XXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A.

XXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A.

 

MONICIÓN DE ENTRADA:

                “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”, dice el Señor. Lo escucharemos hoy en el evangelio: él, Jesús, Señor, está aquí. Cada vez que nos reunimos los cristianos, él está entre nosotros. Y nosotros, sin verlo, estamos convencidos de su presencia. Y compartimos esa alegría con todos los hermanos y hermanas que nos encontramos en esta iglesia.

Ahora vamos a celebrar la Eucaristía. La presencia de Jesús se hará aún más fuerte, en la Palabra que escucharemos, y en el pan y el vino que recibiremos como alimento de vida eterna.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA (Ez 33,7-9)

             En medio de grandes dificultades, el profeta Ezequiel está puesto para ser centinela de Israel y para advertir al pueblo. Si no cumple con la misión que Dios le ha confiado, se hará responsable del endurecimiento de los malvados.  

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA (Rom 13,8-10):

         San Pablo, inspirado por Dios, nos recuerda que todos los mandamientos tienen sentido cuando se los contempla y se realizan desde la perspectiva del amor que los resume. ¡Todo se resume en el amor!

MONICIÓN AL EVANGELIO (Mt 18,15-20):

                      La Iglesia, pueblo de Dios, estamos llamados continuamente a la conversión. Se han de poner todos los medios para corregir al que, por su comportamiento, destruye a la comunidad.  La corrección fraterna es una exigencia en el seguimiento a Jesús.

 

PETICIONES:

1.- Para que la Iglesia seamos fieles a la misión,  recibida de Jesucristo,  ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Para que los hombres sean humanos y no cierren su corazón a los pobres y humildes de la tierra. ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.- Por nuestros gobernantes y por los de todas las naciones del mundo para que actúen con justicia y honradez y fomenten la educación y formación del pueblo.. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.-Para que cuantos ejercen cargos de responsabilidad a todos los niveles en la Iglesia, en la sociedad civil, en la familia, sepan aceptar la crítica constructiva, reconociendo los propios defectos. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.- Para que los cristianos pongan sus bienes al servicio de los demás y creen fuentes de riqueza y puestos de trabajo. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.- Para que tengamos un corazón compasivo y compartamos con los necesitados. ROGUEMOS AL SEÑOR.

6.- Para que el Señor nos conceda a cada uno de nosotros aquello que más necesitamos y nos conviene, en especial el agua. ROGUEMOS AL SEÑOR.

7.-Para que aprendamos a amarnos, corrigiéndonos fraternalmente, y así cumplamos la ley nueva de Cristo. ROGUEMOS AL SEÑOR.

MONICIÓN A LAS OFRENDAS:

“Señor, con el pan y el vino te presentamos nuestra vida.  Haz de nosotros un instrumento de tu paz. Donde hay odio, que yo ponga amor.  Donde haya ofensas, que yo ponga perdón. Donde haya discordia, que yo ponga verdad. Donde haya duda, que yo ponga fe. Donde haya desesperanza, que yo ponga esperanza.   Donde haya tinieblas, que yo ponga luz. Donde haya tristeza, que yo ponga alegría”.

 

PADRE NUESTRO:

                Queremos decirte con el Padre nuestro que contra el frío del egoísmo nos des el fuego de la caridad, contra el frío de la codicia nos des el fuego de la generosidad, contra el frío de la indiferencia nos des el fuego de la solidaridad, contra el frío de la soledad nos des el fuego de la acogida, contra el frío de la duda nos des el fuego de la verdad, contra el frío del desencanto nos des el fuego de la ilusión, contra el frío del hombre nos des el fuego de amor. Con el Padre nuestro queremos decirte algo más que unas bonitas palabras.

MEDITACIÓN: (Madre Teresa de Calcuta)

 1.-La vida es una oportunidad, aprovéchala.

2.- La vida es una belleza, admírala.

3.- La vida es un sueño, hazlo realidad.

4.- La vida es un reto, afróntalo.

5.- La vida es un deber, cúmplelo.

6.- La vida es un juego, juégalo.

7.- La vida es preciosa, cuídala.

8.- La vida es riqueza, consérvala.

9.- La vida es amor, gózala.

10.- La vida es un misterio, desvélalo.

11.- La vida es tristeza, supérala.

12.- La vida es himno, cántalo

 13.- La vida es combate, acéptalo.

14.- La vida es tragedia, domínala.

15.- La vida es una aventura, arrástrala.

16.- La vida es felicidad, merécela.

17.- La vida es vida, defiéndela.

Pautas de la Homilía.

INICIO.

1.-“Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”, nos dice el Señor en el evangelio de hoy.

*El Misterio salvífico de la Iglesia se manifiesta en la comunidad que se reúne no en su nombre, sino en el nombre del Dios Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

2.-La universalidad de la Iglesia se manifiesta en cada comunidad que se reúne en su nombre.

*Lo universal en lo particular. Lo universal de la Iglesia no es la suma de sus miembros, sino que se visualiza continuamente en lo particular. Toda la Iglesia universal, en comunión con el Papa, se hace presente en cada Iglesia particular.

 

DESARROLLO:

1.- El profeta Ezequiel ha sido llamado para ser atalaya y portavoz de la voluntad de Dios.

* Exige invitar al otro para que cambie su conducta.

2.-El salmo 94 es una invitación a no endurecer el corazón y escuchar la voz de Dios.

*El corazón simboliza nuestro interior y nuestros afectos, sentimientos, apetencias.

*”Tener los sentimientos de Cristo” es la tendencia de toda vida cristiana.

3.-San Pablo nos invita a entender nuestra vida como un proyecto de amor en las manos de Dios: “A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama tiene cumplido el resto de la ley”

*San Agustín resumía todo el Evangelio en esta frase: “Ama y haz lo que quieras”

*Los mandamientos se resumen en dos: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo.

*Amamos en el Amor de Dios. A decir verdad, antes de que amemos a Dios, Él ha salido a nuestro encuentro y quiere tener una historia, una historia de amor con cada uno de nosotros.

4.-El evangelio de san Mateo nos recuerda que la corrección fraterna es una exigencia en el seguimiento a Jesús.

*Necesitamos la luz del otro para iluminar nuestra oscuridad.

FINAL:

1.-Sintámonos responsables unos de otros para vencer el mal y comprometernos en la corrección fraterna.

*No olvidemos que la corrección fraterna es la señal más perfecta de la caridad cristiana.

2.-Miremos a la Virgen María, modelo de virtudes, que nos enseña la manera a mantenernos en la comunión: Ella fue el alma de la Iglesia naciente.