VI Domingo de Pascua. CICLO A

VI Domingo de Pascua. CICLO A

 

  

MONICIÓN DE ENTRADA:

 

Nos hemos reunido para celebrar la Eucaristía. Bienvenidos todos.

                Como cristianos hemos aprendido que el amor es la gran señal que nos acompaña. Sin amor no somos nada. Con el amor de Dios todo lo podemos, pero solamente podemos llenarnos del amor de Dios si Jesús nos manda el Espíritu Santo, el Espíritu de la verdad, el Defensor que está siempre con nosotros.

                Un domingo más seguimos celebrando la pascua de resurrección. El Señor nos ama como nadie amó jamás. Dispongámonos a celebrar esta Eucaristía.

 

ACTO PENITENCIAL:

                   Ven, Jesús, búscame, busca la oveja perdida. Ven pastor. Deja las noventa y nueve y busca la que se ha perdido. SEÑOR TEN PIEDAD.

   Ven hacia mí. Estoy lejos. Me amenaza la batida de los lobos. Búscame, encuéntrame, acógeme, llévame. CRISTO TEN PIEDAD.

   Ven y llévame sobre tus huellas. Ven Tú mismo. Habrá liberación en la tierra y alegría en el cielo. SEÑOR TEN PIEDAD.

 

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA (Hch 8,5-8.14-17:

  Felipe, uno de los diáconos, no sólo se dedica al servicio de las mesas, también “al servicio de la palabra”. Su predicación va acompañada de signos. Felipe es un buen diácono y un buen apóstol. En la Iglesia, en verdad, hay distinción de carismas, pero se complementan y se conjuntan.

                La evangelización de Samaria supone una apertura muy importante de la Iglesia, por eso Pedro y Juan se acercan para “confirmar” la obra de Felipe y poner en todo el sello del Espíritu.

        MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA (1 Pe 3,15-18)

El hombre de fe debe estar siempre dispuesto a “dar razón de su esperanza”. Pero no debe hacerlo desde el triunfalismo o la imposición, sino desde la mansedumbre y el respeto. Y si sufren el rechazo, la calumnia o la persecución, han de responder con la no-violencia y el perdón.

                Estas actitudes harán bien a todo el mundo. Pero no se practican por estrategia de ningún tipo, sino por parecerse a nuestro Señor Jesucristo, el que murió perdonando a los injustos.

  MONICIÓN AL EVANGELIO (Jn 14,15-21)

Vuelve a sonar la gran palabra que dejó Jesús a los suyos como testamento: “que os améis” y que me améis. Se escucha la gran promesa: “Un Defensor que estará siempre con vosotros”.

                Entonces lo comprenderán todo mejor. Entonces conocerán mejor a Cristo y se adentrarán en el misterio de Dios. Entonces todos serán discípulos de Jesús.

 

 PETICIONES:

1.- Por la Iglesia, para que anuncie a Jesucristo y sepamos “dar razón de nuestra esperanza”. Roguemos al Señor.

2.- Por todo el mundo de la enfermedad, la marginación y la pobreza, para que sea iluminado por la gracia de Cristo y por nuestro amor. Roguemos al Señor.

3.- Por los enfermos, para que vean en sus sufrimientos una prolongación de la Pasión de Cristo y le sientan cercano. Roguemos al Señor.

4.- Por los que más sufren, por los enfermos crónicos y terminales, por los que se encuentran solos y lejos de su familia, para que no les falte un buen samaritano. Roguemos al Señor.

5.- Por los acogen y cuidan a los enfermos, para que vean en ellos un sacramento doliente de Cristo. Roguemos al Señor.

6.- Por todos nosotros, para que sepamos dar respuesta a las necesidades de los que nos rodean. Roguemos al Señor.

7.-Por todos nosotros, para que sintiéndonos amados y protegidos de Dios, seamos testigos de su amor. Roguemos al Señor.

8.-Por todos los que sufren el horror de la guerra y la marginación, que encuentren siempre manos amigas que les ayuden. Roguemos al Señor.

 

OFRENDAS.

  Ofertorio es ofrenda. No es lo mismo dar que darse. Jesús se dio, y los efectos saludables de este darse los disfrutamos nosotros. María fue ofrenda agradable a Dios porque se ha vaciado de sí misma, escucha la palabra y la guarda, dice sí, visita a su prima Isabel y la sirve, canta su pequeñez y su gracia, profetiza un mundo nuevo, hace opción por los pobres, intercede y protege a sus hijos. ¿CUAL ES TU DONACIÓN DE HOY?.

