SOLEMNIDAD CORPUS CHRISTI. CICLO A

SOLEMNIDAD CORPUS CHRISTI. CICLO A

 

 

MONICIÓN DE ENTRADA:  

   

    La fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo está puesta por la Iglesia para honrar la presencia real de Jesucristo en la eucaristía. Y nos viene a la mente de todos nosotros el mandato del Señor en la última cena: “Haced esto en conmemoración mía”                            Vamos, pues, a celebrar la eucaristía, sacramento del amor de Jesús hacia los hombres, memorial de la pascua de Jesucristo y la prenda de la vida eterna que él nos ha prometido.

          Hoy también es el DÍA DE LA CARIDAD. Para CÁRITAS es una gran fiesta, porque juntos celebramos el Amor de Dios que se entrega por nosotros. Una jornada de especial significado para todos, que nos recuerda y nos apremia a mostrar la alegría de la caridad con nuestros hermanos más necesitados.

          Con este espíritu de agradecimiento al Señor que se nos da, comenzamos esta Eucaristía.

 

ACTO PENITENCIAL:

  1.- Jesús, tú te has quedado con nosotros en el convite de la eucaristía. A veces nosotros estamos desganados y no acudimos pronto a tu mesa. Señor, ten piedad.

2.- Jesús, la eucaristía es el memorial de tu pasión y de tu muerte. A veces nosotros no vivimos con profundidad lo que significa tu muerte en la cruz para salvarnos. Cristo, ten piedad.

3.- Jesús, tú te has quedado en la eucaristía para llenar de gracia nuestros corazones y prepararnos a la gloria futuro. Por las veces que no hemos apreciado suficientemente tu gran amor. Señor, ten piedad.

 

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA : (Dt 8,2-3.14b-16a):

   El pueblo de Dios, en su camino hacia la libertad, pasó por el desierto. Tiempo de crisis. Se vive al límite de las fuerzas humanas, pero se siente al mismo tiempo la fuerza de Dios… Israel aprendió a confiar en Dios en medio de las pruebas, aprendió que no sólo de pan vive el hombre, también de palabra; aprendió a reconocer y agradecer las maravillas de Dios.

 MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA ( 1 Cor 10,16-17):

El cuerpo y la sangre de Cristo son fermento de unidad. Al comulgar a Cristo, comulgamos unos con otros. Pero esta vivencia de comunión nos compromete a extenderla, a trabajar por un mundo más unido y solidario. Pongamos la Eucaristía en el centro de todas las Iglesias y de todos los pueblos.

  MONICIÓN AL EVANGELIO (Jn 6, 51-59)

               Después de la multiplicación de los panes, Jesús se presenta  a sí mismo como el mejor pan: un pan bajado del cielo, regalo del Padre; un pan que sacia todas las hambres; un pan que llena de vida; un pan que asegura la inmortalidad; un pan que te alimenta de Dios y te diviniza.

 

    PETICIONES:

 

1.- Por la Iglesia entera, por el Papa Francisco, por nuestro obispo Demetrio , y  por todos los obispos. Roguemos al Señor.

2.- Por todos los que sufren, los pobres y excluidos de la sociedad, para que encuentren siempre acogida y oportunidades de promoción humana. Roguemos al Señor.

3.- Por los que se preparan para el sacerdocio o para la vida religiosa. Roguemos al Señor.

4.- Por los jóvenes que buscan trabajo y no lo encuentran, y por los que tienen que   trabajar en condiciones precarias y poco dignas. Roguemos al Señor.

5.- Por los empresarios que se esfuerzan por mantener y crear puestos de trabajo.   Roguemos al Señor.

6.- Por los enfermos y los cuidadores de enfermos . Roguemos al Señor.

7.- Por nosotros, y por todos los que se acercarán a la mesa del Señor para alimentarse      del pan de la vida. Roguemos al Señor.

8.- Por Cáritas: para que sea un sean el brazo de la caridad en la Iglesia y puedan descubrir en el rostro del que sufre y del pobre a Jesucristo. Roguemos al Señor.

 

OFRENDAS:

  Con las ofrendas queremos ofrecerte, Señor, nuestra parroquia, sabiendo que una comunidad dice mucho cuando es de Jesús, cuando habla de Jesús y no de sus reuniones.

Cuando anuncia a Jesús y no se anuncia a sí misma. Cuando se gloría de Jesús y no de sus méritos. Cuando se reúne en torno a Jesús y no en torno a sujs problemas…

–         Subir: *         Pan y el vino *     Cartel de Cáritas *  Las canastillas.

