XIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A

XIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.  CICLO A

 

 

MONICIÓN DE ENTRADA:  

    Nos reunimos aquí para participar de unos mismos bienes, que Dios nos da: su palabra, el alimento de la Eucaristía, que requieren de nosotros, la disposición de poner en común todo lo nuestro. El día de nuestro bautismo se nos entregó un cirio encendido y se nos dijo: “acrecentad esta luz para que perseverando en la fe, podáis salir al encuentro de Cristo, cuando él vuelva”. La celebración de este domingo igual que todos los domingos es como un eco de la primera y principal celebración del año: la vigilia pascual y celebramos también el feliz destino nuestro y de toda la humanidad, la resurrección de Cristo.

 

 

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA : (2 Re 4,8-11.14-16a)

  En Israel, se conservaba intacto el recuerdo del profeta Eliseo, que había sido un extraordinario testigo a la alianza en el Reino del Norte, en el siglo IX a.C. Afrontando la oposición de los príncipes, Eliseo había mantenido la fe del pueblo.

 MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA ( Rom 6, 3-4.8-11):

 San Pablo explica cómo concibe la vida nueva traída por Jesucristo. Por el Bautismo el creyente inicia el camino recorrido por el Salvador, entrando en una relación filial con Dios. Sale del universo en el que el hombre está centrado sobre sí mismo y al pecado. Es una verdadera resurrección que anuncia la definitiva resurrección todavía por venir.

MONICIÓN AL EVANGELIO (Mt 10,37-42)

 Jesús sabe que por su causa habrá divisiones. Quiere traer la paz a la tierra, pero los hombres no la aceptan…Seguir a Jesús significa a menudo “perder la vida” a los ojos de la gente, pero en realidad se guarda y se transmite, acogiendo a los demás en nombre de Jesús, fuente de toda vida.

 

PETICIONES:

1.- Por el Papa Francisco y por nuestro Obispo Demetrio. Padre, escúchanos.

2.- Por nuestra diócesis de Córdoba y por todos los que la formamos. Padre, escúchanos.

3.- Por los jóvenes que se preparan para el sacerdocio. Padre, escúchanos.

4.- Por los pobres y por todos los que viven en la tristeza y en el dolor. Padre, escúchanos

5.- Por los que tienen en sus manos el poder económico y político. Padre, escúchanos.

6.- Por los que estamos aquí reunidos con ganas de ser más fieles al Evangelio. Padre,        escúchanos.

7.-Por los que van y vienen en estos días por la carretera para tengan prudencia y no sean perjuicio para nadie. Padre, escúchanos.

OFRENDAS:

“Señor, con el pan y el vino te presentamos nuestra vida. Haz de nosotros un instrumento de tu paz. Donde hay odio, que yo ponga amor. …Donde haya tristeza, que yo ponga alegría”.

 

PADRE NUESTRO.

   Queremos decirte, Dios nuestro, que nos hagas imagen de tu Hijo Jesús y nos ayudes a ponernos en tus manos con entera confianza.

 

 

    MEDITACIÓN

Libra mis ojos de la muerte;

dales la luz que es su destino.

Yo, como el ciego del camino,

pido un milagro para verte.

Haz de esta piedra de mis manos

una herramienta constructiva;

cura su fiebre posesiva

y ábrela al bien de mis hermanos.

Que yo comprenda, Señor mío,

al que se queja y retrocede;

que el corazón no se me quede

desentendidamente frío.

Guarda mi fe del enemigo

(¡tantos me dicen que estás muerto!…)

Tú que conoces el desierto,

dame tu mano y ven conmigo.

 

Pautas de la Homilía.

 

INICIO.:

1.-Celebramos el XIII Domingo del Tiempo Ordinario. 

*Cada domingo somos invitados a reunirnos en el nombre del Señor, a escuchar su Palabra y a la fracción del pan. 

 

DESARROLLO:

1.-Hemos escuchado en la primera lectura un trozo del segundo libro de los Reyes:

 *En Israel, se conservaba intacto el recuerdo del profeta Eliseo, que había sido un extraordinario testigo a la alianza en el Reino del Norte, en el siglo IX a.C.

*Afrontando la oposición de los príncipes, Eliseo había mantenido la fe del pueblo.

*Los relatos de sus milagros eran abundantes: un hombre de Dios, que había hecho surgir la vida por todos los lugares por los que había pasado.

2.-En la segunda lectura continuamos leyendo la Carta de San Pablo a los Romanos: *San Pablo explica cómo concibe la vida nueva traída por Jesucristo.

*Por el Bautismo el creyente inicia el camino recorrido por el Salvador, entrando en una relación filial con Dios. Sale del universo en el que el hombre está centrado sobre sí mismo y al pecado.

*Ésta nueva vida en Cristo es  una verdadera resurrección que anuncia la definitiva resurrección todavía por venir.

3.-En el evangelio hemos proclamado un trozo del capítulo 10 de San Mateo:

*El domingo pasado, Jesús invitaba a los suyos no tener miedo, ni tan siquiera a la muerte, y que estuvieran convencidos que en el Gran Día reconocerá a los suyos, aquellos que han tenido confianza y han dado testimonio de Él en la vida.

*Hoy, Jesús continúa las recomendaciones a los apóstoles, y les invitaba a ser fieles ante los ojos del mundo y de la propia familia, a pesar de las posibles dificultades e incomprensiones.

*Jesús nos recuerda que por su causa puede haber divisiones e incomprensiones aún en el seno de la familia. Y nos invita a ponerlo en primer lugar.

*Seguir a Jesús significa a menudo “perder la vida” a los ojos de la gente, pero en realidad se guarda y se transmite, acogiendo a los demás en nombre de Jesús, fuente de toda vida.

 

FINAL:   

1.-Vivamos con intensidad esta Eucaristía, pidiéndole al Espíritu Santo que nos de la fortaleza y la constancia para seguir a Jesucristo.

2.-Saboreemos la vida y tengamos un encuentro personal con Cristo.

3.-Miremos a la Virgen María que nos ayude a decir si al proyecto salvífico de Dios desde una fe auténtica y generosa.