XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A.  

XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A.  

 

 

MONICIÓN DE ENTRADA:

                Bienvenidos  todos a esta Eucaristía. La Eucaristía, misterio de fe, ha sido considerada y vivida en la Iglesia también como misterio de caridad.

         La Comunidad Cristiana es una reunión de pecadores que somos perdonados por el Señor. Y aprendemos a perdonarnos y a ser generosos en el perdón. La Celebración Eucarística es signo y exigencia de perdón y de reconciliación.

         Celebremos el Amor de Dios que se comunica en la comunidad que se reúne en su nombre, en la Proclamación de la Palabra y en la Fracción del Pan.

           

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA (Ez 33,33-28,9)

            Los creyentes tenemos y debemos ser generosos en el perdón porque Dios nos perdona con generosidad. Sólo puede pedir y recibir el perdón de Dios el que comprende y perdona las debilidades del prójimo. 

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA (Rom 14,7-9:

         San Pablo, inspirado por Dios, nos recuerda  que “somos del Señor” y si somos del Señor no podemos vivir para nosotros mismos sino para los demás.  Lo que importa es ayudar a los demás a progresar respetando sus peculiaridades. Así lo hizo Cristo para el mayor bien de todos. 

MONICIÓN AL EVANGELIO (Mt 18,21-35:

                            Los que siguen a Jesucristo tienen que perdonar siempre. En la comunidad de Jesús el perdón ‘no tiene límites.

         Perdonar es difícil, y más difícil aún es perdonar siempre. Jesús, en esta parábola que vamos a escuchar, nos enseña que Dios, nuestro Padre, nos perdona siempre; por eso tenemos que perdonar de corazón a nuestros hermanos. 

PETICIONES:

1.-Para que la Iglesia manifestemos al mundo el perdón de Dios. Roguemos al Señor.

2.-Para que la Iglesia sea lugar de reconciliación, y así se manifieste el perdón como propuesta de felicidad al mundo. Roguemos al Señor.

3.-Para que haya en el mundo paz, fundada en la justicia, la verdad y el amor. Roguemos al Señor.

4.-Para que sea posible lo que parece imposible: la reconciliación de unos y otros, sobre la base de la justicia, el amor y la paciencia. Roguemos al Señor.

5.-Para que en las familias haya perdón y para que se reconcilien los que han roto sus relaciones de amistad. Roguemos al Señor.

6.-Para que surjan vocaciones sacerdotales y religiosas en la Iglesia. Roguemos al Señor.

7.-Para que imitemos a Dios, siempre dispuesto al perdón, perdonándonos nuestras mutuas ofensas. Roguemos al Señor.

MONICIÓN A LAS OFRENDAS:

Con las ofrendas queremos ofrecerte, Señor, nuestra parroquia, sabiendo que una comunidad dice mucho cuando es de Jesús, cuando habla de Jesús y no de sus reuniones.

Cuando anuncia a Jesús y no se anuncia a sí misma. Cuando se gloría de Jesús y no de sus méritos. Cuando se reúne en torno a Jesús y no en torno a sujs problemas…

 

PADRE NUESTRO:

               He llamado a tu puerta, Señor, y queremos decirte PADRE NUESTRO. Padre Nuestro, Padre de Jesús, tu enviado; Padre de todos los hombres. Padre de los que ignoran; Padre de los que te combaten; Padre de todos los hombres, desde la aurora de los tiempos hasta su terminación. QUEREMOS DECIRTE CON JESÚS LA ORACIÓN QUE NOS ENSEÑÓ.

INVITACIÓN A COMULGAR.

El pan que se parte es el cuerpo del Señor, que se entrega por todos los pecadores. El gesto de Jesús partiendo el pan es una invitación a compartirlo todo, incluido el perdón. 

MEDITACIÓN: (San Agustín de Hipona)

1.-No busques qué dar… Date a ti mismo…

2.- Conocerse de verdad a uno mismo no es otra cosa que oír de Dios lo que Él piensa de nosotros…

3.-Si comparas lo que eres con lo que debes ser…, verás que lo que te falta…, es mucho más que lo que tienes… Por eso debes ser más humilde por lo que te falta…, que orgulloso por lo que tienes…

 4.-Cuando esté dentro de ti la raíz del amor, ninguna otra cosa sino el bien podrá salir de tal raíz.

5.-El hombre bueno es libre…,   incluso cuando es esclavo…
El hombre malo es esclavo…,  incluso cuando es rey…     No es esclavo de otros hombres,    pero lo es de sus caprichos…

6.-Si no quieres sufrir, no ames, pero si no amas… ¿para qué vivir?

Pautas de la Homilía.

  INICIO.

1.-La Eucaristía es el cúlmen de la vida cristiana y el Sacramento que revitaliza a la Comunidad que se reúne en el nombre de Dios.

*Para celebrar con autenticidad la Eucaristía es necesario tomar conciencia de nuestra condición de discípulos de Jesucristo, muero y resucitado.

*Para celebrar necesitamos tres cualidades básicas en la celebración de la fe: consciente, activa y piadosa.

2.-Es un urgente hacer un proceso de eucaristizar toda nuestra vida entera.

4.-El tema central de la liturgia de este domingo es el perdón.

DESARROLLO:

1.-La primera justicia en el pueblo de Israel que pedía “ojo por ojo y diente por diente” y el instinto de venganza son modificados.

*Los fallos y los errores de la persona necesitan perdón para que no viva sumido en la amargura y la opresión.

*El libro del Eclesiástico invita con gran alegría al perdón: “perdona la ofensa a tu prójimo y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas”

*Una pregunta que brota de la Escritura: ¿Cómo puede un hombre guardar rencor a otro y pedir la salud a Dios?.

*La lógica de la Revelación: No tiene compasión de su semejante, ¿y pide perdón de sus pecados?

2.-El salmo 102 nos llama a contemplar el verdadero rostro de Dios, un Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia.

3.-San Pablo nos exhorta a no admitir en nuestra vida nada más que un “único Señor”.

*Se niega a inclinarse ante otro que pretenda actuar como su señor.

*Reconocer el Señorío de Dios le hace vivir como servidor de la comunidad.

4.-El evangelio de san Mateo nos llama claramente al perdón, tema central de este Domingo.

*El perdón es la respuesta cristiana a la envidia y a la violencia.

*La pregunta de Pedro es clara y contundente: ¿Cuántas veces tengo que perdonar al que me ofende?

(1)   Respuesta del mundo: jamás. El que la hace la paga.

(2)   Respuesta de Cristo y del cristiano: Siempre.

*La Razón y la motivación para el perdón cristiano: el comportamiento y el perdón del Padre, la actitud y la salvación de Cristo que nos hace a todos hermanos, y en el recuerdo de la Alianza que Dios ha hecho con su pueblo.

FINAL:

1.-Hagamos una progresiva transformación de nuestra vida abriéndonos a Jesucristo.

2.-No hagamos un divorcio entre la vida y la Eucaristía, el compromiso social y la celebración Eucarística.

3.-Miremos a la Virgen María que nos enseña la manera de integrar todo el Evangelio en nuestra vida, especialmente el perdón.