la Palabra de Dios nos va a decir “Buscar al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras está cerca”.

¡Si, busquemos con sinceridad a Dios y aceptemos su plan de salvación para cada persona y para el mundo! ¡Abrámonos a la acción del Espíritu Santo para que en esta Eucaristía podamos experimentar el amor de un Dios clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad”.

¡Abramos el corazón de par en par para que aceptemos las palabras de Jesucristo que se nos comunica en cada Eucaristía que celebramos en su nombre!

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA (Is 55, 16-9)

El profeta Isaías nos invita a buscar al Señor y nos llama a la conversión, abandonando nuestros planes y esquemas para acoger los criterios y los caminos de Dios, que no siempre coinciden con nuestros criterios y con nuestros caminos.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA (Flp 1,20c-24.27)

San Pablo le comunica con maravillosa elegancia a la Filipenses la razón y el motivo central de toda su vida: “Para mí la vida es Cristo”.

Desde este criterio San Pablo analiza el vivir y el morir, el anuncio del Evangelio y su propia muerte.

MONICIÓN AL EVANGELIO (Mt 20,1-16)

El Evangelio de San Mateo nos invita a situarnos en el plano de la generosidad gratuita de Dios. La promesa del Reino no como un salario sino como un regalo que Dios ofrece a todos por amor.

PETICIONES:

1. Para que la Iglesia sea luz de amor y esperanza para los hombres. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2. Para que surjan de nuestras Parroquias jóvenes dispuestos a seguir a Jesucristo. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3. Para que la fuerza del Evangelio llegue a todos los rincones de la tierra y ayude a construir un mundo de paz, justicia, fraternidad. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4. Para que los que sufren encuentren ánimo y ayuda para superar su situación. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5. Para que todos avancemos en el camino de la conversión y podamos renovar con alegría nuestro Bautismo. ROGUEMOS AL SEÑOR.

6.-Para que, a imitación de la Virgen María, tengamos una actitud de fe en la vida con disponibilidad y servicio. ROGUEMOS AL SEÑOR.

7.-Para que el Señor nos conceda aquello que más necesitamos y nos conviene, en especial el agua. ROGUEMOS AL SEÑOR.

MONICIÓN A LAS OFRENDAS:

Recibe, Señor, el pan y el vino juntamente con nuestra situación de búsqueda, nuestra indulgencia de respuesta, nuestra cortedad de explicación. Que ellos, pronto signo de tu presencia entre nosotros, nos aporten luz para nuestras opciones y sean motivos de salvación.

PADRE NUESTRO:

Queremos unirnos a Jesús y decirte con el PADRE NUESTRO algo más que unas palabras bonitas, Padre. Queremos decirte que nuestro corazón está contigo, Padre. Que nuestros pensamientos son para Ti. Queremos decirte en este momento que nos hagas una familia en la fe, que con nuestro ejemplo y nuestra palabra sienta el gozo de llamarnos PADRE. Como Abrahán, haznos levantarnos y echar a andar. Como María, haznos sentir la alegría gozosa de una vida hecha alabanza y proyecto de salvación. Sólo Tú eres Dios.

Sólo Tú liberas. Sólo Tú eres fiel. Sólo Tú eres esperanza. Sólo Tú eres amor… Sí, Padre, con el Padre Nuestro, queremos decirte algo más que unas bonitas palabras.

MEDITACIÓN:

1.-Oh Jesús, ayúdame a esparcir tu fragancia dondequiera que vaya. Inunda mi alma de tu espíritu y vida.

2.-Penétrame y aduéñate tan por completo de mí, que toda mi vida sea una irradiación de la tuya.

3.- Ilumina por mi medio y de tal manera toma posesión de mí, que cada alma con la que yo entre en contacto pueda sentir tu presencia en mi alma.

4.-Que al verme no me vea a mí, sino a Ti en mí. Permanece en mí. Así resplandeceré con tu mismo resplandor, y que mi resplandor sirva de luz para los demás.

5.-Mi luz toda de Ti vendrá, Jesús: ni el más leve rayo será mío. Será Tú el que iluminarás a otros por mi medio.

6.-Sugiéreme la alabanza que más te agrada, iluminando a otros a mi alrededor.

7.-Que no te pregono con palabras sino con mi ejemplo, con el influjo de lo que yo lleve a cabo, con el destello visible del amor, que mi corazón saca de Ti. ¡Amén!

Pautas de la Homilía.

INICIO.

1.-Somos convocados para celebrar la Eucaristía, un don para el mundo.

*Cristo mismo se nos hace presente de muchas maneras: en la comunidad que se reúne en su nombre, en la proclamación de la Palabra y en la Consagración Eucarística.

2.-Somos la Iglesia redimida y salvada en el Sacrificio de Cristo.

DESARROLLO:

1.-Dios no puede ser reducido a nuestros esquemas humanos ni ser dominado por nuestras categorías: El profeta Isaías lo recuerda en la primera lectura (“mis planes no son nuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos –oráculo del Señor”)

*Los caminos de Dios no son los caminos del hombre.

*Se nos invita a cada uno de nosotros a la conversión, una llamada a la búsqueda permanente del Señor en nuestra vida (“Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca”)

2.-El salmo 144 es una invitación a la confianza y a sentir la cercanía de Dios en medio de su vida y de sus dificultades: “Cerca está el Señor de los que le invocan”.

*Confianza es “saber de quién te has fiado” y poner en Él toda nuestra esperanza.

3.-San Pablo nos resume toda su existencia en una frase lapidaria: “Para mí la vida es Cristo”.

*Esa experiencia le lleva a mirar con esperanza y con gozo la propia muerte: “deseo partir con Cristo”.

*Contempla toda su misión evangelizadora es para él vital y esencial: “lo importante es que llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo”

4.-El evangelio de san Mateo nos llama a contemplar la actuación de Dios en clave de gratuidad y de bondad:

*¿cómo valoramos el final de nuestra vida y el juicio final?:

(1) Muchos últimos serán primeros.

(2) San Juan de la Cruz: “Al atardecer de la vida nos examinarán del amor”

(3) El verdadero rostro de Dios es de un Dios bueno y misericordioso.

FINAL:

1.-Abre tu corazón a los proyectos de Dios y descubre la vocación a la que has sido llamado.

2.-Saborea el don de la fe que nos hace contemplar el rostro de un Dios bueno y misericordioso.

3.-Miremos a la Virgen María que nos enseña la manera de abrir el corazón de par en par a las Palabra de su Hijo.