  PADRE NUESTRO:

  Con el Padre nuestro queremos Padre de Jesús, querido Padre Dios, ponernos en tus manos y decirte que hagas de cada uno de nosotros lo que quieras.

     

INVITACIÓN A COMULGAR.  

 Jesús partió el pan y lo repartió. Por eso los cristianos hemos de ser capaces de compartir nuestro pan con los demás.                      

  Nosotros los cristianos formamos una gran cadena que viene de los apóstoles. La eucaristía es la fuerza que nos mantiene juntos y unidos. Por eso, a lo largo de la historia, los creyentes en Jesucristo han sido sal de la tierra y luz del mundo.    

                                              

MEDITACIÓN

 

1.-Yo soy Aquel que sabe consolarte y detiene tus lágrimas. El amor es remedio para todos los males.

2.-para vencer las dificultades de la vida, llámame, te ayudaré a sobreponerte a las adversidades del mundo.

3.-Yo soy el refugio donde encontrarás tranquilidad para tu espíritu

Yo soy la paciencia que te ayudará en las dificultades y situaciones difíciles.

4.-Cuando tengas el alma golpeada por los obstáculos del camino…grítame: yo soy el bálsamo que aliviaré tus padecimientos.

5.-Cuando la tristeza y la melancolía no te dejen vivir en paz…Yo soy la alegría que te hará conocer los encantos de tu mundo interior.

6.- Cuando estés desesperado, apela a mí que soy la esperanza…Cuando te remuerda la conciencia, llámame que soy el perdón.

7.-Cuida tu fe, trata de aumentarla

8.-Sé feliz ahora y en toda la eternidad.

 

   Pautas de la Homilía

INICIO.:

1.-Nos reunimos en el nombre del Señor.                                                                                 

 2.-Tomemos conciencia de que el Señor está siempre con nosotros.         

DESARROLLO:

1.-El Espíritu Santo, nos recuerda la primera lectura que hemos proclamado, anima e impulsa la vida de la Iglesia, desde el principio.                                              

  -Felipe bajó a la ciudad de Samaría y predicaba a Cristo. Nos recuerda siempre la Iglesia que Jesucristo es la plenitud de la evangelización.                                           

-El don del Espíritu Santo se derramó también sobre los no judíos, sobre los gentiles.                                                                                                                       

  –los apóstoles oraron por los fieles de Samaría para que recibieran el Espíritu Santo. Hacen referencia al Bautismo y a la Confirmación, el bautismo del agua y el Bautismo de fuego y Espíritu.

2.-Hemos leído en la segunda lectura un trozo de la Carta Primera de San Pedro: 

 Los primeros cristianos fueron acosados por las calumnias y la persecución de sus adversarios.

-El autor bíblico les anima y les indica el camino que han seguir:

*Nunca deben renunciar a dar testimonio de su fe.

*si sufren el rechazo, la calumnia o la persecución, han de responder con la    no-violencia y el perdón, y de esta manera imitarán a Jesús en su pasión. .

3.-El evangelio de san Juan trata de prepararnos para la fiesta de la ascensión.            

    -Si me amáis, guardaréis mis mandamientos.                                                                 

 *Los mandamientos se resumen en dos: Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos. San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”                 

  *  La vida cristiana debe situarse en el dinamismo del amor (del Padre al Hijo y del Hijo al Padre; de Jesús a nosotros; de nosotros a Jesús y al Padre)                                  

* Ciertamente, lo que nos hace seguidores de Jesús es que nos amemos los unos a los otros como Dios nos ama.                                                                                                      

 –El Espíritu vive con vosotros y está con vosotros.  Dios quiere ser adorado en Espíritu y en verdad.       

                                                                                                                    

FINAL:

 

-Vivamos la Eucaristía, sabiendo que la celebramos desde la fe y el amor a Jesucristo.             

-Supliquemos la venida del Espíritu Santo para que podamos dar testimonio de la fe cristiana en nuestros ambientes.                                                            

–Repitamos interiormente: El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.

-Miremos a María para que nos ayude interiormente a vivir el evangelio y a “amarnos unos a otros” como Cristo nos amado.