 

PADRE NUESTRO:

    He llamado a tu puerta, Señor, y queremos decirte PADRE NUESTRO. Padre Nuestro, Padre de Jesús, tu enviado;  Padre de todos los hombres, desde la aurora de los tiempos hasta su terminación. QUEREMOS DECIRTE CON JESÚS LA ORACIÓN QUE NOS ENSEÑÓ.

 INVITACIÓN A COMULGAR.

¡Oh, sagrado banquete, en que Cristo es nuestra comida; se celebra el memorial de su pasión, el alma se llena de gracia y se nos da la prenda de la gloria futura!

 

        MEDITACIÓN:

Señor, dame ojos para ver, no la venda que ciega, sino al profeta que la lleva.

Señor, dame ojos para ver, no la silla de ruedas, sino al profeta que está sentado en ella.

Señor, dame ojos para ver, no los aguijones de la droga, sino al profeta agujereado por la misma.

Señor, dame ojos para ver, no la bala asesina, sino al profeta ya sin vida que la alberga.

Señor, dame ojos para ver, no la buena acción sino:

–        Al profeta que ayudó al anciano en el semáforo.

–        Al profeta que cambió el llanto del niño en risas.

–        Al profeta que iluminó el rostro de quien desesperaba.

–        Al profeta que enseñó a cantar a quien nunca apreció la melodía.

 

Pautas de la Homilía.

INICIO.:

1.- Celebramos hoy el domingo del Corpus Christi, la fiesta de la presencia real de Jesús en la Eucaristía y en sagrario.

2.-Cada Eucaristía es una prolongación de la entrega de Cristo por cada uno de nosotros, una prolongación del Misterio de la Encarnación.

3.-Cada Eucaristía hay que enmarcarla en el dinamismo del amor de Dios, o como dicen los místicos: Cada Eucaristía es una locura de amor.

4.-La Eucaristía es el cúlmen de la vida cristiana. La festividad del Corpus Christi nos invita a entrar en el corazón del misterio de la Eucaristía, que se ha de creer, celebrar y vivir. “Sacramento de la caridad, la Santísima Eucaristía es el don  que Jesús hace de sí mismo, revelándonos el amor infinito para cada hombre”

DESARROLLO:

1.-Hemos escuchado en la primera lectura un trozo del libro del Deuteronomio:

*El maná, alimento que salvó al pueblo del hambre, se convierte en pan maravilloso que lleva a pensar en la palabra de Dios, única fuente de vida.

*Israel se mostró entonces incapaz de acoger el don que Dios le había hecho. Cayó en la tentación de apoderarse de la realidad material del maná.

2.-En la segunda lectura hemos leído un trozo de la primera carta de San Pablo a los corintios:

*Pablo reprocha a los corintios, cuyas divisiones incluso se manifiestan durante la cena del Señor, durante las eucaristías, su egoísmo.

*Pablo les reprocha que no han comprendido el verdadero sentido de la celebración.

*Pablo les exhorta a la unidad, único criterio de valor de su comunión con el cuerpo de Cristo.

3.-Hemos proclamado en el evangelio de San Juan la multiplicación de los panes y los peces:

*Jesús ha multiplicado los panes en un lugar desierto, en un lugar donde amenaza la muerte.

*En este lugar Jesús suscita la vida en el desierto como ocurrió antaño entre los hebreos cuando sintieron hambre y el Señor les mandó el maná.

*La Eucaristía es exigencia de comunión con los hermanos, especialmente con los que sufren. Por esta misma razón, hoy es el día de la Caridad.

*Cáritas nos invita a los que venimos a la Eucaristía a tres exigencias, que son esenciales: servir a los demás frente a la exclusión social y situaciones de soledad, compartir nuestros bienes y nuestras cualidades para potenciar la comunión, e integrar a los otros rompiendo los muros que dificultan la integración.

*Para celebrar de manera consciente, piadosa y activa la Eucaristía necesitamos tener los sentimientos del mismo Cristo.

 

FINAL:  

1.-Pidamos a Dios que nos ayude a revitalizar la Eucaristía en nuestro vida cristiana, reconociendo que ella es el cúlmen y fuente de nuestra fe.

2.-Reconozcamos que todos los ministerios y obras de apostolado, las actividades de Caritas y toda la vida de la Iglesia, brotan de ella y tienden a ella como a su fin. 

3.-Aprendamos a vivir la íntima unión de María con su Hijo, sabiendo que Ella fue el primer sagrario y nos invita a contemplar a Dios en el misterio Eucarístico y en el rostro del Necesitado.