V Domingo de Cuaresma. CICLO A

V Domingo de Cuaresma. CICLO A

 

 

MONICIÓN DE ENTRADA:

Bienvenidos todos a la eucaristía. Jesús es la fuente de agua que salta hasta la vida eterna; Jesús es la luz del mundo; Jesús es la resurrección y la vida para todos los que creen en él.

Hoy contemplamos a Cristo que vence la muerte, anticipo del final que anhelamos y se nos ha prometido porque la muerte desde Cristo no tendrá la última palabra. La muerte será un “paso” hacia la vida en plenitud.

Ojalá que esta eucaristía, verdadera comunicación de “vida eterna” y prenda de resurrección futura, nos ayude a vincularnos a Dios como un sarmiento a la vid.

 

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA (Ez 37,12-14)

Al pueblo judío que sufre el exilio y por ello desespera, el profeta le anuncia el retorno a su tierra. Será cómo salir del sepulcro y recobrar la vida. Y así el pueblo sabrá quién y cómo es su Dios.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA (Rom 8,8-11):

San Pablo nos recuerda que el Espíritu nos enseña a situarnos justamente frente a Dios, frente a los demás hombres, frente al mundo.

Quien se abre al Espíritu escapa para siempre de la muerte y participa de la plenitud de Dios, como Jesús resucitado.

MONICIÓN AL EVANGELIO (Jn 11,1-45)

Jesús se hace presente en medio de nosotros, y se nos acerca como se acercó a Lázaro para hacerle salir de la tumba.

Jesús, al resucitar a Lázaro, proclama la futura Resurrección, la suya y la de toda la humanidad al final del tiempo.

 

PETICIONES:

1.-Por la Iglesia para que siga trabajando por la paz y la fraternidad de todos los pueblos.

ROGUEMOS AL SEÑOR.

2.-Por todos los que defienden la vida. ROGUEMOS AL SEÑOR.

3.-Por los misioneros que han dejado su patria y su familia para anunciar el evangelio, para que Dios los fortalezca y los haga felices. ROGUEMOS AL SEÑOR.

4.-Por nuestra sociedad para que sea superada la cultura de la muerte: armas, abortos, eutanasia, contaminación ambiental, injusticias, insolidaridad, pobreza…. ROGUEMOS AL SEÑOR.

5.-Para que en nuestras familias hayan jóvenes decididos a decir SI al Señor desde la vocación sacerdotal y el Señor bendiga al Seminario San Pelagio de Córdoba. ROGUEMOS AL SEÑOR.

6. Para que esta Semana Santa sea una paso importante de todas las personas en el Misterios de la muerte y Resurrección de Jesús, el Cristo. ROGUEMOS AL SEÑOR.

OFRENDAS:

VELA ENCENDIDA: Señor queremos que tu Espíritu nos ayude a ser luz en medio de los demás. Tu nos llamas a ser “luz del mundo”. Ayúdanos a iluminar nuestras vida para que seamos siempre luz.

CUENCO CON SAL: Señor queremos que tu Espíritu nos de la capacidad de dar sabor a la vida.Tú nos llamas a ser “sal de la tierra”. Ayúdanos a ser discípulos tuyos.

PAN y el VINO: Señor, queremos que tu Espíritu nos ayude a ser ofrenda agradable a Ti con nuestra Vida desde el servicio, el testimonio y la misericordia.

PADRE NUESTRO:

Buscamos los caminos de la oración y de la fuerza que nos viene de Ti.

Buscamos los caminos de la iluminación y la verdad.

Buscamos los caminos de la vida, superación de toda muerte…

¡Padre, sólo Tú liberas. Sólo Tú eres fiel. Sólo Tú eres esperanza. Sólo Tú eres amor… Sí, Padre, con el Padre Nuestro, queremos decirte algo más que unas bonitas palabras!

 

MEDITACIÓN. POSTCOMUNIÓN. (Madre Teresa de Calcuta)

La vida es una oportunidad, aprovéchala.
La vida es belleza, admírala.
La vida es beatitud, saboréala.
La vida es sueño, hazlo realidad.
La vida es un reto, afróntalo.
La vida es un deber, cúmplelo.
La vida es un juego, juégalo.
La vida es preciosa, cuídala.
La vida es riqueza, consérvala.
La vida es amor, gózala.
La vida es misterio, desvélalo.
La vida es promesa, cúmplela.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es himno, cántalo.
La vida es combate, acéptalo.
La vida es una tragedia, domínala.
La vida es aventura, arrástrala.
La vida es felicidad, merécela.
La vida es la vida, defiéndela.

 

PAUTAS PARA LA HOMILÍA

INICIO.:

1.-Estamos cerca de la gran semana Santa. Celebramos ya el V domingo de Cuaresma.

2.-La Eucaristía es Comunión de amor, Comunión Trinitaria con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

*El Señor Jesús se nos revela de muchas formas en la Eucaristía, pero lo hace especialmente como la Palabra Eterna del Padre, como el definitivo Maestro.

3.-Hoy celebramos el DÍA DEL SEMINARIO: una oportunidad para reconocer el gran don de la vocación sacerdotal y suplicar al “dueño de la mies” que suscite las vocaciones sacerdotales que hoy necesita la Iglesia.

DESARROLLO:

1.-Hemos leído en la primera lectura un trozo del profeta Ezequiel:

*En los caminos del exilio hacia Babilonia, el pueblo de Israel parece destinado a desparecer.

*Al pueblo judío que sufre el exilio y por ello la desesperanza, el profeta le anuncia el retorno a su tierra.

*Ese retorno será cómo salir del sepulcro y recobrar la vida. Y así el pueblo sabrá quién y cómo es su Dios.

2.-En la segunda lectura hemos leído un trozo de la Carta de San Pablo a los Romanos:

*El apóstol nos invita a no vivir “sujetos a la carne” (o lo que es lo mismo no vivir encerrados en nosotros mismos, centrados en nuestros deseos y apetencias)

*San Pablo nos recuerda que el Espíritu nos enseña a situarnos justamente frente a Dios, frente a los demás hombres, frente al mundo.

*Quien se abre al Espíritu escapa para siempre de la muerte y participa de la plenitud de Dios, como Jesús resucitado.

3.- El evangelio de San Juan nos presenta la resurrección de su amigo Lázaro:

* Jesús se hace presente en medio de nosotros, y se nos acerca como se acercó a Lázaro para hacerle salir de la tumba.

* Jesús, al resucitar a Lázaro, proclama la futura Resurrección, la suya y la de toda la humanidad al final del tiempo.

*Reafirmamos con rotundidad que Jesucristo es “la Resurrección y la Vida”, el que nos recuerda el destino final que esperamos: VIVIR ETERNAMENTE JUNTO A DIOS.

FINAL:

1.-Supliquemos la acción del Espíritu para poder reconocer la manifestación de Dios en claves de misericordia, compasión, salvación y donación.

2.-Pidamos con insistencia que nos ayude el Señor a no vivir centrados en nosotros mismos y que podamos abrirnos a la gracia de Dios y al prójimo.

3.-Reconozcamos con fuerza el gran don de la fe y a Jesucristo como “la Resurrección y la Vida”

4.-Pidamos por las vocaciones sacerdotales en la Diócesis de Córdoba y por el Seminario San Pelagio.

5.-Miremos a María para que nos enseñe el camino verdadera de la auténtica fe y bondad.