¿QUÉ ES EL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN?


¿QUÉ ES EL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN?

EL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN.
  El Sacramento de la Confirmación es uno de los siete sacramentos de la Iglesia Católica. 
Puedes conoce lo que el Catecismo de la Iglesia Católica dice sobre él. 
La Confirmación es nuestro Pentecostés donde recibimos el don del Espíritu Santo.
Conoce los efectos que produce el Sacramento de la Confirmación en el confirmando.
Reconoce el gran don de la Confirmación en la Iglesia Católica.
OBSERVACIONES:
La Confirmación es necesaria para realizar lícitamente determinados   actos:
1) Para desempeñar el oficio de padrino o de madrina en el bautismo y en este sacramento. 
(canon 874,1,3º y 893)
2) Para recibir el Matrimonio. (canon 1065,1)
3) Para ser admitido en el noviciado. (canon 645,1)
4) Para acceder las Sagradas Órdenes. (canon 1033)
LA CONFIRMACIÓN, UN NUEVO PENTECOSTÉS
La fuerza del Espíritu renueva la faz de la tierra.
   Recibimos la plenitud del Espíritu Santo. El, que nos hizo nacer a la vida nueva de hijos de Dios por el Bautismo, nos cambia por dentro y nos llena con su luz y con su fuerza.
El Sacramento de la Confirmación
ratifica el compromiso del Bautismo de pertenencia a la Comunidad Cristiana.
*Recibimos la fuerza del ESPÍRITU SANTO para ser discípulos y fieles a Jesús.
*Aceptamos los compromisos del Bautismo.
*Completamos la Iniciación Cristiana.
*Descubrimos a Jesús y su mensaje, y   reafirmamos que queremos ser sus amigos y discípulos.
*Descubrimos nuestra vocación y nuestro puesto con la Iglesia y con el Mundo.
* Aprendemos a vivir nuestra fe en compañía de otros cristianos.
                                         
                     MÁS INFORMACIÓN SOBRE LA CONFIRMACIÓN

        SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN
           COMPENDIO DEL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA


            El capítulo primero de la segunda sección, los siete sacramentos de la Iglesia, de la segunda parte del compendio, la celebración del misterio cristiano, se titula los sacramentos de la iniciación cristiana.
            De la pregunta 265 hasta la 270 trata acerca del sacramento de la Confirmación.
        La pregunta 265 es: ¿QUÉ LUGAR OCUPA LA CONFIRMACIÓN EN EL DESIGNIO DIVINO DE SALVACIÓN?
            Dice el compendio: “En la Antigua Alianza, los Profetas anunciaron que el Espíritu del Señor reposaría sobre el Mesías esperado y sobre todo el pueblo mesiánico. Toda la vida y la misión de Jesús se desarrollan en una total comunión con el Espíritu Santo. Los Apóstoles reciben el Espíritu Santo en Pentecostés y anuncian “las maravillas de Dios” (Hch 2, 11).
            Comunican a los nuevos bautizados, mediante la imposición de las manos, el don del mismo Espíritu. A lo largo de los siglos, la Iglesia ha seguido viviendo del Espíritu y comunicándolo a sus hijos”.
            Como indica el compendio, la plenitud del Espíritu Santo no debía permanecer únicamente en el Mesías, sino que debía ser comunicada a todo el pueblo mesiánico, a todo el pueblo de Dios.
            En repetidas ocasiones, Jesús prometió esta efusión del Espíritu. Esta promesa se cumplió el día de Pascua, y de manera manifiesta el día de Pentecostés (Hch 2,1-4).
            Desde ese tiempo los apóstoles, en cumplimiento de la voluntad de Cristo, comunican a los neófitos el don del Espíritu Santo mediante la imposición de manos (Hch 8,15-17; 19,5-6).
            La Tradición católica considera que esta imposición de las manos es el primitivo origen del sacramento de la Confirmación.
            La Confirmación, en cierto modo, perpetúa en la Iglesia la gracia de Pentecostés.
La pregunta 266 es: ¿POR QUÉ SE LLAMA CONFIRMACIÓN O CRISMACIÓN?
            Dice el compendio que “se llama Confirmación porque refuerza y confirma la gracia bautismal.
            Se llama Crismación puesto que un rito esencial de este sacramento es la unción con el Santo Crisma.
    La pregunta 267 es: ¿CUÁL ES EL RITO ESENCIAL DE LA CONFIRMACIÓN?
            Dice el compendio que “el rito esencial de la Confirmación es la unción con el Santo Crisma (aceite de oliva mezclado con perfumes, consagrado por el Obispo), que se hace con la imposición de manos del ministro, el cual pronuncia las palabras sacramentales propias del rito.
            En Occidente, esta unción se hace sobre la frente del bautizado con estas palabras: “Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo”. En las Iglesias orientales de rito bizantino, la unción se hace también en otras partes del cuerpo, con la fórmula: “Sello del don del Espíritu Santo”
            En la Biblia la unción tiene varias significaciones. El aceite es signo de abundancia y de alegría, purifica y da agilidad. Es también signo de curación, y el ungido irradia belleza, santidad y fuerza.
            La unción del Santo Crisma  después del Bautismo, en la Confirmación y en la Ordenación Sacerdotal, es el signo de una consagración.
            Por la Confirmación, los cristianos son ungidos y participan plenamente de la misión de Jesucristo y de la plenitud del Espíritu Santo, de modo que toda su vida dependa “el buen olor de Cristo”.
            Por la Confirmación somos propiedad del Espíritu Santo, y nos marca como pertenencia total a Cristo, la puesta a su servicio para siempre.
La pregunta 268 es: ¿CUÁL ES EL EFECTO DE LA CONFIRMACIÓN?
     Afirma el compendio que “el efecto de la Confirmación es la especial efusión del Espíritu Santo, tal como sucedió en Pentecostés”.
 Continúa diciendo el compendio que “esta efusión imprime en el alma un carácter indeleble y otorga un crecimiento de la gracia bautismal”.
     Subraya el compendio que la Confirmación confiere crecimiento y profundidad a la gracia bautismal:
   Primero, nos introduce más profundamente en la filiación divina, que nos hace invocar a Dios como Padre.
    Segundo, nos une más fuertemente con Cristo.
   Tercero, hace más perfecto nuestro vínculo con la Iglesia.
    Cuarto, fortalece en el alma los dones del Espíritu Santo (sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, conocimiento, piedad, temor de Dios).
   Quinto, concede una fuerza especial para dar testimonio de la fe cristiana, es decir, para confesar valientemente el nombre de Cristo y para no sentir jamás vergüenza de la cruz.
        La pregunta 269 es: ¿QUIÉN PUEDE RECIBIR ESTE SACRAMENTO?
            Dice el compendio que “el sacramento de la Confirmación puede y debe recibirlo, una sola vez, aquel que haya ha sido bautizado. Para recibirlo con fruto hay que estar en gracia de Dios”.
            La costumbre, desde hace siglos, indica “la edad del uso de razón” como punto de referencia para recibir la Confirmación.
            Al referirse a la Confirmación como “Sacramento de la madurez cristiana” no hay que confundirla con la edad adulta del crecimiento natural.
            La pregunta 270 es: ¿QUIÉN ES EL MINISTRO DE LA CONFIRMACIÓN?
            Dice el compendio que “el ministro originario de la Confirmación es el Obispo: se manifiesta así el vínculo del confirmado con la Iglesia en su dimensión apostólica”.
            Ahora bien, continúa el compendio, que “cuando el sacramento es administrado por un presbítero, como sucede ordinariamente en Oriente y en casos particulares en Occidente, es el mismo presbítero, colaborador del Obispo, y el Santo Crisma, consagrado por éste, quienes expresan el vínculo del confirmado con el Obispo y con la Iglesia.

Firmes en la fe en Cristo resucitado

 




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