SANTA MARÍA DE NAZARET-LA MADRE DE JESÚS.


SANTA MARÍA DE NAZARET-LA MADRE DE JESÚS.

MARÍA DE NAZARET SEGÚN LA IGLESIA CATÓLICA. Conoce lo que enseña la Iglesia Católica sobre María de Nazaret, la Madre de Jesús.

SANTA MARÍA DE NAZARET-LA MADRE DE JESÚS.

 INTRODUCCIÓN: 
El culto a María está basado en las palabras proféticas: «Todas las generaciones me llamarán Bienaventurada, porque ha hecho en mi maravillas el Poderoso». Lc 1, 48-49. La primera parte es un mandato: «me llamarán», la segunda parte explica la razón:  por las maravillas que el Poderoso hizo en ella. Así como María presentó a los pastores al Salvador, a los Magos al Rey, al sacerdote a la Víctima, para que lo adoraran, le presentaran dones y se alegraran con el gozo de su venida; así el culto a la Madre, hace que el Hijo sea mejor conocido, amado, glorificado y que a la vez sean mejor cumplidos sus mandamientos. (Lumen gentium, n. 66 y 67).
     El Papa Pablo VI recomendaba que, en las expresiones de culto a María, se hiciera resaltar todo lo que se refiere a Cristo, (Marialis cultus 25) y nuestra devoción la debemos mostrar especialmente en la imitación de sus virtudes: el amor a su Hijo, su fe firme, su fidelidad hasta el pie de la cruz, su obediencia al Espíritu Santo quien obró en ella maravillas. (Marialis cultus n. 26 y  CIC n. 963 ss)
    «Se la reconoce y se la venera como verdadera Madre de Dios  y del Redentor... más aún, `es verdaderamente la madre de los miembros  (de Cristo) porque colaboró con su amor a que nacieran en la Iglesia los creyentes, miembros de aquella cabeza'(S. Agustín, virg. 6)» (LG 53).
     «Esta maternidad de María perdura sin cesar en la economía de la gracia, desde el consentimiento que dio fielmente en la Anunciación, y que mantuvo sin vacilar al pie de la cruz, hasta la realización plena y definitiva de todos los escogidos. En efecto, con su asunción a los cielos, no abandonó su misión salvadora, sino que continúa procurándonos con su múltiple intercesión los dones de la salvación eterna… Por eso la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora» (LG 62).  (Nº 969 DEL CATECISMO).
«La misión maternal de María para con los hombres de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo, sino que manifiesta su eficacia. En efecto, todo el influjo de la Santísima Virgen en la salvación de los hombres… brota de la sobreabundancia de los méritos de Cristo, se apoya en su mediación, depende totalmente de ella y de ella saca toda su eficacia» (LG 60). 
II.-EXPOSICIÓN:
¿Qué dice la Biblia de María:
    -Dios quiere la libre cooperación de la criatura. “Cómo puede ser esto, pues no conozco varón” (Lc 1,26ss)
    -La desobediencia de Eva contrasta con la disponibilidad de María “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,26ss)
   -María, una mujer de fe. “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre…¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?…Dichosa tú que has creído” (Lc 1,39ss)
    -María, una mujer en búsqueda. “Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te buscábamos angustiados” (Lc 2,48-50)
   -Ella señala siempre a Cristo. “Haced lo que os diga”(Jn 2,3ss)
    -María, madre espiritual de los creyentes “Mujer, ahí tienes a tu hijo” (Jn 19,ss)
      Lo que la Iglesia enseña sobre María ilumina a su vez la fe enCristo.
    La Iglesia nos presenta a María como Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora.              
 «Pero todo esto ha de entenderse de tal manera que no reste ni añada nada a la dignidad y eficacia de Cristo, único Mediador» (S. Ambrosio). 
         La luna brilla porque refleja la luz del sol. La luz de la luna no quita ni añade nada a la luz del sol, sino manifiesta su resplandor. Lo mismo, la mediación de María, depende de la de Cristo único mediador. (1 Tim 2,5; CIC 970).
María, modelo de fe y de obediencia: «La Virgen María realiza de la manera más perfecta la obediencia de la fe… Durante toda su vida, y hasta su última prueba, cuando su hijo murió en la cruz, su fe no vaciló” (CIC n. 148 ss).

MARÍA UNIDA ESPECIALMENTE A LA TRINIDAD SANTA:
*María es hIja del Dios Padre:
A.-Le ama profundamente.   
B.-Acoge su palabra.
C.-se fía de Él y le obedece por la fe
*Maria es Madre del Dios Hijo:
A.-le ama B.-está a su lado y colabora con Él en todo
*.-María es Sagrario del Espíritu Santo:
A.-Está llena del Espíritu Santo.
B.-Él es su luz y su fuerza, su guía y su apoyo.
DOGMAS DE LA IGLESIA SOBRE MARÍA:                       
  1.-MADRE DE DIOS (CONCILIO DE ÉFESO-431)                        
    “La Iglesia confiesa que la Santísima Virgen María es Madre de Dios, puesto que engendró según la carne al Verbo de Dios encarnado” 
 2.-INMACULADA CONCEPCIÓN (PÍO IX-1854)                                           
  “La Virgen María fue preservada de toda mancha de pecado original desde el primer instante de su concepción.. en atención a los méritos de Jesucristo”.                                3.-VIRGEN MADRE (CONCILIO LATERANENSE-1215)                                        
     “El Hijo unígénito de Dios, Jesucristo… nació, por obra del Espíritu Santo, de María siempre virgen” (CONCILIO LATERANENSE IV. 1215)María concibe y da a luz al Hijo de Dios con y por medio del Espíritu Santo. Su virginidad se convierte en fecundidad única por medio del poder del Espíritu. (Mt 1,23 CIC 723).
    4.-ASUNCIÓN DE LA VIRGEN (PÍO XII-1950)                      “La Inmaculada Madre de Dios siempre virgen, acabado el curso de su vida terrestre, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo” (PIO XII. 1950)
  LA DEVOCIÓN A MARÍA DEBE LLEVARNOS A SER: 
* más fieles a Dios Padre,                                                      
*Mejores seguidores de Jesús 
*más dóciles al Espíritu Santo
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María de Nazaret es la perfecta discípula de Cristo, el prototipo de creyente y el modelo permanente de fe.


María de Nazaret es la perfecta discípula de Cristo. Es
 la Madre de Jesús y Madre de la Iglesia, y Ella nos acerca a Cristo. Lo que la Iglesia enseña sobre María ilumina a su vez la fe en Cristo.

   La desobediencia de Eva contrasta con la disponibilidad de María “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,26ss).

   María, una mujer de fe:  “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre…¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?…Dichosa tú que has creído” (Lc 1,39ss)

   María, una mujer en búsqueda:  “Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te buscábamos angustiados” (Lc 2,48-50)

    Ella señala siempre a Cristo. “Haced lo que os diga”(Jn 2,3ss)

    María, madre espiritual de los creyentes “Mujer, ahí tienes a tu hijo” (Jn 19,ss)

ORACIÓN
Consagrarse a María significa ponernos en sus manos, a su servicio y disposición. Y Ella nos guiará hacia Jesús. Consagrarnos a Ella significa dejarse llevar sin condiciones, sabiendo que Ella conoce mejor el camino y que podemos dormir tranquilos en sus brazos de madre. …(Padre Ángel Peña, O.A.R)

      Virgen María, Madre nuestra, te pedimos por todos nosotros, para que nos conduzcas por senderos de intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios y a las almas. Intercede para que el Señor infunda hambre de santidad en todo el Pueblo de Dios y otorgue abundantes vocaciones.
          Virgen María, concede a nuestros hogares la gracia de amar y respetar la vida, con el mismo amor con el que concebiste en Tu seno la vida del Hijo de Dios. 
Virgen María, Santa María, Madre del Amor Hermoso, protege nuestras familias, para que estén siempre muy unidas, y bendice la educación de nuestros hijos. 
       Imprime en nuestros corazones un verdadero amor a Dios y al prójimo, haciendo fuerte nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra caridad. Que nuestro corazón suspire por ti. 
Oh María, dulce y humilde de corazón, acuérdate de nosotros cuando caemos en el pecado. Tú sabes que nosotros, los hombres, somos pecadores.
        Con tu santísimo y maternal corazón, sánanos de toda enfermedad espiritual. Haznos capaces de contemplar la bondad de tu maternal corazón, para que así nos convirtamos a la llama de tu corazón. 
        ¡Oh Virgen María, Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia! Tú que manifiestas Tu clemencia y Tu compasión a todos lo que solicitan Tu amparo, escucha la oración que con filial confianza te dirigimos y preséntala ante Tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro, que con Dios Padre y con el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. 
Amén.
 
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